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La dulce electricidad

Por Mario Osava*

El bagazo de la caña de azúcar podría salvar a Brasil, un país atormentado por la crisis energética. El uso de este combustible agregaría 4 mil 500 megavatios hora al sistema nacional de generación eléctrica en tres años, en un país que es el principal productor de este cultivo en el mundo.

RIO DE JANEIRO.- La crisis energética que atormenta a Brasil ofrece la oportunidad de rescatar fuentes alternativas de ventajas conocidas pero nunca utilizadas de modo integral. El bagazo de la caña de azúcar sobresale como un enorme potencial desperdiciado.

La Unión de la Agroindustria Cañera (UNICA), de Sao Paulo, calcula en 4 mil 500 megavatios hora la potencia que el uso del bagazo podría agregar dentro de tres años al sistema nacional de generación eléctrica.

Se trata de 6,7 por ciento de la capacidad actual del país y es prácticamente el incremento anual que el gobierno cree necesario para superar la coyuntura de crisis actual.

Pero el cálculo de UNICA es incluso conservador, pues hay teóricamente biomasa suficiente para generar 12 mil megavatios, puntualizó a Tierramérica Onorio Kitayama, asesor de UNICA.

Según Jayme Buarque de Hollanda, director del Instituto Nacional de Eficiencia Energética (INEE), el aporte del bagazo de caña podría ser entonces de 10 mil megavatios hora.

La importancia de este combustible se destaca ahora, cuando se impone en Brasil un duro racionamiento para evitar apagones. La población está obligada a reducir 20 por ciento su consumo de electricidad entre junio y noviembre, bajo pena de suspensión del suministro.

El ahorro exigido es de 25 por ciento tratándose de empresas de gran consumo, como la industria de aluminio, y los grandes clientes residenciales tendrán que pagar un sobreprecio de 200 por ciento al superar el consumo mensual de 500 kilovatios hora.

Asimismo, la iluminación pública de las ciudades disminuirá 35 por ciento. Y los espectáculos nocturnos, como partidos de fútbol, fueron suspendidos.

El déficit de energía se debe a la baja inversión en generación y transmisión eléctrica en los últimos años. La escasez de lluvias desde el año pasado completó el desastre.

La situación ilustra el absurdo de no aprovechar la energía que puede proporcionar la caña de azúcar, una materia prima de la que Brasil es el mayor productor mundial. La zafra de este año será de 270 millones de toneladas. Un tercio de ese volumen se convertirá en azúcar o alcohol, y el resto es biomasa, cuya quema genera electricidad, explicó Kitayama.

La tecnología existente permite generar cien kilovatios de electricidad de cada tonelada de bagazo, aseguró.

La mayor disponibilidad de bagazo se tiene entre mayo y septiembre, precisamente el período de lluvias escasas en la mayor parte de Brasil. Los embalses proporcionan más de 90 por ciento de la electricidad generada en el país.

Además, ese recurso se encuentra cerca de los grandes consumidores, con la consiguiente eliminación de costos y de pérdidas en el proceso de transmisión de energía. Cerca de 60 por ciento de la caña brasileña se concentra en Sao Paulo, el estado más poblado e industrializado del país.

Además, la caña de azúcar combate el calentamiento de la Tierra. Su cultivo absorbe más gases de efecto invernadero que los emitidos en todo el ciclo de producción y consumo de sus productos, y la quema eficiente del bagazo reducirá la fuga de contaminantes, destacó Antonio Carlos Alves de Oliveira, experto en energía de la Secretaría de Medio Ambiente del estado de Sao Paulo.

En el estado de Sao Paulo, las centrales azucareras y destilerías de alcohol aprovechan el bagazo para generar cerca de 650 megavatios de energía en la época de la cosecha, para consumo propio. Sólo 80 megavatios son vendidos a las empresas distribuidoras de electricidad.

Pero la eficiencia de su uso es baja, porque no hay políticas de estímulo a la cogeneración. La quema se realiza principalmente para eliminar el bagazo, que es casi sólo un estorbo, lamentó Buarque de Hollanda, del INEE.

La legislación vigente impide en la práctica a las centrales azucareras los contratos a largo plazo para la venta de electricidad, y entonces el negocio se vuelve desventajoso. La crisis puso en tela de duda esas reglas.

Cambios sencillos, para aumentar la presión en las calderas, pueden multiplicar por diez la actual generación eléctrica de la agroindustria cañera, según Buarque de Hollanda.

Una central azucarera que procesa 1,8 millones de toneladas de caña y provee 24 gigavatios/hora al año puede aumentar esa oferta a 284 gigavatios (un gigavatio= mil millones de vatios), con una inversión de 17 millones de dólares, de acuerdo con un estudio del INEE.

* El autor es corresponsal de IPS


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Enlaces Externos

Instituto Nacional de Eficiencia Energética

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