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AMBIENTE: Transgénicos pueden alterar evolución de las especies
por Danielle Knight

WASHINGTON, jun (IPS) Los organismos genéticamente modificados (OGM) o transgénicos alteran el proceso natural de evolución de las especies, advirtió una organización no gubernamental ambientalista estadounidense.

El Instituto de Investigación Energética y Ambiental (IEER, por sus siglas en inglés) señala en un informe que complejas relaciones entre genes y ecosistemas implican riesgos no evaluados de los OGM.

El informe, titulado "Ecología y genética: Un ensayo sobre la naturaleza de la vida y el problema de la ingeniería genética", fue dado a conocer el lunes, en la víspera del Día Mundial del Medio Ambiente.

No sabemos en forma cabal de qué modo interactúan la estructura genética de los seres vivos y los ecosistemas, y eso significa que no podemos prever los efectos de los OGM en el ambiente, sostuvo el presidente del IEER y autor del estudio, Arjun Makhijani.

Makhijani tomó como ejemplo las manchas de la piel de los jaguares, que les sirven como camuflaje cuando buscan presas al atardecer.

La información genética del jaguar determina la presencia de esas manchas, que también pueden ser consideradas como expresión biológica de la distribución de luz y sombra en los bosques, indicó.

La evolución del jaguar durante un largo período histórico lo ha adaptado al bosque, mediante la creación de un complejo dispositivo de estructuras genéticas interconectadas, pero el proceso es muy distinto cuando se introduce en el ambiente una especie genéticamente modificada, explicó.

Mutaciones como las manchas del jaguar se producen en la naturaleza con grandes intervalos de tiempo, y nunca aparecen de modo simultáneo en millones de organismos, sino que resultan de la selección natural a partir de casos esporádicos, con resultados distintos en distintos ambientes, apuntó.

Cuando se introducen en el ambiente, en escala masiva, OGM que no podrían haber surgido en forma natural, como ocurrió en Estados Unidos con el maíz transgénico llamado Bt, "deberíamos esperar sorpresas desagradables", aseguró.

El maíz Bt, que en la actualidad es 25 por ciento del total en Estados Unidos, contiene un gen de la bacteria bacillus thuringiensis, que le hace producir una sustancia pesticida.

Científicos de la universidad estadounidense de Cornell aplicaron polen de maíz Bt a plantas de algodoncillo, de las cuales se alimentan las mariposas de la variedad llamada monarca y que crecen cerca de plantaciones de maíz.

En el marco del experimento se registró la muerte de 44 por ciento de las larvas de las mariposas que comieron polen de maíz Bt, y sobrevivieron todas las larvas de un grupo de mariposas alimentadas con polen de maíz no transgénico.

El significado ecológico de ese experimento no es por completo claro, pero el IEER consideró evidente que el maíz Bt fue introducido en gran escala en el ambiente sin que se hubiera evaluado en forma suficiente su efecto en los ecosistemas.

"¿A cuántas otras especies vegetales y animales puede afectar (ese maíz transgénico)?", preguntó Makhijani.

El ser humano tiene muchos menos genes que los que se pensaba, y eso ha demostrado que los rasgos que diferencian a una prsona de un chimpancé se deben en gran medida a la interacción de los genes con el ambiente o entre sí, arguyó.

"No comprendemos las interacciones entre el genoma y los ecosistemas en forma suficiente para realizar estimaciones confiables del impacto ambiental de nuevas estructuras (genéticas)", afirmó.

El Consejo Nacional de Investigación de la estadounidense Academia Nacional de Ciencias divulgó el año pasado un informe en el cual apoyó en términos generales el desarrollo de OGM, aunque destacó la necesidad de investigar más su impacto ambiental de largo plazo.

"La ingeniería genética puede causar daños imprevistos a individuos o a grandes extensiones de cultivos. Sólo debería practicarse en laboratorios y bajo estricto control", dijo a IPS el especialista en biología molecular y biología celular Richard Strohman, de la estadounidense Universidad de California.

El investigador Channapatna Prakash, del Centro de Biotecnología Vegetal de la estadounidense universidad de Tuskegee, alegó en cambio que los agricultores han modificado especies vegetales durante siglos, y que casi todas las plantas cultivadas en la actualidad en el país son cruzas o híbridos.

"No conozco evidencia empírica de que el flujo de genes provenientes de vegetales transgénicos implique riesgos distintos que el flujo de genes proveniente de otros vegetales", comentó.

El informe del IEER es "opinión disfrazada de ciencia", e "ignora el hecho de que hay continuo intercambio de genes entre especies en condiciones naturales", señaló Val Giddings, especialista en genética de la Organización de la Industria Biotecnológica, un grupo empresarial.

La ingeniería genética permite en la actualidad que los procesos de mutación de especies sean más controlados que nunca, aseguró.

La especialista en neurología pediátrica Martha Herbert, de la estadounidense Escuela de Medicina de Harvard, opinó en cambio que la ingeniería genética no es más precisa que los cruzamientos que se producían antes del desarrollo de esa disciplina.

"Las fantasías acerca de la precisión revelan grave negación de lo que sucede al aplicar técnicas de ingeniería genética", que no permiten prever en qué parte del genoma receptor se ubicarán los genes implantados, apuntó la médica, preocupada por el peligro de alergias asociadas con el consumo de OGM.

Un gen implantado puede alterar la acción normal de un gen del receptor, o poner en funcionamiento a otros que eran inactivos antes de la intervención biotecnológica, enfatizó.

El presidente de la organización no gubernamental ambientalista Amigos de la Tierra, Brent Blackwelder, sostuvo que el informe del IEER es el análisis "más profundo y más atemorizante" divulgado hasta ahora sobre el potencial impacto de los OGM.

"Ese trabajo abrirá un nuevo y más profundo debate que pondrá en tela de juicio la propia naturaleza del experimento biotecnológico agrícola en curso", aseveró.


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