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Dos golpes contra la biopiratería

Por Vandana Shiva *

La biodiversidad, afectada por megaproyectos y por el impulso a la homogeneidad en la producción agrícola, también está amenazada por los intentos para manejarla como propiedad privada bajo los derechos de una patente, lo cual priva a los pueblos de un capital natural.

NUEVA DELHI.- Los trópicos son la cuna de la diversidad biológica del planeta, por su incomparable multiplicidad de ecosistemas. Y la mayoría de los países del Tercer Mundo está ubicada precisamente en los trópicos.

Pero la diversidad biológica enfrenta un proceso de rápida destrucción, debido, entre otras cosas, a megaproyectos financiados internacionalmente como la construcción de represas, diques y autopistas, la explotación de minas o la creación de establecimientos de piscicultura.

También tiene su parte la ofensiva tecnológica y económica para reemplazar la diversidad por la homogeneidad en silvicultura, agricultura, pesquería y cría de animales.

La biodiversidad es un recurso de la gente. Mientras que el mundo industrializado y las sociedades ricas dan la espalda a la biodiversidad, los pobres en el Tercer Mundo continúan dependiendo de los recursos biológicos para su alimentación y nutrición, para el cuidado de la salud, para la energía, la vestimenta y la vivienda.

La biodiversidad no es, como la atmósfera o los océanos, un bien común en el sentido ecológico. La biodiversidad existe en países específicos y es usada por comunidades particulares. Es global sólo en su papel de materia prima para las corporaciones transnacionales.

La aparición de nuevos regímenes de propiedad intelectual y la acelerada explotación de la biodiversidad crean nuevos conflictos. ¿Propiedad privada o social de la biodiversidad? ¿Uso local o global?

Desde que los derechos de propiedad intelectual son más una protección de las inversiones de capital que un reconocimiento de la creatividad, la propiedad del conocimiento se está orientando hacia áreas de concentración de capital y se aleja de la gente pobre.

El conocimiento y los recursos son, por consiguiente, apartados de los custodios originales y se convierten en monopolio de las corporaciones transnacionales.

En la India hemos podido revertir esta tendencia al ganar dos pleitos, uno contra el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos y la corporación transnacional WR Grace y otro contra la Ricetec Corporation.

El neem es un árbol conocido y empleado en nuestro país por sus propiedades medicinales. La transnacional W.R. Grace obtuvo una patente del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) para comercializar un producto creado con extracto de aceite de neem.

Nosotros, en la Fundación para la Investigación de la Ciencia, la Tecnología y la Ecología (RFSTE), presentamos un recurso ante la Oficina Europea de Patentes y ganamos el caso en mayo pasado.

También en este año ganamos un recurso parcial en contra de la patente que el USDA otorgó a la transnacional Ricetec para comercializar el basmati, un tipo de arroz indio. El RFSTE alegó que la patente implicaba una violación de los derechos de la India y de los agricultores indígenas.

Los conceptos sobre el uso de los recursos en los sistemas de propiedad privada y los de propiedad común difieren en muchos niveles.

El sistema de propiedad social reconoce el valor intrínseco de la biodiversidad, mientras que los sistemas de derechos de propiedad intelectual la valoran a través de la explotación comercial.

Los sistemas de propiedad común sobre los conocimientos y los recursos reconocen la creatividad de la naturaleza. Como dijo John Todd, un biólogo visionario, la biodiversidad lleva en sí la inteligencia de tres mil 500 millones de años de experimentación de formas de vida.

Desde este enfoque, la producción humana es vista como una coproducción con la naturaleza y su creatividad. Los regímenes de propiedad intelectual, al contrario, niegan la creatividad de la naturaleza.

La biodiversidad pasa, así, de ser un bien común local a una propiedad privada cercada y cerrada.

En efecto, el cercado de los bienes comunes es el objetivo de los derechos de propiedad intelectual y está siendo universalizado por medio de los tratados sobre Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y de ciertas interpretaciones de la Convención sobre Biodiversidad.

Es también el mecanismo subyacente de los contratos de bioprospección.

Primordial en la privatización de la biodiversidad es la devaluación del conocimiento indígena, el desplazamiento de los derechos locales y, simultáneamente, la creación de derechos monopólicos para el uso de la biodiversidad mediante la reivindicación de presuntas innovaciones introducidas por las transnacionales.

Las corporaciones están usando los derechos de propiedad intelectual para piratear el conocimiento indígena y la biodiversidad de las comunidades del Tercer Mundo.

La biodiversidad es el capital natural de la gente pobre y la personificación de la diversidad cultural. Debe seguir siendo libre para que las sociedades sean libres.

Por ello es que hemos fundado en India el Movimiento por una Democracia Viva (Jaiv Panchayat), que lucha en favor de la libertad de las especies y la libertad de los pueblos.

(Copyright IPS)

* La autora es defensora de los derechos de la mujer y del medio ambiente, dirige la Fundación para la Investigación de la Ciencia, la Tecnología y la Ecología (RFSTE) de la India.




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Crédito:  Fabricio Van Den Broek
 
Crédito: Fabricio Van Den Broek