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"Hay que dar oportunidad a los transgénicos"

Exclusivo para la Red. El llamado a potenciar el vínculo entre tecnología y desarrollo realizado por el PNUD también considera importante aprovechar los organismos vivos modificados. Los riesgos de usarlos deben ser controlados pues en el mundo hay 800 millones de personas con hambre, precisó la directora regional.

MÉXICO.- "No podemos tirar los transgénicos al canasto de la historia", dice Elena Martínez, directora para América Latina y El Caribe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, PNUD.

En su Informe sobre Desarrollo Humano 2001, presentado en México el 10 de julio, el PNUD abogó por dar una oportunidad a los transgénicos, como una nueva tecnología en el combate con el hambre mundial.

Sobre estos y otros temas relacionados al informe, Martínez dialogó con Tierramérica.

P Tierramérica: El PNUD propone una alianza entre tecnología y desarrollo. Sin embargo, hay datos contundentes en el informe sobre el carácter de exclusión de la tecnología: casi la totalidad de las 347 mil patentes emitidas en 1998 correspondieron a países de la OCDE (Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos), mientras el 80 por ciento de los usuarios de Internet están en esos mismos países. Y de los 70 mil millones de dólares de investigación en salud, solo 300 millones se dedican al sida y apenas 100 millones al paludismo, por ejemplo. ¿Qué hace pensar que esta tendencia se revertirá?

R Martínez: Hay una brecha tecnológica en términos de las nuevas tecnologías, como hay una brecha en relación con tecnologías del pasado, pues en el Norte muchas personas tienen más electricidad que en el Sur, más teléfonos, etcétera. De manera que la brecha tecnológica no es un tema particular de las nuevas tecnologías. El informe postula que la brecha no se va a empezar a cerrar a través de las fuerzas del mercado. Sino que para enfrentar ese desafío se necesitan fundamentalmente dos cosas: una es un paquete de medidas políticas públicas en el ámbito nacional sobre todo en países en desarrollo y, dos, una serie de medidas en el ámbito internacional. Sólo una combinación adecuada de estas políticas puede comenzar a crear una situación donde ojalá la brecha se vaya cerrando.

P Entre esas medidas que el PNUD propone en el ámbito internacional hay dos que llaman la atención: el trueque de deuda por tecnología y la creación de un sistema de precios. ¿Cómo ve estas dos propuestas?

R Creo que son muy novedosas. Al igual que ha habido trueque de deuda por naturaleza (tema en el que Costa Rica ha sido pionera en América Latina), no veo por qué no puede haber un trueque de deuda por tecnología. Es un mecanismo posible, pero es muy difícil contestar en abstracto, habría que empezar a estudiar los mecanismos concretos. El otro tema de precios diferenciales también debería ser posible. Lo que hemos visto con el tema de medicinas retro-virales en África del Sur es un ejemplo. El sida es una epidemia para la que aún no se ha encontrado una vacuna o una cura y todavía la tasa de mortalidad por su causa es muy alta. En ese sentido, los precios diferenciales son importantes desde un punto de vista ético. Es casi imposible sostener que no va a haber precios diferenciales.

P ¿Ve factible que en un par de años estos temas ya incorporen a las rondas de negociación comercial mundial?

R Yo creo que sí. Es un punto de entrada hacia la solución de la problemática.

P ¿Está América Latina preparada para encarar los riesgos que encarnan las nuevas tecnologías, los transgénicos, por ejemplo, tema sobre el que muchos ambientalistas están en pie de guerra?

R El informe dice que hay riesgos y que son altos y que, por lo tanto, hay que saber manejarlos. Riesgos para la salud, para el medio ambiente. Ahora, ¿hasta dónde la ciencia hoy está capacitada para describir con certeza los problemas a largo o mediano plazo de los transgénicos? Pues no hay consenso. Y se trata de un proceso. Pasa igual que con el cambio
climático, recién ahora hay un consenso científico en torno a que las actividades humanas sí causan el calentamiento del planeta. Todo esto empezó hace más de una década. Por lo tanto, hay que dejar a la ciencia avanzar. Hay que tener cuidado con los transgénicos pero tampoco debemos adoptar en este momento una actitud de absoluto rechazo, porque hay 800 millones de personas con hambre en el mundo, fundamentalmente en África. En términos de la producción de alimentos la situación va a empeorar en estos países. No podemos tirar
en el canasto de la historia de manera precipitada la posibilidad de introducir cultivos de más alto rendimiento, como los transgénicos.

El informe no plantea una solución, ni creo que en este momento puede plantearla, lo que dice es "no echemos esto en el canasto de la historia, veamos si es posible manejar los riesgos".

Hay cosas imprescindibles, por ejemplo, que los productos tengan una etiqueta. El consumidor debe saber lo que está consumiendo. Mínimo debemos empezar por ahí. Y hay una cantidad de regulaciones que hay que poner en práctica. El informe del PNUD señala que Argentina sí ha hecho un esfuerzo serio por manejar los riesgos, por introducir una serie de regulaciones.

P Según el informe, América Latina y el Caribe es la región que registra mayor nivel de desigualdad en el ingreso: el 10 por ciento más pobre tiene menos del 5 por ciento del ingreso del 10 por ciento más rico. ¿Con ese nivel de desigualdad, es previsible que se cumpla la meta de reducir en 50 por ciento la pobreza para el 2015, como se propuso la Cumbre del Milenio?

R Hay que entender por qué se plantean metas. Si la comunidad internacional, los gobiernos, los Estados nacionales y la ciudadanía en su conjunto no tienen una meta sencilla, que entienda todo el mundo, es difícil que las cosas mejoren. Pero el problema no está tanto en que
América Latina llegue a cumplir la meta (a como vamos no llegamos), sino que enfrente con seriedad los obstáculos que le impiden llegar a esa meta.

Y estos son a mi juicio tres. Primero, efectivamente, sus niveles de desigualdad. En segundo lugar, su vulnerabilidad a la especulación del sistema financiero. Y, en tercer lugar, sus niveles de crecimiento, pues en promedio deberíamos crecer entre el 5 y 6 por ciento para combatir la pobreza, y el crecimiento en algunos casos está apenas en uno por ciento.

Estos son los desafíos que la región debe encarar.

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Enlaces Externos

PNUD: Informe sobre Desarrollo Humano 2001-07-16

¿Qué son los transgénicos?

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