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La “energía verde” va en ascenso

Por Clive Thompson*

Algunas fuentes alternativas ya son más baratas que el petróleo o el carbón y muchas empresas están comenzando a pensar en ellas, mientras el gobierno de EE.UU. parece convencido que la solución es perforar más pozos de crudo.

NUEVA YORK. - Estados Unidos ha tenido una nueva crisis energética. Los precios de la energía subieron vertiginosamente y continuos apagones afectaron seriamente a estados con alta tecnología como California.

Los negocios están sufriendo efectos negativos y, cuando se va la luz, ¿cómo hacer funcionar a las nuevas y finas computadoras con muchos giga hertzios de potencia?

Para la Casa Blanca hay sólo una solución: perforar muchos pozos para conseguir más petróleo. El vicepresidente Dick Cheney (un ex petrolero) dijo que la meta nacional sería la producción de una nueva planta eléctrica por semana durante los próximos 20 años.

Eso significaría perforar en territorios ambientalmente sensibles cerca del Yukón (Alaska) y aflojar las limitaciones por motivos ambientales.

Para Cheney todo eso de la conservación de los recursos naturales, de las fuentes alternativas, de la energía "verde" sostenible y de la defensa de los bosques y del ambiente es sólo charlatanería "hippie".

El caso es que Cheney está completamente equivocado. Las fuentes de energía alternativas han dado pasos de siete leguas en los últimos años. Gracias a los nuevos adelantos, algunos tipos de "energía verde" son tan o más baratos que la generada por el petróleo o el carbón y muchas empresas están ya comenzando a moverse hacia ellos.

Es verdad que la "energía verde" es todavía un pequeño trozo del total del suministro energético, pero los expertos esperan que crezca rápidamente. Verifiquemos entonces el estado actual en unos pocos sectores de la energía alternativa:

La electricidad generada por medio del viento es casi resplandecientemente limpia, el precio ha caído un 80 por ciento en los últimos 20 años y las compañías de turbinas de viento de Dinamarca -las primeras del mundo- comienzan a dar enormes pasos en cuanto a su calidad.

Y es relativamente barata: la energía generada por medio del viento cuesta solamente 5,8 centavos por kilovatio hora, precio que la pone a la par con la electricidad generada gas natural.

Una sola objeción: para obtener este tipo de electricidad a bajo costo se necesitan vientos que soplen continuamente en una sola dirección, como suele suceder en las grandes planicies, pero no en otras áreas.

Otro ejemplo de energía verde es la microturbina. Las grandes plantas eléctricas tradicionales que suministran energía para una amplia área no son muy eficientes. Una cantidad de electricidad se desperdicia cuando se envía a largas distancias.

En las plantas eléctricas de Norteamérica, en promedio, apenas un tercio de la energía generada por medio de carbón o de petróleo llega a los consumidores en forma de electricidad.
¿Cuál es la solución? Generar la electricidad uno mismo, ya que incrementa la eficiencia y la fiabilidad, además de que representa un ahorro. Las grandes compañías lo hacen desde hace años, ya que poseen sus propias plantas eléctricas.

Pero ahora, establecimientos comerciales de tamaño mediano están haciendo lo mismo. Compran microturbinas que generan unos pocos cientos de kilovatios o menos, pero que son suficientes para una sola empresa. El mayor ahorro se obtiene cuando también se usa la microturbina para dar calefacción a las oficinas, lo que puede hacer que la eficiencia aumente hasta un asombroso 80 por ciento.

La tecnología de "célula electrógena" es otra alternativa. Las células son accionadas por hidrógeno, que se descompone para producir electricidad y agua, sus únicos subproductos.

Son "superlimpias", muy silenciosas y casi no presentan dificultades para la puesta en marcha (lo que sí es un problema para los generadores diesel). Es por ello que la industria automovilística de Estados Unidos ha invertido dos mil millones de dólares para el desarrollo de sistemas de células electrógenas para los coches. Casi la mitad de los sistemas están a cargo de Ballard Systems Inc., la principal empresa en esta área.

Finalmente, la electricidad producida con energía solar no es aún tan barata como, por ejemplo, la energía eólica. Los actuales sistemas fotovoltaicos producen electricidad a unos 7,9 centavos de dólar por cada kilovatio hora una vez que se amortiza el costo del equipo, según un estudio efectuado en 1996 por la Californian Energy Commission. Pero los precios están bajando a razón de 5 por ciento anual.

Estas nuevas tecnologías son, por supuesto, sólo la punta del iceberg. Hay muchas más, como el combustible producido por biomasa, las plantas que producen gas metano mediante la utilización de basura o la energía geotérmica, que utiliza el calor de la tierra para calentar agua.

De hecho, una de las personas que está usando la energía geotérmica es nada menos que Dick Cheney. Hace unos meses, los medios de comunicación descubrieron que el vicepresidente estadounidense está empleando la tecnología geotérmica para calentar agua en su casa de Washington puesto que ella ayuda a conservar la energía y a reducir el gasto de electricidad.

Quizás Cheney sabe algo que no nos está diciendo.

(Copyright IPS)

* El autor un comentarista sobre temas tecnológicos y políticos en la National Public Radio de Canadá y en la Canadian Broadcasting Corporation




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Crédito: Fabricio Vanden Broeck
 
Crédito: Fabricio Vanden Broeck


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