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VENEZUELA: Waraos reciben lección ambiental
por Mildred Pineda

CARACAS, (IPS) Una organización ambientalista venezolana colabora con los indígenas warao del delta del Orinoco, en el nororiente, en su intento por superar graves problemas de salud, alimentación y de contaminación de agua y humedales.

El proyecto diseñado por la Fundación Tierra Viva, denominado "Escuchar y Cambiar", forma parte de un plan educativo integral y consta de materiales publicados gratuitamente en diarios de la zona, que presentan cuestiones ambientales, sobre recursos naturales, cultura, historia, economía y sociedad.

Las publicaciones, divididas en cinco periodos desde la llegada de los españoles hasta el presente, informan sobre la cultura indígena, los efectos de la explotación petrolera en la región, además de brindar elementos de conservación del agua y de humedales y para luchar contra el deterioro ambiental en general.

El gerente general de la Fundación Tierra Viva, el biólogo Alejandro Luy, dijo a IPS que el objetivo de "Escuchar y Cambiar" es el "conocimiento de la realidad" del delta del Orinoco, para buscar que el entorno pueda dar respuestas a los problemas que agobian a los indígenas.

Los waraos, que en su lengua significa "gente de curiara" (canoa), sufren problemas de salud, de alimentación y la contaminación del delta del río Orinoco, un sistema de humedales, arroyos y canales que desembocan en el océano Atlántico.

Cálculos de la Fundación La Salle señalan que la población aborigen alcanza a 24.000 personas, que equivale a más de 20 por ciento de la población del estado Delta Amacuro, cuyo territorio abarca 40.000 kilómetros cuadrados.

Estudios de la zona detallan que 22.000 miembros de la etnia warao viven en precarias condiciones sanitarias y 95 por ciento de ellos sufren desnutrición y parasitosis.

La comunidad carece de tratamiento de aguas y de servicios sanitarios, y no tienen suficientes dispensarios médicos, lo cual ha provocado la reaparición de la tuberculosis, enfermedad que muchas veces suelen confundir en un principio con los síntomas de gripe.

Una indígena narró que para atenderse de una enfermedad que padecía tuvo que viajar siete horas en una canoa hasta Tucupita, la capital estadual.

Los waraos viven en palafitos (casas primitivas construidas en el agua sobre estacas) y su alimentación se basa en la pesca de los ríos aledaños.

Los materiales impresos por Tierra Viva narran la historia y la cultura warao en cinco etapas, que comienza con la llegada de los conquistadores españoles y abarca el desarrollo del delta en las últimas décadas y el futuro de sus actividades basadas en la pesca y en la confección de artículos tejidos a mano.

El proyecto "Escuchar y Cambiar" se originó en 1998 con una serie de entrevistas a indígenas y otros habitantes de la zona, además de entidades públicas y privadas, que manifestaron necesidades, brindaron información y sugirieron soluciones para el desarrollo sustentable del delta del Orinoco.

La recopilación de materiales fue también sintetizada en formato de programa de radio, que fue distribuido en las escuelas de un municipio que concentra el mayor número de aborígenes.

Además, se creó el "aula ambiental", consistente en carteleras con fotos alusivas a las actividades diarias de subsistencia de los waraos: la pesca del "morocoto" (pez que abunda en el delta) y la construcción de cestas de palma moriche.

"Estamos contribuyendo a cambiar la visión de propios y extraños al delta sobre la cultura warao. No es un ser que está pidiendo limosna en las calles de la ciudad... ellos tienen su propio ambiente", apuntó Luy.

El activista agregó que se hicieron grabaciones y afiches y se desarrollaron talleres de capacitación para maestros que pudieran utilizar el material bilingüe (en español y warao) en las escuelas, con el fin de afianzar la cultura indígena y enseñarles a proteger el ambiente.

Luy entiende que la preservación del ambiente no es sólo cuidar el agua o enseñarles a los indígenas cuáles son los animales que se pueden cazar o no, sino que comprende también el combate contra las enfermedades y una buena alimentación. Esos conocimientos les permitirá proteger su hábitat natural.

El programa de educación ambiental pretende ayudar al desarrollo sustentable de la zona. "Tenemos que darles herramientas de manejo de fauna y flora para que puedan mantenerse sin afectar el ambiente", dijo Luy.

El impacto de la exploración petrolera por parte de firmas transnacionales y de la estatal Petróleos de Venezuela también se vio reflejado en los impresos. Allí se propone un trabajo compartido entre las empresas y los indígenas para cuidar los ríos.

La apertura de la prospección petrolera a privados en 1997 fue acompañada de la entrega por parte del gobierno de permisos a empresas británicas, estadounidenses y canadienses para la exploración de siete áreas del estado Delta Amacuro.

Uno de los encartes alude específicamente a esas operaciones y a sus repercusiones en el modo de vida de los waraos. Igualmente, en la sección llamada "Una visión de la Gente", se reseñan las distintas opiniones en favor y en contra de las actividades que realizan las empresas transnacionales.

Como solución a las secuelas de estas operaciones, la estudiante Betzaida López recomienda "un control adecuado sobre las actividades petroleras y que los tributos que pagan las empresas se destinen al desarrollo de la región".

La Fundación Tierra Viva estima que cerca de 5.000 indígenas se han visto beneficiados directamente con estos materiales de educación ambiental y unas 34.000 personas de manera indirecta.

La organización no gubernamental propició un llamado de conciencia de la problemática indígena, por lo que inició contactos con su homóloga británica Living Earth, la cual le ha brindado ayuda financiera y científica.

La nueva Constitución, aprobada en diciembre de 1999 y bandera política de la llamada "revolución social bolivariana" del presidente Hugo Chávez, otorgó amplios derechos a los más de 300.000 indígenas venezolanos, que en su mayoría sufren problemas de salud, educación y del deterioro de su hábitat.


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