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Cuando calienta el sol

Por Sandra Guijarro Vilela*

Los pobladores de Punta Arenas, en el extremo austral de América del Sur, aprenden a convivir con el fenómeno del hueco de ozono y la temida radiación ultravioleta, y se quejan del sensacionalismo creado en torno a ellos.

PUNTA ARENAS, CHILE.- El hueco de la capa de ozono no es un tema agradable para los 120 mil habitantes de Punta Arenas, la ciudad más austral de Chile y de América del Sur.

Estigmatizados como pobladores de una “ciudad mártir”, los puntanerenses se quejan del alarmismo provocado por la inmediata conexión que se establece entre ellos y el adelgazamiento de la capa de ozono.

A inicios de los años 90 proliferaron publicaciones sensacionalistas que afirmaban que los pobladores de Punta Arenas se estaban quemando vivos y que las ovejas perdían la vista por la radiación, lo que resultó falso. Los científicos comprobaron que los animales afectados padecían una infección ocular.

También en la década pasada, algunos japoneses lanzaron el proyecto de fotografiar durante varios años un paisaje de la ciudad para mostrar cómo la radiación ultravioleta iba reduciendo los árboles a cenizas. Pero quedaron frustrados, pues eso nunca sucedió.

El ozono es un gas situado entre 15 y 50 kilómetros sobre la superficie de la Tierra, cuya función es filtrar las radiaciones solares ultravioletas.

Con la emisión de contaminantes, esa capa protectora se ha ido adelgazando, pero además tiene un hueco de alrededor de 25 millones de kilómetros cuadrados sobre la Antártida, donde se ubica Punta Arenas.

Un grupo de investigadores de la Universidad de Chile y de la Johns Hopkins de Estados Unidos descubrieron el año pasado, en contraste a lo que se suponía, que la apertura de la capa de ozono perjudica más a los habitantes de Santiago, en el centro de Chile, que a los de Punta Arenas.

Según el estudio, la incidencia del cáncer de piel es mayor en la capital que en la localidad austral.

Los habitantes de las regiones del extremo sur de Chile, a pesar de recibir radiaciones solares menos filtradas, resultan menos afectados, pues exponen poco su piel al ambiente. Los pobladores de la zona usan gruesa vestimenta para protegerse de las bajas temperaturas.

Otro elemento que los ayuda es la ubicación de la ciudad respecto al sol. En Punta Arenas la radiación llega de forma mucho más oblicua y menos intensa que en Santiago, ubicado dos mil 200 kilómetros al norte.

Punta Arenas es la única ciudad de Chile en la que los medios publican diariamente la información de un "semáforo solar" que mide la radiación ultravioleta. Cuando está en amarillo se entiende que el nivel de alerta es moderado, pero si es naranja o rojo el mensaje es de peligro.

No obstante esas alertas, los puntanerenses parecen no tomar demasiadas medidas para protegerse de los temidos rayos ultravioletas.

“Una minoría se cuida con bloqueadores, pero la masa no ha dimensionado el problema; no ha modificado sus costumbres. Porque, además, los estudios indican que el cáncer de piel aquí no ha subido”, sostiene Juan Ursich, director de Televisión Nacional en Punta Arenas.

Una encuesta realizada el año pasado en esta ciudad por el departamento de Dermatología de la Universidad Nacional de Chile, reveló que 64 por ciento de los encuestados no había utilizado nunca protector solar y que 41,5 por ciento no había usado gafas de sol.

“Eso demuestra que no existe pánico en la población, como se decía. Estamos previniendo el cáncer de piel a través de campañas masivas en todo el país, porque no sólo los que viven al sur corren riesgo de recibir mayor radiación ultravioleta”, afirmó Juan Honeyman, director del Departamento de Dermatología de la Universidad Nacional de Chile.

Los puntanerenses están orgullosos de tener uno de los aires más puros del mundo y muchos recuerdan con nostalgia la Punta Arenas “próspera y cosmopolita” antes de la construcción del Canal de Panamá.

“Todo llegaba antes aquí que a Santiago, pues los barcos debían pasar necesariamente por el Estrecho de Magallanes”, recuerda un puntanerense.

Los habitantes de la zona son herederos de los indígenas kaweshka, selk’nams, yámanas y aonikenk y de los pioneros europeos que llegaron en el siglo XIX a poblar la Patagonia.

Hoy, los croatas encabezan la lista de inmigrantes, seguidos de españoles, suizos, franceses, ingleses, italianos, alemanes y griegos.

Debido al clima hostil y ventoso --en octubre se registraron vientos de hasta 120 kilómetros por hora-- la vida en Punta Arenas transcurre puertas adentro, en casas coloridas, acogedoras y con calefacción. Ello ha supuesto una "suerte" respecto del llamado agujero de ozono, dicen los científicos.

Claudio Casiccia, director del Laboratorio de Ozono y Radiación Ultravioleta de la Universidad de Magallanes, aseguró que este año los problemas por el ozono han sido menores.

El grosor del agujero que se midió en septiembre fue de 210 unidades dobson (unidad de medida para el ozono) y 240 en octubre. En cambio, un año atrás, el grosor bordeó las 170 unidades dobson. El límite para la salud humana es de 220 unidades dobson.

Aunque este año el agujero de ozono de 25 millones de kilómetros cuadrados fue menor en tres millones de kilómetros que el del año pasado, ha durado más tiempo.

“La gente escucha que este año el agujero es más chico y enseguida piensa que nos estamos recuperando. Falso, porque al ser más largo en el tiempo se sigue perdiendo cada vez más ozono. El debilitamiento del ozono en la estratosfera no ha disminuido, sino que cada vez es peor”, señaló Bendric Magas, profesor de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Magallanes.

El Instituto de Ecología Política, una organización no gubernamental ambientalista, pidió a finales de octubre que Chile sea declarado “país vulnerable” por el debilitamiento de la capa de ozono en la Antártida y acusó al gobierno de ser “negligente” al momento de enfrentar el problema.

El grupo propuso que Chile pida recursos al Fondo Multilateral del Protocolo de Montreal, acuerdo internacional que compromete a los gobiernos a reducir la emisión de gases que destruyen el ozono, para investigar el fenómeno y desarrollar campañas de protección de salud y de educación para la población.

Los científicos se preguntan si la pérdida de ozono va a ser indefinida. Para Cabrera, de la Universidad de Chile, “tiene que haber un momento en que esto se revierta”.

Por su parte, Casiccia, de la Universidad de Magallanes, afirmó que el fenómeno se prolongará hasta el 2010 y desde ahí comenzará a disminuir paulatinamente para desaparecer alrededor del 2050.

Pero “el episodio del ozono se deberá estudiar año tras año para adoptar en todo el mundo las medidas necesarias que mitiguen lo que ahora está sucediendo”, acotó.

* La autora es periodista y colaboradora de Tierramérica


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Vista panorámica de la ventosa Punta Arenas.  Crédito: Cortesía Copesa/Chile
 
Vista panorámica de la ventosa Punta Arenas. Crédito: Cortesía Copesa/Chile

Enlaces Externos

PNUMA: Secretaría del ozono

PNUMA: Protocolo de Montreal sobre sustancias que agotan la capa de ozono

PNUMA: Documento

Secretariado para la aplicación del Protocolo de Montreal

Preguntas frecuentes acerca de la capa de ozono

NASA: Monitoreo del agujero de ozono

Agujero de ozono sobre Sudamérica

Chileaustral: alerta sobre radiaciones UV

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