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“Debemos ser impacientes”

Por Néfer Muñoz*

Es necesario cambiar los patrones de producción y de consumo para evitar un desastre en el futuro, dice el presidente del Consejo de la Tierra, promotor de la 'Carta de la Tierra', una declaración universal de los derechos ambientales.

SAN JOSE.- Frans van Haren, de 56 años, es un diplomático holandés de carrera que se confiesa economista por oficio y ambientalista por convicción.

En julio de 2001, Van Haren asumió el cargo de presidente y director ejecutivo del Consejo de la Tierra, la ONG internacional que fue creada tras la Cumbre de Río, en 1992, y que fue establecida en Costa Rica para impulsar el desarrollo sostenible
en el planeta.

Van Haren es, además, el primer Ombudsman Internacional para el Ambiente y el Desarrollo Sostenible, nombrado tras un acuerdo entre el Consejo de la Tierra y la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN).

Tierramérica dialogó en exclusiva con Van Haren en su oficina, en Ciudad Colón, a las afueras de San José.

P: ¿Cuáles han sido los principales logros del Consejo durante sus primeros diez años de vida?
R: Van Haren: Hemos tenido éxito al crear en cerca de 80 países los Consejos Nacionales de Desarrollo Sostenible, donde participan gobiernos, ONG´s y empresas privadas. Otros logros son el impulso de la Carta de la Tierra (un proyecto de declaración universal de los derechos ambientales), el establecimiento de un centro de investigación académica en torno a los pueblos indígenas y la creación del Ombudsman para el Ambiente.

P -¿Cambió el mundo después de la Cumbre de Río?
R - Aunque no lo suficiente, el mundo sí ha cambiado, porque el tema social y ambiental ha sido puesto en la agenda internacional de una manera más firme. El cambio más grande ha sido en la conciencia de la gente, aunque hasta ahora no se haya traducido en
acciones distintas.

P - A muchas ONG`s ambientalistas se les critica por recibir grandes sumas de dinero pero obtener pocos resultados. ¿Qué opina?
R - Cambiar actitudes toma su tiempo. La inversión ambiental no es como construir un puente o sembrar árboles, casos en que se ven resultados concretos. Esta inversión es muy difícil de medir, los resultados se verán a largo plazo.

P - ¿Cómo marcha la Carta de la Tierra?
R - Sigue recibiendo un gran apoyo en todo el mundo. La Carta de la Tierra (que pretenden presentar en 2002) tiene dos funciones: ser un instrumento educacional, y formar parte del de las “leyes blandas” (“soft law”), es decir, de las nuevas ideas, normas, conceptos y valores que se están formando en una sociedad.

P - ¿Qué funciones tiene usted como ombudsman?
R - Esta figura inició operaciones en 2001, y es la primera proyección internacional del concepto de “defensoría”, tan exitoso en más de cien países. Aquí acogemos denuncias ambientales de carácter internacional y emitimos recomendaciones. Ya estamos trabajando en los primeros casos.

P - ¿Cómo ve al mundo en diez años?
R -Tenemos que tener cierto grado de impaciencia porque hay algunas cosas muy preocupantes. Por ejemplo, en el aspecto del consumo. Si todos los chinos van a tener el mismo nivel de consumo que los estadounidenses sería el fin del mundo. Tenemos que cambiar nuestros patrones de producción y de consumo. Y esto sólo lo podemos hacer cuando la gente esté conciente de que tiene que cambiar.

* El autor es corresponsal de IPS


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Frans van Haren
 
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