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Con el corazón ambientalista |
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En 2001, varios latinoamericanos de corazón ambientalista fueron galardonados con los premios más relevantes del ámbito verde.
En 2001, varios latinoamericanos de corazón ambientalista fueron galardonados con los premios más relevantes del ámbito verde.
El premio Goldman, considerado el Nóbel de medio ambiente y dotado de 125 mil dólares, fue entregado al sindicalista boliviano Oscar Olivera.
El activista, líder de la Coordinadora de Defensa del Agua y la Vida, fue reconocido por “oponerse a la privatización del agua”, lo que según el jurado representó una “novedosa articulación entra las luchas ambientales y la defensa de las necesidades básicas de la población”.
Otro galardón, el “Chico Mendes”, que entrega el grupo no gubernamental estadounidense Sierra Club, fue a manos del campesino ecologista de México, Rodolfo Montiel. El jurado consideró que Montiel había luchado con tal decisión contra la deforestación en su estado natal de Guerrero, al sur de México, que terminó encarcelado injustamente.
El campesino fue liberado por orden presidencial en noviembre, luego de permanecer dos años detenido por siembra de marihuana y portación de armas, cargos que, según afirma, fueron acreditados con base en testimonios arrancados bajo tortura y pruebas “sembradas” por soldados. Montiel había recibido ya el premio Goldman en 2000.
Otra mexicana recibió un flamante galardón. Instituido en 2001, el Premio a las Mujeres en la Conservación del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por su siglas en inglés), se entregó a Mauricia González, fundadora de la organización no gubernamental Línea Biosfera en Chiapas, estado meridional de México. En ese grupo, González entrenó una red de promotores en 10 comunidades en los campos de agro-ecología, derechos humanos y salud. González compartió el premio con la indonesia Meidi Kasmidi, famosa por su trabajo en la conservación de recursos marinos.
El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, PNUMA, entregó el premio anual “Global 500” a las organizaciones cubanas Pioneros José Martí y Cubasolar. La primera agrupa a más de un millón de niños seis a 14 años, involucrados en actividades de educación ambiental. Mientras, la no gubernamental Cubasolar promueve fuentes renovables de energía.
El Fondo Mundial para la Naturaleza otorgó además el premio J. Paul Getty, creado en 1974, a la Fundación Charles Darwin, que trabaja en Ecuador, por su exitosa labor de preservación en las islas de Galápagos, míticas por haber inspirado la teoría de la evolución de Charles Darwin.
Los premios 2001, dicen los galardonados, alientan la esperanza de quienes confían en que América Latina, donde las inversiones en materia ambiental no superan el 0,1 por ciento de su producto interno bruto, supere sus rezagos.
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