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Triunfo sobre las píldoras y algo más |
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En abierto desafío a los intereses de las multinacionales farmacéuticas, Brasil es el primer (y único) país en América Latina que produce medicamentos genéricos contra el Virus de Inmunodeficiencia Adquirida, VIH-sida.
En abierto desafío a los intereses de las multinacionales farmacéuticas, Brasil es el primer (y único) país en América Latina que produce medicamentos genéricos contra el Virus de Inmunodeficiencia Adquirida, VIH-sida.
Con esta iniciativa, Brasil logró disminuir dramáticamente los costos de los medicamentos y redujo en 50 por ciento el índice de mortalidad por el fatal virus.
Fue precisamente Brasil, junto con India y los países africanos, el protagonista de un gran triunfo para el mundo en desarrollo durante 2001: logró que la Organización Mundial de Comercio (noviembre, Doha, Qatar) declarara que las normas sobre propiedad intelectual no impiden que los gobiernos adopten disposiciones para proteger la salud pública.
¿Qué quiere decir esto? Entre otras cosas, que las patentes, que tanto defienden las farmacéuticas, no serán obstáculo para que los países en desarrollo puedan obtener fármacos más baratos, como los que hoy tiene Brasil para tratar el sida. No poca cosa, sin duda.
Durante este año, el mundo en desarrollo también anotó otro gol en el ámbito de los derechos de propiedad intelectual: la aprobación de un tratado internacional que prohíbe la patente de vegetales de cultivo sin modificaciones.
El tratado, alcanzado durante una conferencia de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, FAO (noviembre, Roma, Italia), fue calificado por ambientalistas como un “hito” en materia de seguridad alimentaria.
Empresas e individuos de países industrializados patentaron o intentaron patentar recursos fitogenéticos del Sur (el caso de la ayllahuashca en Ecuador, del maíz y el fréjol en México) A partir de ahora esto no será posible y se garantiza el libre acceso a estos recursos, así como su explotación sustentable y equilibrada.
Nuevamente gracias al mundo en desarrollo (representado por el Grupo de los 77 más China) y a la Unión Europea, se logró un acuerdo histórico para proteger la salud humana y animal, con la firma en mayo en Estocolmo, Suecia, de la Convención sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes, COP’s.
El tratado eliminará el uso de doce temibles COP´s. Es decir, de contaminantes químicos, incluidos pesticidas como el popular DDT, que permanecen en el entorno, se bioacumulan a través de la cadena alimenticia y causan efectos muy adversos en la salud, incluidos el cáncer y malformaciones congénitas.
Se espera que el tratado, impulsado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, PNUMA, entre en vigor a más tardar en 2004.
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