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Brasil espera nuevos clones en 2002

Por Mario Osava*

Vitoria fue la primera ternera clonada en Brasil, pero no será la última. Al menos seis centros universitarios trabajan en clones de vacunos que podrían nacer en los próximos meses con la misión de mejorar la productividad agropecuaria.

RIO DE JANEIRO.- Desde octubre de 2001, la clonación en Brasil se tornó un asunto de telenovela.

La famosa cadena Rede Globo produjo un melodrama denominado “El Clon", donde el personaje central es duplicado por descuido de un científico, quien logra ocultarlo durante años.

Millones de televidentes siguen el “culebrón” que ha alimentado pero también distorsionado el debate nacional sobre la clonación.

Lo que pocos de ellos saben es que, lejos de los reflectores y en por lo menos seis centros de investigación, científicos nacionales continúan su laborioso trabajo de clonación de vacunos, sobre todo con fines de productividad agropecuaria, promovido por el exitoso caso de la primera ternera clonada.

Brasil se convirtió el 17 de marzo de 2001 en pionero de la clonación de animales en América Latina, con el nacimiento de una ternera bautizada como Vitoria da EMBRAPA.

Vitoria es fruto de un trabajo pionero del Centro de Recursos Genéticos y Biotecnología (CENARGEN), ubicado en Brasilia y uno de los 40 institutos de la red estatal de la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (EMBRAPA, por su acrónimo en portugués).

La ternera nació el 17 de marzo, con un peso de 50 kilogramos. Fue destetada a los siete meses y es "grande, pero normal", de acuerdo con los parámetros de la raza Simental, de origen suizo, a la cual pertenece, dijo a Tierramérica el veterinario Rodolfo Rumpf, coordinador del proyecto.

Los expertos se proponen observar con atención sus características, en especial la fertilidad y la capacidad de reproducción normal.

La clonación se hizo mediante el procedimiento de electro-fusión, por el que se transfiere material genético de un embrión a óvulos sin núcleo celular, con el fin de producir otros embriones.

Luego, los embriones clonados fueron implantados en vacas para la gestación. Rumpf aprendió la técnica en Canadá en 1993, pero comenzó a concentrarse en aplicarla cinco años después, junto con su equipo.

“Empezamos por crear un banco genético de embriones y óvulos, con la intención de regenerar especies en proceso de extinción”, contó.

El proyecto se amplió más tarde con el objetivo de lograr animales transgénicos, es decir con genes implantados, por ejemplo, vacas que puedan producir leche similar a la humana o con proteínas medicinales.

En la actualidad, el equipo de Rumpf ensaya procedimientos más complejos, como los empleados en Gran Bretaña en el caso de la oveja Dolly, para clonar un animal adulto mediante la transferencia de su material genético a un óvulo sin núcleo celular.

Cenargen ya aplicó esa técnica para producir un clon que está en etapa de gestación, pero Rumpf teme que un aborto ponga fin a ese experimento, como ha ocurrido en otros casos.

“Ignoramos las causas de tantos abortos”, admitió José Antonio Visintin, jefe del Departamento de Reproducción Animal de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Sao Paulo y coordinador de un proyecto similar.

Algunas dificultades cruciales de la clonación son identificar las células más adecuadas para el proceso y comprender “cómo funciona la máquina genética, y cómo se multiplican las células”, comentó. A eso se agrega la crónica escasez de recursos para la investigación científica en el mundo en desarrollo, añadió.

El departamento de Visintin se dedica desde hace dos años a la clonación de vacunos de la raza Nelore, la más importante en la ganadería del país. En la actualidad, tiene en gestación varios clones provenientes de embriones y de adultos, y espera tener éxito en la clonación de un adulto en 2002.

Sin embargo, Visintin evita hacer pronósticos, para que eventuales frustraciones no creen incertidumbre y pérdida de credibilidad del proyecto.

La clonación de animales adultos es lo que interesa para el desarrollo de la ganadería, ya que permite producir más animales que el empleo de material genético de embriones, de los cuales pueden obtenerse “32 o 64 células como máximo”, explicó.

De todos modos, ese procedimiento sólo será redituable si es posible lograr “excelentes reproductores” que mantengan todas las características de los animales clonados, con una técnica por completo segura, señaló a Tierramérica Joaquim Mansano Garcia, director de otro proyecto de clonación animal de la Universidad Estadual Paulista.

Su equipo trabaja con vacunos Nelore en Jaboticabal, ciudad del interior del meridional estado de Sao Paulo, y tiene por lo menos cuatro clones en procesos de gestación de 30 a 90 días, así como muchos otros embriones recién transplantados al útero de vacas.

El objetivo de esos experimentos no es la “simple clonación”, sino el estudio detallado del proceso genético en la evolución del embrión.

La polémica centrada en la clonación humana reduce la repercusión de las experiencias con animales, e informes sobre experiencias realizadas en otros países inspiraron tanto la mencionada telenovela de la Rede Globo como iniciativas para prohibir en el país el uso de la técnica con material humano.

“Hay rechazo a la palabra clonación, y parlamentarios conservadores y desinformados quieren impedir cualquier experiencia”, lamentó Volnei Garrafa, profesor de bioética de la Universidad de Brasilia y presidente de la Sociedad Brasileña de Bioética, que cuenta con unos 400 afiliados.

La telenovela “El Clon” aumenta la confusión, al “vulgarizar y distorsionar el asunto y generar falsas expectativas” sobre la posibilidad de clonar una persona, algo aún inalcanzable, enfatizó.

Garrafa se opone a la clonación humana con fines reproductivos, pero defiende la realizada con objetivos terapéuticos, por ejemplo para producir, a partir de embriones, tejidos y órganos que puedan salvar a enfermos graves.

Esa técnica es condenada con argumentos morales por quienes piensan que un embrión humano ya es una persona.

La legislación de Gran Bretaña ha resuelto la cuestión en forma inteligente, al autorizar experimentos de clonación con fines terapéuticos a partir de embriones humanos de hasta 14 días, es decir antes de la formación del sistema nervioso que caracteriza a una persona, opinó Garrafa.

* El autor es corresponsal de IPS


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La ternera Vitoria nació en marzo de 2001. Fue destetada a los siete meses y hasta hoy es saludable. Crédito: EMBRAPA
 
La ternera Vitoria nació en marzo de 2001. Fue destetada a los siete meses y hasta hoy es saludable. Crédito: EMBRAPA

Enlaces Externos

Embrapa

Cenargen

Sociedad Brasileña de Bioética

Rede Globo: O clone

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