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Proponen acuerdo de Monterrey a Johannesburgo

Por María Isabel García*

El financiamiento del desarrollo sustentable será tratado en la reunión mundial convocada en marzo en la ciudad mexicana, y sus conclusiones se reflejarán directamente sobre la cumbre "Río + 10" de fines de agosto. Para comenzar, el tema estuvo en la pauta del Foro Mundial de ministros de medioambiente realizado en Colombia.

CARTAGENA DE INDIAS, Colombia.- El Tercer Foro Mundial de Ministros de Medio Ambiente clausurado el viernes 15 en este puerto del Caribe colombiano evidenció preocupación por el financiamiento del desarrollo sustentable, un tema que será eje de las deliberaciones de una conferencia internacional a celebrarse en la nororiental ciudad mexicana de Monterrey en marzo próximo.

El asunto es "la piedra en el zapato", dijo a Tierramérica el ministro de Ambiente colombiano, Juan Mayr.

Entre el 18 y el 22 de marzo, en Monterrey, en presencia del presidente estadounidense George W. Bush y otros gobernantes, saltarán a la mesa viejas cuentas acumuladas desde la Cumbre de la Tierra, celebrada en Río de Janeiro en 1992, y se pondrá a prueba si "es más fácil tomar decisiones cuando Washington no está".

Así lo dijo el ministro de Ambiente de Holanda, Jan Pronk, enviado especial del secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ante los gobiernos hacia la Cumbre sobre Desarrollo Sostenible, que se realizará en agosto y septiembre en Johannesburgo.

Pronk, cuyo papel fue clave en las negociaciones que culminaron con la firma en 1997 del Protocolo de Kyoto para reducir las emisiones de gas invernadero que causan el recalentamiento planetario, dijo no concordar con la posición estadounidense en materia ambiental, pero manifestó su empeño en "retarles" para que hagan reformas.

"Debe haber un acuerdo de Monterrey a Johannesburgo", las empresas privadas deben aumentar su participación en proyectos ambientales y deben crearse incentivos, como descuento de impuestos a proyectos ambientales, así como superar las discrepancias con la banca multilateral, sostuvo.

Se debe encontrar fórmulas para la reducción de los pagos de la deuda externa, en particular la de los países de América Latina, añadió Pronk.

"El Banco Mundial y otros organismos deben hacer lo que les corresponde y no ser utilizados más para imponer restricciones a los países en desarrollo", sostuvo, en este sentido, la representante de Brasil Bárbara Tavora.

Mientras que la portavoz del Grupo de los 77, la ministra de Ambiente venezolana Ana Elisa Osorio, reclamó el cumplimiento a los acuerdos internacionales en vigencia.

"Si los principales (países) consumidores hubieran destinado, como se comprometieron en Río, 0,7 por ciento del producto interno bruto (a la asistencia directa al desarrollo), hoy tendríamos recursos importantes para reducir los desequilibrios entre los países industrializados y en desarrollo", dijo Osorio a Tierramérica.

Mayr, de Colombia, reconoció, por su parte, que "no hay un ambiente propicio a nivel de los gobiernos y parlamentos" para presentar proyectos que establezcan cargas económicas adicionales a las ya pactadas en la Cumbre de Río, hace diez años.

Sin que se hayan cumplido esos acuerdos, hablar de nuevas fórmulas para financiar los costos ambientales que recaen sobre los países del Sur en desarrollo "tiene un sabor amargo", afirmó Mayr.

En torno a la controversia sobre la financiación del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma) y la gobernabilidad ambiental, los puntos centrales en la agenda de Cartagena, se expresaron algunas posiciones regionales.

En el Grupo de los 77, que agrupa a los países en desarrollo, se manifiestan reservas en cuanto a la creación de una Organización Mundial Ambiental supranacional, propuesta por la UE, por las implicaciones que tendría en aspectos como la soberanía.

También causó reticencia la creación de un Alto Comisionado de la ONU para el Medio Ambiente -propuesta por Noruega- o la constitución de tribunales ambientales supranacionales, en el contexto mundial posterior a los atentados del 11 de septiembre de 2001 contra Estados Unidos.

* La autora es corresponsal de IPS




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