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Nadie gana cuando pierde la naturaleza

Por Martin A. Lee*

La única cosa verde en los Juegos Olímpicos de Invierno “es el color del dinero que pasará de unos a otros", dicen ambientalistas.

SAN FRANCISCO.- Llevar a cabo los Juegos Olímpicos de Invierno de Salt Lake City costará cerca de dos mil millones de dólares, casi 800 mil dólares por cada atleta participante.

En parte debido al incremento de las medidas de seguridad, los juegos de Utah, que empezaron el 8 de febrero y se desarrollarán durante 17 días, serán los Juegos Olímpicos de Invierno más caros jamás realizados.

"Estos no son fondos desperdiciados", dice el presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Jacques Rogge. Tal inversión, afirma, deja una "gran herencia" a las ciudades olímpicas.

Pero en Salt Lake City, los Juegos Olímpicos dejarán también otro legado: profundas consecuencias ecológicas. Después de los Juegos de Invierno de Lillehammer, Noruega, en 1994, el COI adoptó una ambiciosa serie de pautas que ponían el énfasis en la protección ambiental y el desarrollo sostenible.

Pero tales pautas han sido abandonadas en Salt Lake City y probablemente la región resultará dañada en forma significativa por culpa de los Juegos.

"La única cosa verde en esos juegos", dice el ambientalista Alexis Kelner, "es el color del dinero que pasará de unos a otros". Ese dinero está yendo para cualquier parte menos para la protección ambiental.

La suma destinada por el Comité Organizador de Salt Lake (SLOC, en inglés) para problemas ambientales es de un millón y medio de dólares, o sea a un 0,10 por ciento del total del presupuesto.

Por lo tanto, muy poco se hará para mitigar el impacto negativo de grandes proyectos de construcción, como el de la instalación para saltos con esquíes en el Parque de Deportes de Invierno de Utah, que ha dejado una amplia y fea hendidura en el costado de la montaña. Incluso Mitt Romney, presidente del SLOC, admite que ese fue un error. "Ocurrió antes de que yo asumiera esos cargos", dijo.

Otro error fue permitir que el multimillonario petrolero Earl Holding, entonces miembro del SLOC, llevara a cabo lo que muchos activistas consideran el mayor escándalo ambientalista de los Juegos.

Holding usó sus importantes conexiones políticas y obtuvo un canje de tierras con el Servicio Forestal de Estados Unidos para adquirir unas 500 hectáreas a continuación de su centro turístico invernal para esquiadores, con carta blanca otorgada por el Congreso para la realización allí de planes de urbanización.

De ese modo, prístinos y salvajes paisajes montañosos pronto se transformaron en conjuntos residenciales, restaurantes y pistas para esquiar. Playas de estacionamiento invadieron áreas de cauces de ríos y degradaron el hábitat de las truchas al encauzar descargas de desperdicios hacia las cuencas fluviales.

Como habían sido aprobadas por el Congreso, esas obras fueron eximidas de la habitual revisión requerida por la Ley de Política Ambiental.

En materia de transporte, el SLOC adoptó un plan que descansa en los automóviles privados. Treinta y cinco millones de dólares se asignaron para construir nuevos estacionamientos y para ampliar los ya existentes.

El SLOC recurrió a una flota de cuatro mil automotores con alto consumo de gasolina que están eximidos de cumplir con las normas estadounidenses sobre limpieza del aire, para transportar a los atletas y a otras personas de un punto de competición al otro y a la Villa Olímpica, lo que constituye un área de unos 150 kilómetros cuadrados.

En contraparte, el reciclaje es citado por los funcionarios olímpicos como un triunfo en materia ambiental. Las fuertes objeciones planteadas por la GrassRoots Recycling Network y otras organizaciones ecologistas hicieron que los organizadores mejoraran sus planes para tratar de lograr un resultado de "cero desechos" a través del reciclaje.

La empresa Coca Cola, uno de los principales patrocinadores olímpicos, contribuyó con fondos extra para la creación de un avanzado sistema de reciclaje que podría evitar el 90 por ciento de los desechos generados por los Juegos de Invierno.

Pero los críticos consideran que eso es insuficiente. "Los Juegos Olímpicos no sólo deberían evitar ser destructivos desde el punto de vista ambiental, sino que también deberían ser una vitrina para el desarrollo sostenible", señaló Peter Berg, director de la fundación Planet Drum, con sede en San Francisco.

(Copyright IPS)

* El autor es columnista internacional, galardonado con el premio de Periodismo Investigativo de la Pope Foundation en 1994. Entre sus libros destaca




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Crédito: Fabricio Vanden Broeck
 
Crédito: Fabricio Vanden Broeck