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Una manito de pintura |
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Por Dalia Acosta*
Irreverente, modesto, buen amigo, perseguidor y defensor de verdades, amante de La Habana, su ciudad, Carlos Varela es el cantautor más representativo de la llamada “novísima trova” cubana.
Fiel seguidor de Silvio Rodríguez, Varela (1963) retrata en sus canciones lo bueno y lo malo del sistema socialista en la isla, desde la perspectiva de las más jóvenes generaciones. Al regreso de una de sus múltiples giras internacionales, que lo llevan lo mismo a Miami que a Europa, el compositor de “La política no cabe en la azucarera” conversó con Tierramérica.
1.
P-Tus canciones raramente hablan de ríos, montañas o lagos en idílicos paisajes campestres. En su lugar está el asfalto, los edificios, las calles. Eres el cantor por excelencia de la ciudad. Cuando sales a caminar las calles de La Habana, ¿qué es lo que más te duele?
R-Lo que más me duele cuando camino por las calles son los pies.
2
P-Por momentos, La Habana es como una ciudad en ruinas. ¿Qué harías si
estuviera en tus manos hacer algo por ella, además de cantarle?
R-Tengo un amigo que dice que La Habana es tan bonita que hasta el deterioro le queda bien, pero yo creo que no le vendría mal una manito de pintura. Aunque soy de los que defiende que el paisaje más bonito de la Habana es su gente.
3
P-¿Qué necesitarías para salvar la bahía de La Habana, limpiar el río que pasa a unas cuadras de tu casa, borrar el humo negro de la refinería?
R-Pues, le pediría a Silvio que me prestara "el reparador de sueños".
4
P-Hace años hiciste una canción a un personaje casi olvidado de esta capital, el barrendero. ¿Has conocido una ciudad más sucia que La Habana?
R-Sí, como no. En América Latina hay muchas ciudades que nos ganan en eso, pero que el vecino tenga sucio su patio no justifica que el mío también lo esté.
5
P-Cómo sueñas tu ciudad?
R-Sin edificios altos llenos de cristales fríos y que los preuniversitarios(*) volvieran a la ciudad, para que se llenara de nuevo La Habana de aquellas faldas color mostaza, que tantas canciones inspiraron cuando todavía se podía hacer el amor en los parques.
6
P-Si pudieras pararte frente al mar y gritar con todas tus fuerzas, ¿qué gritarías?
R-¡Alóoooo! ¿Hay alguien ahí?
*Escuelas preuniversitarias urbanas trasladadas por el gobierno a inicios de los años 90 a zonas rurales. El uniforme femenino incluía faldas color mostaza.
* El autor es corresponsal de IPS
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