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Promueven en Costa Rica cuidado de ballenas y delfines tropicales |
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Por Néfer Muñoz*
El Pacífico costarricense es el único lugar del mundo donde coinciden dos grandes poblaciones de ballenas jorobadas, una del norte, otra del sur. La presencia de cetáceos en esas aguas es aprovechada para crear una mayor conciencia ambiental.
PUNTA MARENCO, Costa Rica.- La Organización de Estudios Tropicales (OET), conformada por 64 universidades de siete países, realiza en Costa Rica una serie de “biocursos”, para educar a niños y adultos sobre la conservación de la diversidad biológica, incluidos las ballenas y delfines.
“Nuestra misión es fomentar el uso racional de los recursos naturales”, explicó a Tierramérica el biólogo marino Roberto Baca, asistente del programa.
Baca, nicaragüense de 28 años, señaló que a través de la iniciativa de la OET, creada por universidades de Australia, Canadá, Costa Rica, Estados Unidos, México, Perú y Sudáfrica, unas cuatro mil 500 personas han recibido en dos años formación ecológica en 34 áreas, relativas, por ejemplo, a orquídeas, anfibios, agricultura orgánica y plantas medicinales.
Pero uno de los cursos favoritos es el dedicado a ballenas y delfines. Los representantes de la OET organizan visitas de dos días en barco a la bahía de Drake, ubicada en el Pacífico sur de Costa Rica, 400 kilómetros al sur de la capital.
“Este curso es muy bonito y me gustaría volver”, expresó a Tierramérica Philippe Karolicki, de 10 años, que participó en una de las visitas. En la bahía de Drake, Karolicki aprendió junto con otras 42 personas, que la ballena pertenece al grupo de los cetáceos, que respira por dos pulmones y que puede estar bajo el agua hasta 30 minutos.
También supo que la orca, conocida como la "ballena asesina", es en realidad un delfín de grandes proporciones, y que los cetáceos poseen huesos livianos llenos de aceite que les permiten flotar y que nadan a velocidades de entre 10 y 60 kilómetros por hora.
El Pacífico de Costa Rica es el único lugar del mundo en que coinciden para reproducirse dos grandes poblaciones de ballenas jorobadas, provenientes de América del Norte y América del Sur, dijo a Tierramérica el instructor Frank Garita.
Al sumergirse en el agua, estas ballenas, muy apreciadas por los científicos, forman un arco con su espalda que da la impresión de una jiba. De ahí su nombre.
La OET se ha propuesto crear conciencia en el público acerca de los riesgos que amenazan la supervivencia de las ballenas y los delfines, como la caza indiscriminada, la contaminación del mar, y la alteración del hábitat natural.
“Cuando una persona aprende a apreciar la biodiversidad, se da cuenta que aquí no hace falta más nada", comentó Ileana Rodríguez, quien con su esposo abandonó la ciudad para instalarse en un pequeño hotel ecoturístico de su propiedad en Punta San José, contigua a la bahía de Drake.
Allí, no hay televisor ni aire acondicionado ni otras comodidades de los centros urbanos. Pero desde sus cabañas situadas sobre una colina frente al mar, se puede en ocasiones divisar el paso de ballenas y delfines.
* El autor es corresponsal de IPS
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