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METEOROLOGIA: Signos incipientes de El Niño |
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por Gustavo Capdevila
GINEBRA, (IPS) Los primeros signos de El Niño, el fenómeno que ocasiona fluctuaciones climáticas y graves catástrofes naturales en casi todo el mundo, aparecieron en las costas del Pacífico de América del Sur, pero los científicos esperan mayor certidumbre para confirmar su presencia.
Los últimos informes procedentes de Australia que recibió la Organización Meteorológica Mundial (OMM) en su sede de Ginebra permiten calcular 50 por ciento de posibilidades de que El Niño se conforme, evaluó Michael Coughlan, funcionartio de la institución.
Los datos que mueven a los científicos a creer en la reaparición de El Niño son las condiciones climáticas del Pacífico oriental, con lluvias torrenciales, inundaciones y deslizamientos de tierra, con pérdidas de vidas, como se ha verificado en Ecuador, dijo Coughlan en rueda de prensa.
En varios informes metereológicos de las últimas dos o tres semanas han sido descriptas esas condiciones, que corresponden a las características típicas de El Niño, precisó Coughlan, director del Programa de Actividades Climáticas de la OMM.
Las evaluaciones de la OMM son el resultado de la coordinación con servicios metereológicos nacionales y con los principales centros de investigación, explicó el subsecretario general de la institución, Michael Jarraud.
Con base en esos datos, la OMM anunció en febrero que se observaba un recalentamiento de las aguas del Pacífico oriental, que podía ser interpretado como manifestación precursora de El Niño.
El último episodio del fenómeno, registrado entre 1997 y 1998, fue el más violento del siglo XX. A continuación sobrevino la fase de La Niña, de enfriamiento de las aguas.
Durante la vigencia de El Niño, las temperaturas de la superficie del océano superan el promedio habitual en las regiones central y oriental del Pacífico tropical.
Las consecuencias no se limitan a esas áreas, sino que se extienden a todo el planeta, con efectos devastadores en algunos casos para la vida de las poblaciones y para las economías, en particular de los países en desarrollo.
Jarraud precisó que el período entre marzo y junio de cada año es crítico para el desarrollo de cualquiera de los dos fenómenos.
Los investigadores de la OMM señalaron que las posibilidades de que se concrete El Niño son mayores en la actualidad que a mediados del año pasado, cuando comenzó a ceder La Niña.
La situación es globalmente favorable a la aparición de El Niño, sin que eso constituya todavía una certidumbre, aclaró Jarraud.
Los modelos informáticos que utilizan los científicos no permiten dar una clara respuesta, a pesar de que se orientan hacía la confirmación de que El Niño se desarrollará.
Todavía hay incertidumbre, advirtió el subsecretario de la OMM. Coughlan indicó que en el Pacífico oriental se registran ya las condiciones propias de El Niño, pero no se observa todavía la influencia que ese fenómeno tiene normalmente en Pacífico occidental.
Cuando El Niño aparece en las costas de America del Sur, se registran sequías en el Pacífico occidental, se reducen los ciclones tropicales o los huracanes en el Atlántico, dijo Coughlan.
Otra característica de la etapa más definida de El Niño son las lluvias torrenciales en grandes zonas de Africa. Todavía no se observan esas señales extendidas. La mayoría de los indicios se concentran en el Pacífico oriental, comentó Coughlan.
El funcionario mencionó las lluvias que se presentan en Ecuador y en Bolivia, con una inundación desusada en la ciudad de La Paz. También hubo precipitaciones inusuales en Perú.
En contraste, El Niño causa por lo general la disminución de las lluvias en Australasia, y los ciclones tropicales que habitualmente aparecen en el Pacífico occidental se desplazan hacia el este y llegan incluso a Tahiti.
Jarraud dijo que no se dispone aún de indicios para calcular la intensidad que podría tener, si ocurriera, el fenómeno de El Niño. En los próximos dos meses, la OMM podrá contar con infoermación más amplia respecto al riesgo de un nuevo episodio.
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