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Nuevas municiones contra maltrato animal

Por Diego Cevallos*

Miles de animales en la capital mexicana agonizan tras torturas, abandono o prácticas de laboratorio. Hay una nueva ley, pero no es suficiente para acabar con el maltrato, dicen activistas.

MÉXICO.- Una nueva ley contra el maltrato de animales vigente desde el mes pasado dista de ser la clave para revertir el drama de miles de especies que sufren y mueren cada año víctimas de abandono, torturas y prácticas quirúrgicas en la capital de México. Los que saben del tema, sostienen que la solución está en otros frentes.

La nueva ley actualiza conceptos y multas, pero igual que la primera de 1981, no es suficiente para acabar con el maltrato, dijo a Tierramérica, Emma Saldaña, coordinadora de la Asociación Activa para la Supresión de la Crueldad hacia los Animales, fundada en 1976 y una de las pocas de su tipo.

La ignorancia de las autoridades sobre las normas contra el maltrato de animales, su desidia para atender las quejas que se presentan, pero, sobre todo, la ausencia de una cultura que favorezca el derecho de las especies y suspenda su uso en experimentos, son los problemas que deberían atacarse, sostiene Saldaña.

Los casos de abusos contra animales, que van desde mutilaciones hasta violaciones sexuales, pueblan centenares de hojas de los archivos de las escasas agrupaciones altruistas locales que combaten esas prácticas.

En varias escuelas, jóvenes capitalinos aún aprenden biología realizando disecciones en pequeños animales vivos, como ratones, ranas y conejos, que tras su “uso científico” terminan agonizantes en basurales.

En la escuela de medicina del Instituto Politécnico Nacional, una de las universidades de mayor prestigio en México, cada semana los estudiantes operan alrededor de 20 perros, que al final mueren no sin antes ser sometidos a varias prácticas, suturas y errores de los aprendices.

En la mayoría de países, el uso de perros en prácticas médicas humanas está prohibido por tratarse de mamíferos superiores y por su centenaria historia de cercanía al hombre.

Pero en la capital mexicana la historia es otra. La nueva ley indica que ya no se podrán hacer disecciones de animales vivos en escuelas y colegios. Sin embargo, permite que éstas continúen en las universidades.

En el ámbito mundial más de 100 millones de animales son utilizados cada año con fines de investigación científica. En ellos se experimenta con medicamentos, mutaciones genéticas, tumores y múltiples enfermedades.

Es claro que los animales sienten, tienen percepciones, expresan emociones, resuelven problemas y tienen memoria, asegura un reciente estudio del Centro de Neurología de la Universidad Nacional Autónoma de México.

En la Declaración Universal de los Derechos de los Animales, promovida en 1978 por grupos civiles y luego asumida por el Fondo de la Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), se consigna que “todo animal tiene derecho al respeto”.

“El hombre, en tanto especie animal, no puede atribuirse el derecho a exterminar a los otros animales o de explotarlos violando ese derecho. Tiene la obligación de poner sus conocimientos al servicio de los animales. Todos los animales tienen derecho a la atención, a los cuidados y a la protección del hombre”, reza la declaración.

Pero la conciencia sobre esos derechos es escasa en la capital de México, donde activistas locales denuncian diversos tipos de maltratos, muchos contra mascotas.

Señalan, por ejemplo, casos en que personas abandonan a sus mascotas sin alimentos ni agua en terrenos baldíos, las encierran en pequeñas cajas para siempre, las usan para prácticas de zoofilia o las mantienen con un mismo collar desde que nacen, generándoles laceraciones.

En el ámbito legal, maltratar animales es un delito menor. Liliana Cisneros, inspectora en la Asociación Activa para la Supresión de la Crueldad hacia los Animales, aseguró que en los cinco años que trabaja en el tema, la mayor multa que vio aplicar a una persona culpable fue de mil 200 pesos (alrededor de 133 dólares).

Según la nueva ley, la pena máxima que podría enfrentar alguien que maltrate animales es un arresto de 36 horas y una multa de alrededor de 105 mil pesos (unos 11 mil 600 dólares).

La ley fue publicada en marzo de este año por el gobierno local bajo una lluvia de críticas por sus presuntas imperfecciones jurídicas y el rechazo de quienes usan animales en experimentos y apoyan las corridas de toros.

Actualmente, las autoridades trabajan en la elaboración de un reglamento a esa ley.

Entretanto, en las perreras municipales día a día decenas de canes seguirán muriendo atravesados por un clavo en su cráneo o bajo una descarga eléctrica en un ambiente de sufrimiento.

Y en las calles, perros y gatos callejeros seguirán siendo despellejados vivos o convertidos en teas vivientes.

* El autor es corresponsal de IPS


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Enlaces Externos

Declaración universal de los derechos del animal (texto)

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