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Energía alternativa aún es sueño

Por Diego Cevallos*

América Latina está muy lejos de alcanzar la meta de 10 por ciento de fuentes renovables de energía para 2010, que propondrá en la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible en Sudáfrica.

MEXICO – La energía no contaminante, como la extraída del sol o el viento, no aporta siquiera uno por ciento del consumo de América Latina y el Caribe, cuya principal opción es el petróleo, como lo era 30 años atrás.

No obstante, en la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible Río+10, que se realizará del 26 de agosto al 4 de septiembre en Sudáfrica, los gobiernos de la región pedirán al mundo, por iniciativa de Brasil, que se comprometa a lograr en una década, que 10 por ciento de la energía consumida proceda de fuentes limpias.

La tarea será cuesta arriba, advierten los expertos.
En 2000 el consumo de energía de América Latina y el Caribe aumentó 1,75 por ciento, con el petróleo a la cabeza, mientras las emisiones de dióxido de carbono por persona aumentaron 0,38 por ciento, según la Organización Latinoamericana de Energía.

Los combustibles fósiles (petróleo, carbón y gas) liberan dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero, que la ciencia vincula con el recalentamiento del clima.

Pero la energía alternativa es más costosa, los proyectos requieren más esfuerzo y “la tradición y la infraestructura” regionales aún favorecen los combustibles fósiles, señala un estudio del proyecto Energía Renovable en las Américas, patrocinado por la Organización de Estados Americanos.

Hay poco espacio para que las fuentes renovables compitan en el mercado cuando los marcos institucionales están diseñados para favorecer a las otras, explicó a Tierramérica Sara Larraín, directora del Programa Chile Sustentable.

“La humanidad utiliza en un día la misma cantidad de fuentes fósiles que le tomó a la naturaleza cerca de un millón de años producirlas" y "por si fuera poco el consumo mundial de este tipo de energía se incrementó en el siglo XX en cerca de 1.500 veces”, precisó Claudia Sheinbaun, ministra de Medio Ambiente de la capital de México.

La baraja de fuentes limpias incluye energía hidroeléctrica a pequeña escala, eólica, solar, sistemas para aprovechar la energía del océano, la combustión controlada de biomasa (leña, residuos agrícolas), extracción de etanol de la caña de azúcar, y biogás producido por la fermentación de desechos orgánicos.

La región ha puesto en marcha muchas de estas alternativas, con respaldo de gobiernos, la Organización de las Naciones Unidas y el sector privado, pero no pasan de marginales.

Algunas son muy originales, como el uso del bagazo (residuo) de la caña de azúcar, en El Salvador. La salvadoreña Empresa Eléctrica del Norte transforma desde 1999 un promedio de 27 mil toneladas de ese material en 5 megavatios diarios de electricidad, cantidad suficiente para servir a 30 mil abonados.

En la austral ciudad argentina de Comodoro Rivadavia, el aprovechamiento del viento permite abastecer hasta 30 por ciento de la demanda energética de 150 mil habitantes.

En Chile, Brasil, Ecuador y Guatemala hay proyectos para desarrollar ae uso de paneles solares y torres para recoger la energía del viento.

Además, en los últimos años se dictaron leyes y diseñaron programas para favorecer el las fuentes limpias en Brasil, Costa Rica, Honduras y Nicaragua, según el proyecto Energía Renovable en las Américas.

Pero la fragilidad económica de la región suma obstáculos.

“Argentina había logrado un marco jurídico bueno, sin embargo ahora la situación (por la crisis económica) es desastrosa” y ya no hay posibilidades de invertir en fuentes renovables, dijo a Tierramérica Juan Carlos Villalonga, encargado de la campaña de energía de Greenpeace en ese país.

De acuerdo a normas aprobadas el año pasado, mediante un porcentaje de las tarifas de consumo eléctrico, se reuniría un fondo para el desarrollo de la energía eólica, pero al precipitarse el colapso económico y social argentino, el fondo fue destinado a cubrir pagos de deuda externa.

Apenas 0,004 por ciento de la energía procede de fuentes limpias en México, donde el gobierno de Vicente Fox inauguró en 2001 seis centrales termoeléctricas a petróleo, pese a las protestas ambientalistas.

Fox propuso una reforma legal para atraer inversiones privadas al sector eléctrico, que excluye el fomento de fuentes alternativas.

En Venezuela, cuyo gobierno apoya con entusiasmo la propuesta de 10 por ciento de energía verde para 2010, no hay planes para cumplir ese propósito.

“Como política de Estado hemos defendido la posibilidad de las energías alternas, de hecho el consumo energético de Venezuela por el orden de 60 por ciento es de origen hidroeléctrico, por lo que es una producción limpia”, explicó a Tierramérica la ministra venezolana de Medio Ambiente, Ana Elisa Osorio.

Aunque las grandes centrales hidroeléctricas no emiten gases contaminantes, los ambientalistas no las consideran tecnologías verdes, pues requieren drásticas alteraciones ambientales, como el bloqueo y desvío de ríos.

En Venezuela, con reservas de crudo para los próximos 66 años, el uso de energía alternativa es tan bajo que no figura en las estadísticas.

Lo mismo ocurre en Chile, donde la directora del Programa Chile Sustentable, aseguró que su país “va para atrás" en la materia. "Estamos en un franco retroceso en relación a una opción por combustibles más limpios”, subrayó Larraín.

Pero la realidad no amilana a los gobernantes. Prometen intentar que la cumbre Río+10 suscriba el uso obligatorio de 10 por ciento de formas de energía limpia para 2010.

* El autor es corresponsal de IPS. Colaboraron para este artículo Marcela Valente/Argentina, Gustavo González/Chile, Blanca Abarca/El Salvador y Andrés Cañizález/Venezuela.


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Enlaces Externos

Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible

Iniciativa latinoamericana y caribeña

Organización Latinoamericana de Energía

OEA: Iniciativa de Energía Renovable en Las Américas

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