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Cumbre empinada para América Latina

Por Diego Cevallos*

Entre una moderada esperanza y un profundo escepticismo oscila el estado de ánimo en la región ante la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible de Sudáfrica. Pero un deseo es unánime: que no se retroceda a “Río menos 10”.

MEXICO.- América Latina y el Caribe llegarán a la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible Río+10, que se celebrará entre el 26 de este mes y el 4 de septiembre en Johannesburgo, con graves problemas ambientales y de desarrollo, y tras gastar ingentes recursos en la definición de propuestas generales.

El grado de desigualdad social de América Latina y el Caribe es el más grande del mundo, de acuerdo al PNUMA (Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente).

Cuarenta por ciento de la población latinoamericana es pobre, y casi la mitad de esos pobres son niños, niñas y adolescentes, mientras el producto interno bruto por persona creció apenas uno por ciento en las últimas tres décadas, según el informe Perspectivas del Medio Ambiente Mundial (GEO 3), divulgado este mes en México por el PNUMA.

América Latina y el Caribe puede ser la región más dañada del planeta en los próximos 30 años si no se toman medidas urgentes, advirtió la agencia.

Más de 300 millones de hectáreas de tierras están degradadas, y desde 1972 desaparecieron 190 millones de hectáreas de bosques, casi la mitad de la pérdida forestal mundial en ese periodo.

Aunque América Latina es rica en agua, sólo 40 por ciento de la población tiene acceso a 10 por ciento de los recursos hídricos y de las 178 eco-regiones latinoamericanas, 31 están en estado crítico, 51 en peligro y 55 son vulnerables.

Con esta realidad llegan las naciones de la región a la conferencia más grande organizada por la ONU para revitalizar y profundizar los compromisos asumidos en la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro, celebrada en 1992.

La propuesta latinoamericana es avanzar hacia una “nueva globalización equitativa, incluyente y sostenible”, propósitos encomiables pero de difícil realización, sobre todo para la región.

Lo mismo ocurre con su única iniciativa cuantificable: lograr que en una década 10 por ciento de la energía consumida por el mundo proceda de fuentes limpias, cuando éstas no representan ni uno por ciento del consumo regional.

De casi 100 jefes de Estado y de gobierno aguardados en la cita sudafricana, apenas 10 serán de América Latina y el Caribe: Antigua y Barbuda, Argentina, Brasil, Costa Rica, Guyana, Haití, México, Perú, República Dominicana y Venezuela.

Decenas de reuniones y seminarios de gobiernos, empresarios, parlamentarios y ambientalistas se llevaron a cabo en la región de 46 naciones, en preparación de la conferencia mundial.

Pero pese al esfuerzo y al entusiasmo inicial sobre el resultado de la cumbre, América Latina tendrá una influencia limitada, apuntan observadores.

"El poder de negociación de los países de la región no es despreciable, pero tampoco puede desconocerse la situación del mundo de hoy”, donde un grupo de países industrializados se maneja según sus prioridades, dijo a Tierramérica Ricardo Sánchez, director regional del PNUMA.

Según Sánchez, América Latina no debe esperar soluciones “mágicas”, pero sí avances y “que no se retroceda hacia un Río menos 10”.

El encuentro será positivo, pues marcará avances adicionales en las negociaciones hacia la construcción de un mundo más justo y equitativo, estimó Sánchez.

Pero el optimismo no es compartido por todos, pues a pocos días de la cumbre no hay acuerdo sobre asuntos centrales como la ayuda del mundo industrializado al desarrollo, el principio de responsabilidades compartidas pero diferenciadas y el desmantelamiento de los subsidios agrícolas de los países ricos.

Además, pueden verse frustrados los anhelos de un plan de acción con compromisos cuantificables y fechas precisas, por ahora entre corchetes (sin acuerdo) en el borrador del documento.

Las expectativas “deben ser moderadas para evitar la frustración”, recomendó el director de asuntos ambientales de la cancillería de Argentina, Raúl Estrada Oyuela.

América Latina tendrá un papel importante por el liderazgo que asumieron algunos gobiernos en las negociaciones, dijo Estrada Oyuela a Tierramérica.

Por ejemplo, Venezuela preside el Grupo de los 77 países en desarrollo y China, y Brasil fue la sede de la anterior conferencia mundial sobre ambiente y desarrollo, destacó.

Una visión muy distinta expuso el presidente de Amigos de la Tierra, Ricardo Navarro, federación de grupos ecologistas de 70 países.

“Vemos un proceso bastante dominado por los grupos transnacionales” y donde “Estados Unidos está en capacidad de doblarle el brazo a los países en vías de desarrollo”, dijo Navarro a Tierramérica.

Para Greenpeace Internacional, la cita sudafricana parece encaminarse a un rotundo fracaso.

En cambio Brasil conserva un marcado optimismo sobre sus resultados, según el jefe del departamento de Temas Especiales de la cancillería de Brasil, Everton Vargas.

El plan de acción está acordado en más de 70 por ciento, aunque quedan abiertas las cuestiones más polémicas, algo normal en este tipo de conferencias, dijo el funcionario a Tierramérica.

El secretario general de la ONU (Organización de las Naciones Unidas), Kofi Annan, y el grupo de gobiernos conocido como “amigos de la presidencia” trabajan a marcha forzada, y lo harán hasta el inicio de la reunión, para allanar las diferencias.

En el grupo, que incluye delegados de Argentina, Brasil, Haití, México y Venezuela, se reconoce que el objetivo es difícil.

"Hay muchas dificultades en el cuadro actual", manifestó Fabio Feldmann, asesor especial para la Cumbre de Desarrollo Sostenible del presidente de Brasil, Fernando Henrique Cardoso.

Unas 65.000 personas acudirán a Johannesburgo, entre delegados gubernamentales y de la sociedad civil, 10.000 más que los asistentes a Río 92. Sin embargo, la cantidad de mandatarios y jefes de Estado no superará la marca de la conferencia brasileña, que contó con más de 130.

“La Conferencia oficial tendrá grandes limitaciones, por eso los ambientalistas buscarán principalmente fortalecer las redes y alianzas destinadas a cambiar el actual modelo de desarrollo”, apuntó Rubens Born, portavoz del grupo Vitae Civillis, Instituto para el Desarrollo, Medio Ambiente y Paz de Brasil.

* El autor es corresponsal de IPS. Colaboraron para este artículo Mario Osava/Brasil, Marcela Valente/Argentina y Néfer Muñoz/Costa Rica


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Ojo de un cocodrilo. El avance en la protección de la biodiversidad será tema central en Sudáfrica. Crédito: Claudio Contreras
 
Ojo de un cocodrilo. El avance en la protección de la biodiversidad será tema central en Sudáfrica. Crédito: Claudio Contreras

Enlaces Externos

Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible

PNUMA: oficina para América Latina y el Caribe

PNUMA: Geo3

Amigos de la Tierra Internacional

Vitae Civilis

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