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EEUU: Bush quiere cortar árboles para que no se quemen
por Katherine Stapp

NUEVA YORK, (IPS) - El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, seguirá adelante con un polémico plan para evitar incendios forestales que puso en pie de guerra a las principales organizaciones ambientalistas del país.

Siete altos funcionarios del Servicio de Bosques y del Departamento del Interior de Estados Unidos fueron designados a fines de agosto para promover la Iniciativa Bosques Saludables, anunciada por Bush en medio de la peor temporada de incendios forestales en la historia de este país.

El plan promueve la tala de árboles y restringe el derecho ciudadano de apelar las políticas forestales federales.

El gobierno y los activistas coinciden en que los incendios forestales son un problema serio. Casi 2,5 millones de hectáreas quedaron reducidas a cenizas este año.

Durante décadas, la política oficial se basó en el principio de combatir cada llamarada, mientras los descuidados bosques del sur y del oeste parecían polvorines a punto de estallar por la acumulación de arbustos y malezas secas.

Pero luego se procuró eliminar las malezas, especialmente cerca de las áreas pobladas, en ocasiones mediante incendios controlados.

Las organizaciones ambientalistas no cuestionan la eliminación de malezas. De hecho, la mayoría las recomiendan, pero entienden que la propuesta de Bush expandirá la tala comercial, incluso de árboles de diámetro mediano y grande, lo cual agravaría el problema, según expertos.

Los activistas se oponen en particular a cambiar regulaciones que ahora facilitan los recursos contra la tala de bosques.

La propuesta de Bush se inspira en parte en ideas del líder de la mayoría del Senado, Tom Daschle, integrante de su partido rival, el Demócrata. Daschle logró que en julio el Poder Legislativo eximiera de controles ambientales a algunas zonas de su estado, Dakota del Sur.

”Hay demasiadas regulaciones y demasiada burocracia. Me inclino por pensar que si es bueno para Dakota del Sur, es bueno para Oregon”, dijo Bush la semana pasada cuando anunció su intención de revisar la política forestal.

El gobierno podría presentar su propuesta legislativa la semana próxima, cuando finalice el receso legislativo y el Congreso comience a estudiar la ley presupuestal del Departamento del Interior, dijeron portavoces del Consejo de Defensa de los Recursos Naturales (NRDC) y de la Sociedad Tierra Virgen.

”A partir de ahora todo será muy rápido. No hemos visto el borrador del proyecto, pero si proponen levantar leyes ambientales y eliminar el derecho del público a apelar, no puede haber transigencia en eso”, dijo la activista Amy Mall, del NRDC.

Bush lanzó su propuesta el 22 de este mes, durante una gira por las áreas más afectadas por los incendios, sobre el Pacífico noroccidental.

La protesta de los ecologistas no se hizo esperar. La industria forestal es uno de los principales contribuyentes del gobernante Partido Republicano y el plan implica subsidios federales por millones de dólares, alegaron los activistas.

”Si bien es cierto que las malezas deberían reducirse en algunas áreas forestales, la realidad es que a las corporaciones madereras no les interesan los retoños y los arbustos”, dijo el director nacional del Sierra Club, Chad Hanson.

”Ese tipo de material es muy pequeño y no tiene valor comercial. La industria de la madera sólo quiere una cosa de nuestros bosques: árboles maduros”, añadió.

El Plan Nacional de Incendios del Servicio Forestal advierte que la agencia ”no debería depender de la tala comercial ni de la construcción de nuevos caminos para reducir los peligros de incendios”, pues ”la remoción de árboles grandes y comercializables no abate los riesgos de fuego y puede, de hecho, aumentarlos”, dijo Hanson.

El Plan, en vigor desde septiembre de 2000, estableció que ”la tala y la limpieza puede causar una rápida regeneración de malezas y árboles que crearían condiciones altamente inflamables en pocos años”.

La iniciativa de Bush ”removerá los obstáculos para crear bosques sanos y reducir los riesgos de incendios extremos”, dijo el secretario del Interior, Gale Norton.

Pero para Washington entre esos ”obstáculos” se encuentran las leyes promovidas por organizaciones ambientalistas para bloquear la deforestación comercial en los bosques nacionales.

Según un informe de julio de la Oficina General de Auditoría del Congreso, apenas uno por ciento de los planes contra incendios del Servicio Forestal fueron apelados en 2001, y ninguno fue litigado en los tribunales, subrayan los ambientalistas.

Una coalición de varias decenas de organizaciones está promoviendo una plan alternativo para reducir los incendios naturales, en especial aquellos que se producen en la frontera de áreas vírgenes y urbanas, donde la población ha construido viviendas que los límites de los bosques.

Este plan procura reunir un fondo de 10.000 millones de dólares para viviendas no inflamables y la remoción de material combustible, centralizar la limpieza de malezas en las zonas intermedias y no en el corazón de los bosques y promover incendios forestales pequeños y controlados.

La propuesta aspira a una prohibición total de tala en los bosques federales.

Los activistas están organizando una campaña de presión sobre el Congreso contra la iniciativa gubernamental, y parece que contarán con la simpatía de algunos representantes.

El presidente del subcomité de bosques del Senado, Ron Wyeden, dijo a la prensa que el plan del presidente será resistido en el Congreso si procura eliminar leyes ambientales que permiten la público desafiar la venta de árboles de terrenos públicos.


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