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Agua, ¿la joya de la corona?

Por Marwaan Macan-Markar*

Uno de los pocos logros de la recién concluida Cumbre Río+10, la promesa de reducir a la mitad la población sin agua y saneamiento para 2015, podría escurrirse entre las manos de los pobres por la voracidad privatizadora.

JOHANNESBURGO.- Era un secreto a voces: el único consenso posible en la primera mega-conferencia del milenio, la Cumbre Río Más Diez, se lograría en torno al tema del agua. Y así fue.

Ciento noventa países prometieron reducir a la mitad la población sin agua potable y saneamiento para 2015, y restaurar los recursos pesqueros, también para 2015, al término de la Cumbre Mundial Sobre Desarrollo Sostenible, que deliberó hasta el 4 de septiembre en Johannesburgo, Sudáfrica.

Atrás quedaron los múltiples esfuerzos (un año de reuniones preparatorias alrededor del globo y diez días de infructuosas deliberaciones en Johannesburgo) por conseguir compromisos concretos en torno a los otros cuatro temas de la cumbre: energía, salud pública, biodiversidad y agricultura.

Por eso fue comprensible el afán con que los funcionarios de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) se apresuraron a saludar el acuerdo en torno al agua, mientras las organizaciones no gubernamentales (ONG) del planeta gritaban: “¡desastre! ¡traición¡”.

"Es un momento histórico", pues por primera vez el mundo "ha hecho del agua y el saneamiento una prioridad política de alto nivel", dijo el secretario general de la cumbre, Nitin Desai.

"Necesitábamos este compromiso político y ahora requerimos las medidas prácticas y asociaciones para asegurar que estas metas se cumplan", añadió.

Y no se trata de un tema menor: casi 1.100 millones de personas en todo el mundo no tienen acceso adecuado a agua potable, mientras 4.000 millones carecen de saneamiento, según datos de la ONU.

Los niños y niñas pobres son los que llevan la peor parte: más de siete millones mueren cada año, 6.000 cada día, por enfermedades relacionadas con la falta de agua limpia, como cólera y diarreas, agrega la ONU.

En América Latina y El Caribe, apenas 13 por ciento de las aguas residuales recibe algún tipo de tratamiento.

"Para reducir a la mitad la cantidad de personas sin servicios de agua, habría que duplicar la inversión mundial en desarrollo hídrico, de 15.000 millones de dólares por año", dijo en la cumbre el director de la división de agua y energía del Banco Mundial, Jamal Saghir.

Al final de la cita, hubo un par de buenas noticias. Estados Unidos aseguró que destinará en los próximos tres años 970 millones de dólares en planes de agua y saneamiento, mientras la Unión Europea garantizó fondos para iniciativas similares en África y América Central a través de su programa Agua para la Vida.

Los ecologistas saludaron esta primera ola de respaldo, pero advirtieron sobre los potenciales riesgos, en especial en torno al papel que jugará el sector privado en los servicios de agua de los países en desarrollo.

"Existe el peligro de que el agua sea tratada cada vez más como un producto, e introducida así en la agenda de la Organización Mundial del Comercio", dijo a Tierramérica la activista Shiney Varghese, del Instituto para Políticas Agrícolas y Comerciales, con sede en Estados Unidos.

"Las compañías multinacionales están interesadas en obtener un mercado específico: el de los centros urbanos de rápido crecimiento, sobre todo en los países en desarrollo", aclaró.

"Amplios sectores sociales se oponen al paradigma del sistema internacional del agua que, promoviendo la privatización conducida por las multinacionales y las estrategias de manejo del agua orientadas al consumo, empeorará la condición de los ecosistemas", sostuvo Varghese.

Una prestigiosa organización ambientalista de Estados Unidos, el Sierra Club, también se inclinó por esta visión.

“La comunidad internacional debería establecer que el agua potable es un derecho humano universal, vinculado con la justicia ambiental y el desarrollo sustentable real, basado en la erradicación de la pobreza y la protección del ambiente", dijo la organización.

A partir de Johannesburgo, el debate sobre el agua y otros bienes comunes se encarrillará en torno a las asociaciones “Tipo 2”, que involucran a la comunidad de usuarios, ONG, gobiernos y sector privado, presentadas como la panacea durante la cumbre.
Al final de la cita, se comprometieron casi 20 millones de dólares en planes para el sector mediante asociaciones de este tipo.

Para la ONU y algunas naciones industriales se trata del mejor camino para financiar programas de desarrollo sustentable, aparte de los proyectos de "Tipo1" (ejecutados en
los países en desarrollo y financiados por los gobiernos del mundo rico).

En la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro, en 1992, los países ricos prometieron dedicar 0,7 por ciento de su producto interno bruto (PIB) a la ayuda al desarrollo. Pero hasta ahora sólo cuatro naciones Dinamarca, Holanda, Suecia y Noruega han cumplido ese compromiso.

Proyectos “Tipo 2” se han establecido ya en varios países.

Por ejemplo, la organización Building Partnerships for Development in Water and Sanitation (Construyendo Asociaciones para el Desarrollo en Agua y Saneamiento), con sede en Londres, opera iniciativas “Tipo 2” en Argentina, Bolivia, Colombia, Haití, Indonesia, Senegal y Sudáfrica.

Los proyectos no alientan una vía libre para que las corporaciones trasnacionales abastezcan de agua y saneamiento a las comunidades urbanas, dijo a Tierramérica Ravi Narayanan, director de la agencia británica para el desarrollo Water Aid, que participa en la iniciativa.

Se trata de un servicio concebido "por una asociación de tres sectores, en el que la comunidad de usuarios y las ONG definen la participación del sector privado en el suministro", aclaró Narayanan.

Para algunos, las asociaciones “Tipo 2” son el verdadero legado de Johannesburgo.

“Esta cumbre no será recordada por sus tratados, sus compromisos o sus declaraciones, sino por los primeros atisbos de una nueva forma de manejar los bienes globales”, dijo Jonathan Walsh, presidente del no gubernamental World Resources Institute.

Si es mucho o es poco, el tiempo lo dirá.

* El autor es corresponsal de IPS


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Crédito: Fabricio van Den Broeck
 
Crédito: Fabricio van Den Broeck

Enlaces Externos

Sitio oficial de la Cumbre Mundial

Comunicado del acuerdo sobre agua y saneamiento (en inglés)

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