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Las armas también contaminan

Por Haider Rizvi*

Mientras Estados Unidos sigue su cruzada contra el terrorismo global, grupos civiles alertan sobre el impacto ambiental del armamentismo, que cuesta al mundo 900 mil millones de dólares cada año.

NUEVA YORK.- En medio del incesante resonar de los tambores de guerra contra el terrorismo, un año después de los ataques del 11 de septiembre en Nueva York y Washington, grupos civiles alertan sobre un tema poco discutido: el impacto del armamentismo sobre el ambiente.

En todo el mundo, los gastos militares ascienden a 900 mil millones de dólares anuales, un monto casi igual al que se gastaba en promedio durante la guerra fría, según cálculos de la Organización de las Naciones Unidas, (ONU).

Funcionarios de la ONU y organismos civiles advierten que los gastos militares distraen recursos financieros y humanos vitales y causan destrucción ambiental y desequilibrios económicos y sociales.

"Mientras el desarrollo y la producción de armas (de destrucción masiva) dejan a su paso pesadillas ambientales, su uso en la guerra podría comprometer las bases mismas de la vida en el planeta", advirtió el encargado de asuntos de desarme de la ONU, Jayantha Dhanapala.

El funcionario urgió a la comunidad internacional a reconocer "los problemas globales paralelos" del ambiente y el subdesarrollo, identificados en 1987 por la Conferencia de la ONU sobre Desarme.

"Esos problemas pueden y deben ser enfrentados en conjunto, en interés del desarrollo, el desarme y la paz y la seguridad internacional sustentables", dijo Dhanapala.

El impacto del armamentismo no se incluyó en la agenda de más de 100 jefes de Estado y de gobierno que participaron en la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, que concluyó en Sudáfrica el 4 de este mes, en medio de condenas de las ONG del mundo.

En junio, durante la última ronda de negociaciones preparatorias para la cumbre en Bali, Indonesia, muchas organizaciones no gubernamentales propusieron que los gobiernos se comprometieran a reducir sus presupuestos militares en al menos cinco por ciento durante cinco años. Pero la iniciativa cayó en saco roto.

"La producción y la demanda de armas son un grave obstáculo para el desarrollo sustentable. Contaminan y ocupan recursos que podrían destinarse al desarrollo", dijo la activista Pauline Cantwell, de la organización Peace Action.

Los pacifistas arguyen que un modo de contribuir al desarrollo racional es detener el flujo de armas desde las naciones industriales hacia los países pobres, donde la mayoría de la población vive con menos de un dólar por día.

Entre 1992 y 1999, el mundo en desarrollo compró todo tipo de armamento por un monto superior a 200 mil millones de dólares, mientras Estados Unidos fue el principal proveedor de armas en los últimos cinco años, según el estadounidense Centro para la Información sobre Defensa.

Desde enero el mundo sufrió 37 grandes conflictos armados. La guerra contra el terrorismo, que Estados Unidos lidera desde los atentados del 11 de septiembre, ha puesto a muchos países bajo presión para que aumenten sus presupuestos militares, apuntó Cantwell.

"Eso no será de ninguna ayuda para establecer una agenda sobre desarrollo", agregó.

Estados y grupos extremistas de todo el mundo poseen armas de destrucción masiva y varios países continúan desarrollando armamento nuclear, pese a los compromisos en contrario, subrayó Dhanapala.

Las siete potencias atómicas del mundo poseen más de 17 mil ojivas nucleares, 93 por ciento de las cuales pertenece a Estados Unidos y Rusia. China cuenta con 400 ojivas, Francia con 348, mientras Israel y Gran Bretaña, con 200 cada uno.

Se estima que India posee más de 30 cabezas nucleares y Pakistán más de 40 armas de este tipo, según el instituto de estudios Sipri, que reúne información sobre producción y exportación de armas.

Pero la carrera para gastar dinero va más allá del armamento nuclear.

Estados Unidos planifica invertir más de 8 mil millones de dólares en la investigación y desarrollo del sistema nacional de defensa con misiles, de acuerdo al Centro para la Información sobre Defensa.

Mientras, más de mil millones de personas no tienen acceso adecuado a agua potable y saneamiento y más de tres millones mueren cada año por enfermedades vinculadas al consumo de agua contaminada, según datos de la ONU.

Los pacifistas se quejan de que la Cumbre de Johannesburgo, celebrada a diez años de la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro, no contempló ninguna referencia al impacto ambiental de las armas, la producción armamentística y su directa conexión con la industria petrolera y los militares.

En opinión de Dhanapala, Johannesburgo era el momento ideal para que el mundo revalorice el logro central de la conferencia sobre desarme de 1987.

"El mundo puede perseverar en la carrera armamentista con su vigor característico, o moverse consciente y deliberadamente rápido hacia un desarrollo social y económico más estable y equilibrado, dentro de un orden político más sustentable. Pero no podrá hacer ambas cosas", advirtió Dhanapala.

* El autor es corresponsal de IPS


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Crédito: Fabricio van Den Broeck
 
Crédito: Fabricio van Den Broeck

Enlaces Externos

ONU: desarme

Jayantha Dhanapala

Peace Action

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