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“Pediremos cuentas a la ONU”

Por María Laura Mazza*

Exigiremos una explicación a Kofi Annan sobre la exclusión de los indígenas durante la Cumbre Río Más Diez, dijo a Tierramérica Rigoberta Menchú. Precisó que hay "una larga serie de promesas incumplidas".

JOHANNESBURGO.- Líderes indígenas de América Latina lanzaron una advertencia antes de la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, que deliberó hasta el 4 de este mes en Sudáfrica: la voz de las etnias no se escuchará. Y el pronóstico se cumplió.

Hace diez años, durante la Cumbre de la Tierra, en Río de Janeiro, el movimiento indígena de la región logró importantes avances, que desembocaron en la concesión del Premio Nobel de la Paz 1992 por primera vez a una dirigente indígena, Rigoberta Menchú; la declaración del Decenio de los Pueblos Indígenas y la creación de un Foro Permanente en la Organización de las Naciones Unidas, entre otras cosas.

En contraste, durante la Cumbre de Sudáfrica, que debía dar seguimiento a los acuerdos de Río, las etnias tuvieron escasa presencia, limitada capacidad de influencia y nulos espacios en los medios.

Rigoberta Menchú dialogó en exclusiva con Tierramérica sobre el tema.

P- Tierramérica: ¿Cómo evalúa la cumbre de Sudáfrica?
R- Menchú: Faltaron líderes políticos integrales que pudieran sacar adelante metas. La humanidad lo estaba esperando. El derrumbe del sistema financiero y del sistema ambiental no sólo afecta a un sector, sino a todo el planeta. Nunca se había visto, por ejemplo, que Alemania fuera víctima de desastres naturales como las inundaciones (de agosto pasado). Esto demuestra que el destino del Norte es el mismo que el del Sur, y que ya no son los pobres de las laderas las únicas víctimas del cambio climático.

P- ¿Dónde estuvieron los pueblos indígenas? Llamó la atención la ausencia del Foro Permanente sobre Asuntos Indígenas de la ONU en la cumbre.
R— La ONU tiene una deuda grande con los pueblos indígenas, y el no haber invitado al Foro me parece indignante. Que no se convoque a representantes indígenas en general es casi una tradición. Pero en este caso no hubo un espacio oficial para una entidad indígena que es miembro de la ONU, y que sería el organismo a través del cual los indígenas pasarían a formar parte de su familia. Este cuestionamiento hay que hacérselo al secretario general (Kofi Annan), y vamos a exigirle una explicación.

P- ¿Se interesa la ONU por los problemas de los indígenas?
R- Nada de lo que los pueblos indígenas han logrado hasta ahora ha sido regalo de nadie, ni de los gobiernos ni de la ONU. La ONU apenas nos dio una credencial en algún momento para poder entrar en sus corredores, pero más bien ha atrasado una y otra vez algunas cuestiones que nos podría haber facilitado. Lo que hay es una gran sordera, una gran desigualdad de relaciones y una larga serie de promesas incumplidas.

P- Algunos analistas señalaron la vaguedad de los párrafos 26 y 27 de la declaración política de la cumbre, sobre la protección de los derechos de las etnias. ¿Qué opina?
R— Estas declaraciones no se cumplen por sí mismas, son apenas una llave para abrir el camino. Para que ellas se traduzcan a la realidad, va a pasar mucho tiempo, pero si no existieran, la situación sería peor.

P— ¿Qué hace falta para cambiar las cosas?
R- Hace falta líderes más completos, tenaces, con autoridad moral para decir a las grandes empresas: ya basta de degradar nuestro entorno, de lucrar con la salud del planeta y la salud humana. En la Cumbre de Río, el pacto más esperanzador era entre la sociedad civil y los gobiernos. Ahora, no es posible lograr avances si no nos sentamos a la mesa las organizaciones no gubernamentales, las corporaciones privadas y los Estados.

* La autora es corresponsal de IPS




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Rigoberta Menchú. Crédito: Sergio Dorantes
 
Rigoberta Menchú. Crédito: Sergio Dorantes