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En busca de “estadistas privados” |
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Por Fernando Almeida*
El mundo espera que cada vez más empresarios dejen de ser instrumentos del pillaje del planeta y la humanidad. Es necesario entender que la sustentabilidad es en realidad un sinónimo de supervivencia.
RIO DE JANEIRO.- Durante un tiempo luché con las dificultades de explicar qué quiere decir sustentabilidad. Buscaba una palabra que resumiese un conjunto de ideas nuevas, y que pudiera ser comprensible para el empresario más importante, el gobernante más poderoso y el ciudadano más humilde.
Esa palabra es "supervivencia", tanto del planeta y de la especie humana, como de las sociedades y de los proyectos económicos.
La supervivencia fue un concepto clave para mí desde niño, en los años 50, cuando comencé a percibir el proceso de degradación física, biológica y social de la bahía de Guanabara (Río de Janeiro) y de su entorno.
Fui educado con el soporte del modesto salario de una maestra, mi madre, y crecí observando cómo desaparecían los caballitos de mar (hipocampos) por la acumulación de residuos industriales en las aguas de la bahía.
Aprendí, así, que las anomalías y dolencias de la sociedad contemporánea también son consecuencia del distanciamiento del ser humano con la naturaleza.
Más tarde, desde la Fundación Estadual de Ingeniería del Medio Ambiente de Río de Janeiro, observé y enfrenté la arrogancia de los poderes político y económico en su trato con la naturaleza. La experiencia me mostró que las soluciones de fuerza, aún la fuerza de la ley, tienen limitaciones.
Fue a inicios de los años 90 cuando percibí que el desarrollo sustentable sólo es posible en un mundo donde el poder esté dividido en tres polos: el gobierno, las empresas y la sociedad. Un mundo tripolar, donde la fuerza de la economía esté intrínsecamente relacionada con la perennidad de los recursos naturales y con el bienestar social.
Atrás quedaron los tiempos del predominio de lo económico y la indiferencia hacia el ambiente, pero también la preocupación exclusiva por proteger la naturaleza, donde la humanidad con sus dolores y necesidades parecía un simple agregado.
Las experiencias indican que invertir en proyectos de eco-eficiencia y de responsabilidad social corporativa (dos de los principales pilares de la sustentabilidad) constituye un excelente negocio para las empresas que luchan por sobrevivir en un mercado cada vez más exigente y competitivo, y también para la sociedad.
La sustentabilidad requiere un nuevo orden mundial, asociado a un profundo cambio de actitudes en cada nación, institución e individuo. Eso significa también una honda transformación empresarial, pues vivimos en un mundo donde varias compañías son más ricas y poderosas que muchos estados soberanos.
El capitalismo, que ha probado ser el sistema económico más eficaz, necesitará una gestión competente para que, en algunas décadas, ingresemos en la era del capitalismo sustentable. El mundo espera que cada vez más dirigentes empresariales se comporten como estadistas privados, y no como meros instrumentos del pillaje del planeta y la humanidad.
Hay tres escenarios posibles para nuestro futuro común. El primero, llamado "Frog" (rana, en inglés), corresponde a las iniciales de First Raise Our Growth: (nuestro crecimiento primero). Se trata de mantener las cosas como están y aguardar por tanto la consecuente catástrofe planetaria. Es también una metáfora aterradora: la rana no percibe el calentamiento gradual del agua y se deja cocinar hasta la muerte.
En el segundo escenario, “Geopolítico”, un nuevo consenso global busca sustituir el liderazgo del sector empresarial y gubernamental, mediante soluciones tecnocráticas, sanciones y mecanismos de control directo del mercado, para asegurar la cohesión social y la gestión ambiental sustentable, aún a costa de sacrificios económicos.
Pero el tercero e ideal es el escenario “Jazz”. Una analogía musical, pues en una banda de jazz el resultado depende tanto del talento individual de cada músico, como de la armónica cooperación de todos. En este caso, de los tres poderes: el gobierno, las empresas y la sociedad.
* El autor es brasileño, presidente del
Consejo Empresarial Brasileño para el Desarrollo Sustentable. Escribió
el libro "O bom negócio da sustentabilidade" (El
buen negocio de la sustentabilidad).
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