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“La pobreza es subversiva”

Por Thelma Mejía*

La degradación ambiental es una de las causas del deterioro socioeconómico, advirtió el cardenal hondureño Oscar Andrés Rodriguez, para quien la reciente Cumbre de Johannesburgo fue un fracaso por la "actitud arrogante de los países poderosos".

TEGUCIGALPA.- América Latina afronta la más grande subversión de todos los tiempos, la subversión de la pobreza, dice el cardenal hondureño Oscar Andrés Rodríguez Maradiaga, uno de los candidatos a suceder al papa Juan Pablo II.

Profesor de matemática y física, con dominio de seis idiomas, el prelado de 59 años es un duro crítico de la globalización y estima que la degradación ambiental es una de las causas del avance de la pobreza.

Rodríguez, también Presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano entre 1995 y 1999, dialogó en exclusiva con Tierramérica en la sede del Palacio Arzobispal, en Tegucigalpa.

-Tierramérica: ¿Cómo ve a América Latina en el siglo XXI?
-Rodríguez: Estamos tocando fondo y lo peor es que nadie quiere ver que enfrentamos la más grande subversión de todos los tiempos: la subversión de la pobreza, muy diferente a aquella lucha ideológica que cobró la vida de miles personas en los años 60 y 70. Lo que pasa en Argentina, Brasil y otros países es una señal de que el sistema está colapsando.

-¿Qué genera esta subversión?
-La clase política latinoamericana no se percata de que la nueva subversión de la pobreza es generada por la violencia, la corrupción, los problemas ambientales y la deuda externa. Creo que esta nueva subversión será el mayor fenómeno social a enfrentar en los próximos años.

-¿Cómo debemos encarar los problemas ambientales?
-El tema de la ecología es básico para las discusiones que rigen el comienzo del siglo XXI, sobre todo en regiones como Centroamérica, donde no ha existido conciencia sobre su dimensión. En la Iglesia Católica llegó el momento de propiciar una reflexión teológica sobre el ambiente, ya que el ser humano es un protagonista de la naturaleza y así lo concibe la doctrina social de la Iglesia.

-¿Cómo evalúa los resultados de la Cumbre de Sudáfrica (26 de agosto-4 de septiembre)?
-Yo esperaba mucho. Y tengo que decirle que fue un fracaso por la actitud arrogante de los países poderosos. Ellos sienten que sí tienen derecho a contaminar y a proteger sus industrias, con tal de enriquecerse más. No les importa el resto del mundo. Por eso debemos organizarnos para luchar con más fuerza contra estos poderosos.

-Tras su ascensión como cardenal, usted impulsó en la comunidad hondureña de San Ignacio, en la región central, una marcha sin precedentes en protesta por la explotación minera de la transnacional estadounidense Entre Mares.
-Fue un reclamo justo ante el cansancio de un pueblo a quien nadie quería oír. Yo conocía ese pueblo desde mis tiempos en la arquidiócesis de Tegucigalpa. Llegaba todos los sábados a celebrar la palabra y veía cómo, pese a su pobreza, tenían agua para vivir, plantaban árboles y podían cosechar granos básicos. Pero de un tiempo para acá, esa gente se quedó sin agua. La minera contaminó todo y lo mismo está sucediendo con otras regiones del país. Hace más de 10 años que estamos trabajando con grupos preocupados por el daño que ocasionan al ambiente las compañías mineras, y creo que llegó el momento de tomar cartas en el asunto.

-Usted ha pedido la condonación de las deudas de las naciones pobres. ¿Aún cree que es posible?
-Nadie nos va a perdonar nada si no damos señales de querer cambiar. Y me refiero a la corrupción. Por ejemplo, alguien decía que si se logra enjuiciar al ex presidente Arnoldo Alemán, Nicaragua se levanta. Yo creo que sí, porque la inversión extranjera va a percibir que ahí sí hay justicia, y donde hay justicia hay seguridad jurídica.

-¿Tiene la Iglesia Católica fortaleza para encabezar ese cambio, sobre todo después de los últimos escándalos por denuncias de abusos sexuales?
-Todo es un montaje de los medios de comunicación. Esos casos de abusos tocan a un porcentaje mínimo del clero, pero se han magnificado, porque se busca desprestigiar a la Iglesia.

-¿Por qué?
-Porque la Iglesia Católica, sobre todo en América Latina, empieza a reclamar contra las injusticias, por ejemplo, contra la deuda externa. Esto incomoda a las naciones opulentas.

-¿Cree que usted tiene posibilidades de suceder a Juan Pablo II?
-Todos los cardenales somos posibles candidatos. Y pienso que habría llegado el momento de que el continente americano, que posee la mitad de los católicos del mundo, tenga un papa. Sin embargo, estas cosas son aleatorias porque en el fondo la Iglesia no es guiada por los hombres ni por los criterios del mundo, sino por el Espíritu Santo.

* La autora es corresponsal de IPS




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Cardenal Rodríguez
 
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