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Fracasa cultivo masivo de eucalipto

Por Néfer Muñoz *

La plantación comercial de esta especie exótica dejó un reguero de pérdidas económicas en Costa Rica, dicen expertos. Después de unos años los árboles dejaron de crecer y sufrieron de "muerte lenta".

SAN JOSE.- La introducción masiva del eucalipto, árbol de la familia de las mirtáceas originario de Australia, causó en la década pasada un drama económico y social que dejó importantes pérdidas al Estado y a decenas de agricultores de Costa Rica.

A principios de los 90, esta especie forestal fue promovida como un gran negocio maderero, pero ahora los científicos consideran que fue un error plantarla sin suficiente investigación y experimentación.

Según el Ministerio del Ambiente y Energía, se perdieron entre tres mil 800 y cuatro mil hectáreas plantadas con eucalipto, un cultivo ajeno a la biodiversidad del trópico que dejó en la ruina a muchas familias.

“La naturaleza es sabia y no se equivoca”, dijo a Tierramérica el ingeniero Luis Quirós, especialista del Ministerio. "No podemos forzar a especies de otras latitudes a adaptarse a nuestras condiciones”, agregó.

Quirós, jefe de la subregión de San José, comentó que América Latina ha sufrido en las últimas décadas una serie de modas, que son difundidas por especialistas internacionales.

“Muchos organismos vienen y nos recomiendan qué sembrar, con base en lo que ha sido exitoso en países del Norte, pero no toman en cuenta las plagas y las condiciones locales del trópico”, aseveró.

El eucalipto, un árbol de rápido crecimiento y gran capacidad de absorción de agua, fue promovido como nuevo cultivo forestal a fines de los años 80 y principios de los 90 para restar presión a la deforestación de los bosques nativos.

El Estado dispuso incentivos económicos para los propietarios de fincas que sembraran eucalipto. El propósito era destinar su madera a la fabricación de muebles y paneles laminados.

Todo marchó bien durante los primeros tres años, pero al cuarto, los árboles dejaron de crecer y comenzaron a sufrir la enfermedad que los habitantes locales llaman “muerte lenta”.

“Le dedicamos muchísimo trabajo a ese proyecto, pero todo se perdió”, relató a Tierramérica el agricultor Ronald Rodríguez, de 47 años, quien sembró 100 hectáreas de árboles en 1990.

Los científicos descubrieron que los suelos no eran aptos para el eucalipto, pues la raíz de esta especie no podía penetrar a determinadas profundidades debido a la naturaleza arcillosa de ciertos terrenos.

Eso favoreció la aparición de hongos y luego de termitas que, poco a poco, arrasaron internamente la corteza de los árboles, los que en consecuencia se fueron secando.

“En total, con lo que me dio el Estado y con lo que yo invertí pienso que sólo en mi caso, perdí cerca de 500 mil dólares. Hubo familias que quedaron muy mal pues pensaron que el eucalipto sería su proyecto de vida”, agregó Rodríguez.

Ahora, científicos, productores y ambientalistas coinciden en la moraleja que dejó el eucalipto: se requiere investigación y experiencias previas antes de promover masivamente una especie exótica.

“Se requiere suficiente investigación antes de embarcar en estos proyectos a productores y campesinos, que al final son los que más sufren”, afirmó a Tierramérica el geógrafo y ambientalista Alexander Bonilla.

Otros especialistas apuntan que es necesario aprovechar mejor las especies locales, pues se cae en una suerte de “malinchismo ecológico” al fomentar sin experimentación variedades de otras latitudes.

* El autor es corresponsal de IPS


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Enlaces Externos

Ministerio del Ambiente y Energía de Costa Rica

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