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AMBIENTE: Las 10 especies más buscadas y desprotegidas
por Jim Lobe

WASHINGTON, oct (IPS) - La merluza negra de la Patagonia y el caballito de mar o hipocampo se sumaron a la lista de las 10 especies vivas más amenazadas por depredadores humanos que lleva el no gubernamental Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF).

El tigre y el rinoceronte de Sumatra permanecieron en los años 90 en la lista que elabora periódicamente el WWF y cuya última actualización fue publicada el 23 de octubre.

La lista se completa con la tortuga de carey, el loro cabeza amarilla, el elefante asiático, la caoba, el tiburón ballena y la tortuga malaya gigante.

La lista será presentada a la 12 conferencia de las partes de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), único tratado mundial en la materia al que adhieren 160 países, que se celebra del 3 al 15 de noviembre en Santiago de Chile.

"La demanda de varias especies muy amenazadas excede claramente la oferta. Pese a los grandes avances, el comercio ilegal de especímenes silvestres es de miles de millones de dólares al año, con un lucro comparable al del narcotráfico", dijo la vicepresidenta de Conservación de Especies del WWF, Ginette Hemley.

Las conferencias de la CITES actualizan las tres listas (apéndices) de especies de flora y fauna en peligro, por cuya conservación los gobiernos se comprometen a dar diversos grados de protección.

El Apéndice I contiene los vegetales, animales o partes de animales cuyo comercio internacional está prohibido, aunque puede autorizarse en circunstancias excepcionales. El II incluye especies que no corren peligro de desaparecer y pueden ser traficadas, pero con regulaciones que aseguren su sobrevivencia.

Las especies protegidas en al menos un país que solicita a los restantes el control de su comercio, aunque su tráfico sea actualmente libre, figuran en el Apéndice III.

La CITES es conocida por haber contribuido a reducir la caza de elefantes africanos mediante la prohibición de la venta de marfil en 1989, cuando los colmillos fueron incluidos en el Apéndice III.

En 1997, CITES dio permiso a Botswana, Namibia y Zimbabwe, países con gran población de elefantes, para vender 60 toneladas de marfil a Japón. Una propuesta de Sudáfrica para permitir la venta de cierta cantidad de marfil al año será motivo de polémica en la reunión en Chile.

Cuatro de las 10 especies de la lista publicada este año por el WWF ya figuran en el Apéndice I de la CITES: el tigre, la tortuga de carey, el rinoceronte de Sumatra y el elefante asiático.

La población de tigres salvajes se redujo aproximadamente 95 por ciento en el último siglo, y hoy quedan solo 5.000, según el WWF.

El tigre sucumbió tanto a la reducción de su hábitat natural como a la gran demanda, particularmente en Asia, de partes de su organismo utilizadas para elaborar medicamentos tradicionales chinos, sostuvo la organización.

Los mismos factores amenazan a tres especies asiáticas de rinoceronte, en especial el de Sumatra, cuya población se redujo a un máximo de 300 en Indonesia y en Malasia.

La búsqueda de marfil, al igual que la pérdida del hábitat natural, redujeron la población salvaje de elefantes asiáticos a entre 35.000 y 50.000, según el WWF.

Las tortugas de carey son capturadas en grandes cantidades para la comercialización de su carne y de su caparazón, utilizado en joyería y en la fabricación de adornos.

El WWF pretende que el loro cabeza amarilla pase del Apéndice II al I de la CITES en la conferencia en Santiago.

La captura de esta ave para su venta en el mercado de mascotas, unida a la severa pérdida de su hábitat natural, causó desde 1970 una caída de 90 por ciento en su población natural, que se redujo a menos de 10.000 en México y unos pocos cientos en Guatemala y Belize.

El WWF también pide el pasaje de la caoba de hoja grande (también llamada mahogany o mara) del Apéndice III al II. Especie clave de la selva amazónica, la madera de este árbol tiene gran demanda en el Norte industrial, especialmente en Estados Unidos, principal importador mundial.

El gobierno de George W. Bush discute si aumentará la protección a esta especie.

La organización también quiere que la merluza negra de la Patagonia (también llamada mero y bacalao de profundidad) y el caballito de mar, el tiburón ballena y la tortuga malaya gigante, ninguna de las cuales cuenta hoy con protección, sean incluidas en el Apéndice II de la CITES.

La merluza negra, capturada por buques pesqueros con licencia y también por piratas, se ha convertido en un platillo popular en Estados Unidos y en Japón. La población está a punto de colapsar en todo el hemisferio sur, según el WWF.

De 32 especies conocidas de caballitos de mar, al menos 20 están amenazados por el comercio sin regulación de especímenes tanto vivos, para acuarios, como deshidratados, para su uso como adorno o como ingrediente de medicamentos tradicionales chinos.

La captura del tiburón ballena, el pez más grande del mundo, aumentó por la alta demanda de carne, aletas, hígado, cartílagos y pieles, según el WWF. Australia, Estados Unidos, Filipinas, Honduras, Maldivas y Taiwán ya prohibieron la caza de esta especie en sus aguas territoriales.

Por su parte, la sobrevivencia de la tortuga malaya gigante está en peligro en Indonesia y en Malasia por la demanda de su carne en Asia y también, en menor medida, para venderla como mascota.


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