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AMBIENTE: El futuro de 30.000 especies en discusión |
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por Alicia Sánchez
SANTIAGO, 4 nov (IPS) - La necesidad
de proteger a 30.000 especies amenazadas para lograr desarrollo
sustentable comenzó a ser analizada desde el 4 de noviembre
por más de 2.000 delegados de 160 países, reunidos
en la capital chilena.
La propuesta de países africanos para autorizar limitado
comercio de marfil es una de las pruebas más arduas que afrontará
la XII Conferencia de Partes de la Convención sobre Comercio
Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres
(CITES, por sus siglas en inglés).
Esa cuestión y la del nivel de protección
de las ballenas están entre las más importantes en
la agenda de la conferencia, que terminará el 15 de este
mes, señaló el secretario general de la CITES, Willem
Wijnstekers.
El comercio internacional de especies silvestres
afecta a 350 millones de especímenes de plantas y animales
cada año, y la convención establece diversos grados
de protección para más de 25.000 especies vegetales
y 5.000 animales, según el impacto adverso que pueda causarles
el comercio internacional.
Las especies incluidas en el Apéndice
I de la convención son las que se consideran en riesgo de
extinción, y se prohíbe su comercio salvo en casos
excepcionales, por ejemplo para investigación científica.
Figuran en el Apéndice II especies que
se consideran en riesgo relativamente menor, y a cuyo comercio se
establecen restricciones menos severas. Gran parte de los debates
entre Estados partes se relacionan con propuestas de pasar especies
del Apéndice I al Apéndice II, o viceversa.
La iniciativa en discusión sobre el
comercio de marfil apunta a que Botswana, Namibia, Sudáfrica,
Zambia y Zimbabwe puedan exportar su stock de 70 toneladas de marfil
en bruto, con una serie de controles y la condición de que
el dinero obtenido se emplee para proteger a sus elefantes.
Kenia e India, países con grandes poblaciones
de elefantes, se oponen a esa propuesta con el argumento de que
puede estimular la caza furtiva de esos animales en 50 países,
para el tráfico de marfil.
Japón desea que se habilite el comercio
de ballenas Rorcual menores y de Bryde, con control de las capturas
y el comercio apoyadas en legislación nacional e identificación
de ADN. Propuestas similares fueron rechazadas en 1997 y 2000.
”La misión es que ningún
animal o planta esté sujeto a la explotación por comercio
internacional”, advirtió Wijnstekers.
La conferencia considerará en total
59 propuestas, entre ellas las relacionadas con otras especies de
gran valor comercial como la caoba, la austromerluza negra de la
Patagonia, tortugas asiáticas y loros latinoamericanos.
También se dicutirán cuestiones
de conservación y aplicación que conciernen a especies
amenazadas pero no en evidente peligro de extinción.
Kenia propuso, por ejemplo, que la conferencia
adopte una resolución sobre el rescate de monos de zonas
asoladas por guerras en Africa.
Estados Unidos quiere incluir en el Apéndice
II las 32 especies de hipocampos (caballitos de mar), que no cuentan
en la actualidad con protección. Se calcula que las poblaciones
de hipocampos disminuyeron de 25 a 75 por ciento, de 1990 a 1995,
en Filipinas, India, Indonesia y Tailandia.
También se examinarán propuestas
para mejorar el control de comercio de pieles de leopardo y trofeos
de caza, y para introducir controles del comercio de 26 especies
de las grandes tortugas galápagos, cuya población
disminuye de modo importante en Asia.
Entre las especies que algunos países
proponen pasar del Apéndice II al I están el pez mular
del Mar Negro, el perico de nuca amarilla que habita México
y Costa Rica, el loro cabeza amarilla de Centroamérica, el
guacamayo cabeciazul y los loritos robustos.
Chile invitará a los Estados miembros
a cooperar con medidas adoptadas por la Convención de los
Recursos Vivos Marinos Antárticos para impedir el comercio
ilícito de bacalao de profundidad.
Pero el país anfitrión también
propondrá autorizar el comercio internacional de la fibra
proveniente de la esquila de vicuñas vivas, y ONG ambientalistas
se oponen a esa iniciativa.
La vicuña es un auquénido del
altiplano andino que no es posible criar en cautiverio. Antiguamente
era matada para esquilarla, y eso la puso al borde de la extinción
hasta que en los años 70 se prohibió cazarla y vender
su lana, que alcanzaba altos precios en los mercados de confección
de vestuario.
Las autoridades chilenas sostienen que ahora
es posible esquilar a esos animales sin poner en riesgo su vida
ni alterar su hábitat.
Jenia Jofré, presidenta del Comité
Pro Defensa de la Flora y Fauna, la más antigua ONG ambientalista
chilena, dijo a IPS que ”no se realizaron investigaciones
suficientes para que Chile proponga ese tipo de comercialización”.
Pasar a las vicuñas del Apéndice
I al II abriría con rapidez un mercado, ”y ahí
vienen los problemas”, señaló.
En materia de vegetales, se discutirán
medidas para proteger la caoba, árbol de selvas tropicales
gravemente amenazado, y Argentina solicitará que todas las
variedades de araucaria se incluyan en el apéndice I, en
el cual sólo están hasta ahora las poblaciones de
ese país y de Chile.
Representantes de numerosas ONG se encuentran
en Santiago para presionar por medidas de protección de especies
silvestres, y científicos del Fondo Mundial de la Naturaleza
pedirán a los 160 países miembros urgentes acciones
para detener el deterioro del ambiente marino.
”Lo que decidamos en Santiago impactará
al mundo entero”, dijo en la ceremonia inaugural el presidente
del Comité Permanente de la CITES, Ken Stansel, ante delegados
de países y organizaciones no gubernamentales (ONG).
La CITES fue acordada en 1973, en el marco
del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA),
y entró en vigor en 1975. Desde entonces, el comercio no
ha causado la extinción de ninguna especie protegida por
la convención.
La estructura permanente de la CITES funciona
en Ginebra, y se han realizado conferencias de Estados parte cada
dos años. La anterior se llevó a cabo en Gigiri, un
suburbio de Nairobi, y la actual es la primera en 20 años
con un país de América Latina como anfitrión.
Wijnstekers anunció que las conferencias
pasarán a realizarse cada tres años, a partir de 2004.
”La cooperación científica
y de recursos es fundamental para proteger el patrimonio ambiental
de los países. La CITES tiene un impacto visible en pobreza,
desarrollo sustentable y conservación de las especies”,
según el ministro de Agricultura de Chile y jefe de la delegación
del país a la conferencia, Jaime Campos.
”Si la comunidad global quiere conservar
la biodiversidad, también debe compartir la cuenta”,
sentenció Campos, tras instar a los países industrializados
a asumir su responsabilidad en relación con la protección
de las especies amenazadas.
”Esta reunión es un acontecimiento
significativo en la agenda global de la biodiversidad y el desarrollo
sustentable”, opinó el director ejecutivo del PNUMA,
Klaus Toepfer.
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