 |
|
|
Conferencia de CITES con luces y sombras |
|
Por Gustavo González**
Delegados
de unos 160 países revisaron decenas de propuestas para modificar
el estatus de protección al comercio de fauna y flora en
el planeta. La reunión de CITES en Chile terminó con
buenas y malas noticias para la conservación de las especies.
SANTIAGO.- Entre tragos dulces y amargos, la
XII Conferencia de las Partes de la CITES, celebrada en Santiago
de Chile del 3 al 15 de noviembre, permitió avances en la
protección de algunas especies, pero fracasó en garantizar
la conservación de otras.
La reunión de la CITES (Convención
sobre Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora
Silvestres) mantuvo la prohibición de caza de dos especies
de ballenas y aprobó medidas de resguardo para la caoba,
poblaciones de tortugas y caballitos de mar.
Sin embargo, el elefante africano no tuvo tanta
suerte: los delegados que se dieron cita en la capital chilena autorizaron
de manera parcial exportaciones de marfil que comprometen el futuro
de este mamífero gigante.
El tiburón ballena y el tiburón
peregrino salieron mejor librados. El viernes 15, último
día de la conferencia, se aceptó la propuesta de incluirlos
en el Apéndice II, donde se autoriza el comercio de las especies
pero con restricciones, de manera de no comprometer su supervivencia.
La CITES contempla un grado mayor de protección
en el Apéndice I, que implica una prohibición absoluta
de cazar, capturar, extraer y comercializar plantas y animales en
peligro de extinción.
Unos 2.000 delegados se dieron cita en la capital
chilena, representando a gobiernos de 160 países y a organizaciones
ambientalistas.
La conferencia resolvió, para júbilo
de ecologistas, poner en régimen de preservación el
árbol de caoba, indiscriminadamente talado desde el siglo
XVIII en los bosques tropicales de América.
La moción presentada por Nicaragua y
Guatemala fue aprobada por 68 votos a favor, 30 en contra y 14 abstenciones.
Entre los países que votaron en contra
se incluyeron Brasil, Bolivia y Perú, los mayores exportadores
de madera de caoba desde los bosques tropicales de la región
de la Amazonia.
La inclusión de la caoba en el Apéndice
II obliga a los gobiernos a controlar la tala de este árbol,
cuya madera se utiliza en la fabricación de muebles finos.
El comercio del marfil y la protección
de los elefantes fueron el asunto más polémico de
la conferencia, con propuestas que iban desde la colocación
de todas las especies en el Apéndice I, impulsada por Kenia
e India, y demandas de autorización a la venta de marfil
de Botswana, Namibia, Sudáfrica, Zambia y Zimbabwe.
La venta internacional de marfil está
prohibida desde 1989. Las especies asiática y africana se
encuentran en el Apéndice I, con excepción de las
poblaciones de elefantes de Botswana, Namibia, Sudáfrica
y Zimbabwe, que pasaron al Apéndice II.
La conferencia de la CITES autorizó
una única venta de existencias de marfil para Botswana, Namibia
y Sudáfrica, pero rechazó en cambio propuestas similares
de Zambia y Zimbabwe.
La CITES, en vigencia desde 1975, presta hoy
protección a 25.000 especies vegetales y 5.000 animales que
afrontan diversos grados de peligro por el comercio legal o ilícito.
El contrabando de especies o de sus subproductos
mueve cada año 155 mil millones de dólares y es el
tercer tráfico ilegal en el mundo, superado sólo por
el comercio de drogas y de armas.
Mientras se desarrollaba el encuentro en Santiago,
dos inspectores del Servicio Agrícola Ganadero, Luis Gutiérrez
y José Luis Brito, decomisaron en tiendas de la capital un
caparazón de tortuga del Pacífico, una pata de guanaco
y botas confeccionadas con piel de boa, además de una trompa
de elefante.
Todas son especies protegidas, al igual que
los ejemplares embalsamados de águila y caimán y las
cabezas de guepardo y tigre confiscadas por Gutiérrez y Brito.
En el contexto de la conferencia se debatieron
temas científicos y políticos, pero también
económicos.
"Los aspectos científicos y políticos
se expresan con nitidez a través de los gobiernos y las organizaciones
no gubernamentales, pero los comerciales no están representados
de manera abierta, y se mueven por tanto a través de las
presiones a los países", señaló a Tierramérica
Jenia Jofré, presidenta del Comité Nacional Pro Defensa
de la Fauna y Flora de Chile (Codeff).
Fueron estos intereses comerciales los que
influyeron en la autorización a una venta controlada de marfil,
una decisión que, a juicio los ecologistas, dará lugar
a un resurgimiento del contrabando y las matanzas furtivas en todo
el mundo.
* El autor es corresponsal de IPS
|