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Johannesburgo, un mal ejemplo de periodismo

Por Mario Osava *

El periodismo no refleja la crisis del modelo civilizador, y parece más preocupado por el espectáculo, advirtió Washington Novaes. “El mundo está en un gran embrollo”, añadió el comunicador brasileño en conversación con Tierramérica.

RIO DE JANEIRO.- La humanidad está en un gran embrollo de insustentabilidad económica, ambiental, social y política, pero el periodismo, preocupado por el espectáculo y la adhesión del público, no refleja esa “crisis del modelo civilizador", dijo en diálogo con Tierramérica el renombrado periodista brasileño Washington Novaes.

Premiado dentro y fuera de su país, hace más de tres décadas que Novaes cubre temas ambientales y de desarrollo. Su último libro, editado en agosto, ("A Década do Impasse – Da Rio-92 à Rio+10”) reúne artículos publicados entre la Cumbre Mundial del Ambiente de 1992 y la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible de 2002 en Johannesburgo, exponiendo un panorama de desafíos y compromisos no cumplidos.

Novaes es autor de una decena de libros y exitoso documentalista de televisión. Por su serie televisiva "Xingú" recibió medallas de oro en el Festival Internacional de TV de Seúl de 1985, y en el Festival de Cine y TV de La Habana, en 1990. También en 1990 obtuvo el Premio Rey de España a la prensa por sus artículos "La Amazonia y el futuro de la humanidad". Paulista de Vargem Grande do Sul, vive ahora en Goiania, capital del central estado de Goias, lejos de la contaminada y congestionada Sao Paulo, a la que debe volar por trabajo casi todas las semanas.

Actualmente es director de programas de la pública TV Cultura de Sao Paulo y columnista del diario O Estado de Sao Paulo.

P: ¿Es satisfactoria la cobertura periodística de las cuestiones ambientales?
R: No, porque el modelo dominante de periodismo busca el espectáculo, noticias capaces de generar emociones y audiencia. Por eso cubre las crisis, las tragedias, como los derrames petroleros o las “quemadas” (incendios) amazónicas, que ocurren en una época del año. Después el tema desaparece, no se discuten qué políticas provocaron eso o cuáles pueden estimular soluciones. Lo digo en base a la prensa brasileña que es la que conozco.

P: ¿No se toma en serio el ambiente?
R: El ambiente no está en el centro de los debates y decisiones como debería, ni en la comunicación ni en la política. Si la cuestión ambiental fuera llevada en serio, amenazaría a todos: al gobierno que tendría que cambiar sus políticas, a las empresas que tendrían que incorporar los costos ambientales, a los periodistas, obligados a modificar su visión del mundo y el modo de hacer periodismo, y a las personas, llamadas a alterar sus hábitos.

P: ¿La prensa debería intensificar las denuncias?
R: No sólo eso, sino hacer una evaluación global. La Cumbre de Johannesburgo, por ejemplo, dejó claro que ya no se trata sólo de conservar la naturaleza, sino respetar los límites que ya fueron o están siendo sobrepasados, reflejándose en el cambio climático, la desertificación, la escasez de agua. Además de que no tenemos instituciones ni reglas, es muy difícil avanzar en las negociaciones por el sistema de la ONU, buscando el consenso entre 191 países de intereses en conflicto.

P: ¿Johannesburgo fue un ejemplo de prensa deficiente?
R: Sí. Se habló mucho del fracaso de la cumbre, sin tratar las consecuencias, las razones, la situación del mundo. En Johannesburgo hubo una gran distancia entre los discursos, reconociendo los desastres ambientales y sociales mundiales, y las medidas prácticas sin avances.

P: ¿Cual es el principal problema ambiental del mundo?
R: Es pasar a modelos de consumo y producción no sustentables, lo que afecta todo, incluso la distribución de ingresos. El mundo está en un gran embrollo, con insustentabilidad económica, ambiental, social y política, con la recesión en los países ricos y el mercado financiero dominando todo, con mala división del consumo y del ingreso. Hay dificultades dramáticas de gobernabilidad, con un tiempo político lento que contradice las urgencias de la realidad y amenaza la democracia. Enfrentamos una crisis del modelo civilizador.

P: En esa situación, ¿qué papel cumple la comunicación?
R: El de abrir caminos para la conciencia y la participación de la sociedad, ya que no habrá soluciones impuestas, sino pactadas. Pero por ahora los medios no están respondiendo a las necesidades de generar conocimiento para que la sociedad pueda participar en las decisiones.

* El autor es corresponsal de IPS




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Washington Novaes
 
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