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CLIMA-PERU: Expertos difieren sobre causa
de inundaciones |
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por Abraham Lama
LIMA, feb (IPS) Los climatólogos
están divididos acerca del vínculo entre las desastrosas
inundaciones de este mes en la sierra y la selva del sur de Perú
y la cercanía de la corriente cálida de El Niño
a la costa septentrional, más allá de la cordillera
de los Andes.
El experto peruano Abraham Levy descartó
relación alguna entre la extraordinaria crecida del meridional
lago Titicaca, las inundaciones en las selvas de Madre de Dios y
Cusco, y El Niño, la corriente del Pacífico ecuatorial
que altera el clima en varias regiones del planeta.
”No encontremos las manos de El
Niño en todos los desastres del clima, tenemos que describir
los fenómenos con precisión. La corriente de El Niño
todavía no ha llegado a las costas peruanas. Por consiguiente
se trata de otro motivo”, sostuvo.
La corriente de El Niño se desplaza
empujada por el viento desde Australia hacia las costas sudamericanas
en ciclos irregulares de tres a siete años.
”La temperatura de las aguas del
mar en la costa norte apenas se ha elevado hasta ahora en un par
de grados, ni siquiera ha producido las lluvias extraordinarias
que provoca El Niño en la costa norte”, concluyó
Levy.
En cambio, la directora del Departamento de
Climatología del Servicio Nacional de Meteorología
e Hidrología de Perú, Ena Jaimes, estimó que
pese a la distancia las inundaciones en la sierra y selva sudoriental
forman parte del proceso atmosférico originado por El Niño.
”En la atmósfera no hay
fronteras, los fenómenos atmosféricos están
interconectados y es probable que hasta el inusitado y extremo calor
seco que agobia actualmente a Argentina y Uruguay formen parte del
proceso desatado por El Niño antes de llegar al continente”,
comentó.
Diez personas murieron y 53.000 fueron afectadas
por las intensas lluvias e inundaciones que padece Perú desde
mediados de enero.
”Todo cambio de temperatura provoca
corrientes de viento”, explicó Jaimes. ”Las grandes
masas de aire calentadas por la temperatura de las aguas del mar
ascienden, generando vacíos que son llenados rápidamente
por otras masas de aire, provocando un dinámico proceso de
vientos”, sostuvo.
La experta había advertido que la llegada
de El Niño podía tener repercusiones en el sur del
país y, a su juicio, el gobierno debió haber adoptado
en esa zona previsiones similares a las dispuestas en la costa norte.
Esta discusión forma parte del debate
científico sobre algunos enigmas climáticos, como
la interacción entre la atmósfera terrestre, la temperatura
del mar y la fuerza y orientación de los vientos.
Los científicos aún no se ponen
de acuerdo (o no están en condiciones de establecer) si la
actual fase de El Niño tendrá efectos devastadores
o moderados en el clima de varias regiones, aunque según
la Organización Meteorológica Mundial, el actual es
un episodio benigno.
En 1998, El Niño alcanzó características
de desastre mundial, con simultáneas y catastróficas
inundaciones y sequías en América, Africa, Asia y
Europa.
Los países sudamericanos perdieron
entonces 7.545 millones de dólares en viviendas, carreteras
y puentes destruidos y en ganados y cosechas arruinadas.
El azote climático tuvo una consecuencia
positiva: instituciones especializadas en oceanografía y
meteorología comenzaron a coordinar estudios y a intercambiar
información.
El 10 de enero se inauguró en Guayaquil,
Ecuador, el Centro Internacional de Investigación del Fenómeno
de El Niño, un instituto en que participan expertos de 30
países, con respaldo de la Organización de las Naciones
Unidas.
Climatólogos de Colombia, Chile, Ecuador
y Perú se reunieron en noviembre en el centro turístico
chileno de Viña del Mar para analizar y comparar trabajos
de medición meteorológica y oceanográfica.
Apenas en los últimos 50 años
la ciencia avanzó en la comprensión de la interrelación
de procesos climáticos distantes y en apariencia desvinculados.
Pero el grado y la profundidad de esos vínculos
aún son materia de polémicas, pues falta investigación.
”El clima mundial depende de una
combinación de factores que interactúan de forma sutil
y compleja y no alcanzamos todavía a comprenderlo todo”,
señalaba en 1998 el especialista estadounidense Curt Suplee,
en un artículo publicado en la revista National Geographic.
Suplee se centró en los indicios e
incertidumbres acerca del recalentamiento del planeta, pero al exponer
los patrones climáticos mundiales mencionaba algunos aspectos
de interrelación entre las temperaturas del mar y el clima
de los continentes.
Por ejemplo, Europa ”se mantiene varios
grados más caliente de lo que estaría de no ser por
la acción del agua cálida que recibe desde la zona
ecuatorial”, apuntaba Suplee.
¿Qué pasaría si
esa corriente marina se interrumpiera por alguna razón? ”La
mayor parte de Europa septentrional sería inhabitable”,
concluía el especialista.
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