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Espíritu
Santo a la conquista del ecoturismo mundial |
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Por Pilar Franco*
La hermosa isla mexicana, área natural
protegida desde hace un cuarto de siglo, es promovida como modelo
internacional de atracción para el turismo ecológico.
MEXICO.- Asociaciones civiles impulsan el rescate
y conservación de la
isla mexicana de Espíritu Santo, al sur del noroccidental
golfo de
California, y desean catapultar al país al primer plano del
turismo mundial de naturaleza, una asignatura pendiente pese a su
riqueza en biodiversidad.
El pago a 36 antiguos propietarios de 9.500
hectáreas en esa isla, en una expropiación concertada
realizada con aporte de donantes privados, crea
condiciones para ese proyecto.
Espíritu Santo tiene unos 83 mil kilómetros
cuadrados, y es la mayor de un grupo de 900 islas e islotes del
mismo nombre, declaradas área natural
protegida en 1978 y a las cuales el extinto oceanógrafo francés
Jacques Cousteau llamó “el acuario del mundo”.
El complejo insular Espíritu Santo fue
reconocido como reserva de biosfera en 1995. Según datos
oficiales, la región es asiento de más de mil especies
vegetales y animales, 64 de las cuales cuentan con algún
grado de protección oficial.
El archipiélago alberga a 11 especies
que sólo existen en ese lugar, y a una colonia reproductiva
de unos 300 lobos marinos.
Esas características “determinan
la vocación natural de Espíritu Santo para erigirse
en centro de atracción de viajeros procedentes de todo el
mundo que estén preocupados por no dañar el medio
ambiente”, dijo a Tierramérica Rodolfo Ogarrio, director
de la Fundación Mexicana para la Educación Ambiental
(FMEA).
Ese grupo conservacionista y otras asociaciones
mexicanas y estadounidenses reunieron un fondo de dos millones de
dólares con el doble objetivo de disfrutar y proteger Espíritu
Santo, señaló.
El plan de preservar la naturaleza en su forma
más virgen, en un sitio hasta ahora escasamente poblado,
pretende incorporar a México al selecto grupo de países
que han logrado desarrollar gran infraestructura y organización
en el área del ecoturismo, explicó el ambientalista.
Ogarrio incluye en esa nómina a Argentina
por la austral Patagonia, a Ecuador por las islas Galápagos,
a unos mil kilómetros de su costa sobre el Pacífico,
al noroccidental estado estadounidense de Alaska, que posee áreas
inexploradas, y a Costa Rica, donde el turismo es una parte vital
de la economía.
En Costa Rica, el turismo ecológico
es el sector industrial con más rápido crecimiento,
de 10 a 30 por ciento anual, y la principal fuente de ingresos de
divisas.
En Espíritu Santo viven mamíferos
marinos, cetáceos, reptiles y aves. La
preservación de su ecosistema típico implica afrontar
modificaciones causadas por la introducción de otras especies,
entre ellas ratas, cabras y gatos, así como problemas causados
por la intensa actividad pesquera.
En 1997, la construcción de ocho cabañas
en la isla por parte de pequeños
propietarios, en el marco del régimen comunitario de propiedad
ejidal
único en la zona, fue el detonante que movió a grupos
conservacionistas a crear un fondo para transferir 36 parcelas a
manos del Estado mexicano.
Tras cinco años de negociación
con los ex propietarios, por primera vez donantes privados contribuyeron
para poner bajo tutela estatal un área natural vulnerable.
El 23 de este mes, los ex propietarios serán
indemnizados en una ceremonia encabezada por el presidente Vicente
Fox.
El proyecto de rescate y conservación
de la isla está en la etapa de reforzar “métodos
de manejo que garanticen un uso respetuoso de recursos
naturales tan frágiles”, indicó Ogarrio.
La estatal Comisión Nacional de Areas
Naturales Protegidas admitió que sólo 20 por ciento
de la tierra señalada para la conservación en México
pertenece al Estado, lo cual dificulta sus tareas.
Estudios científicos y técnicos
serán la base de un reglamento que fije condiciones para
realizar actividades turísticas sin alteraciones indeseadas
del ambiente.
La regulación y control del turismo
incluirá un código de ética y prácticas
ambientales, y ya se instala señalización de recorridos
respetuosos del área, destacó el director de la FMEA.
La aplicación de esos instrumentos permitirá
aprovechar el extraordinario
potencial de Espíritu Santo para convertirse en un modelo
mundial de turismo de desarrollo sustentable, aseguró Ogarrio.
Hace algunos años que la isla ofrece
recorridos para apreciar la belleza del lugar y su riqueza biológica,
además de áreas para acampar y diversas actividades
acuáticas, a turistas hospedados en la cercana ciudad de
La Paz, capital del estado de Baja California Sur.
En los planes de conservación de uno
de los ecosistemas más intactos de la zona participan también
los grupos locales Conservación del Territorio Insular Mexicano
y Agrupación Sierra Madre, así como los estadounidenses
The Nature Conservancy y Wildlife Foundation.
* La autora es
colaboradora de Tierramérica.
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