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CUBA: Más agua potable en La Habana
por inversión extranjera |
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por Patricia Grogg
LA HABANA, feb (IPS) - El acceso a
agua potable en la capital cubana aumentó mucho en los últimos
tres años, debido a inversiones españolas que permitieron
superar problemas críticos de desabastecimiento.
En la actualidad, más de 94 por ciento
de los 11,2 millones de habitantes del país disponen de agua
potable, aunque la proporción de la población que
recibe ese servicio mediante conexión con las redes de abastecimiento
es sólo de 73 por ciento, según datos oficiales.
La situación en La Habana, habitada
por 2,2 millones de personas, era grave hasta 2000, con carencia
absoluta de agua en algunas zonas y abastecimiento inestable en
otras, debido a severas deficiencias de la red de suministro.
”Por mi barrio era terrible, había
que juntar agua para varios días, porque nunca se sabía
cuando habría de nuevo”, dijo a IPS Mercedes Morales,
de 35 años, trabajadora en su hogar y residente en La Lisa,
la parte oeste de la capital.
Para Morales y sus vecinos, esa crisis ya es
historia. La Lisa fue el primero de los ocho municipios habaneros
beneficiados por un vasto proyecto de reparación y modernización
de la red de suministro de agua potable que emprendió en
2000 la empresa cubano-española Aguas de La Habana.
El gobierno cubano sostiene que el capital
externo es sólo un complemento para el desarrollo del país,
pero es evidente para muchos que varios servicios mejoraron a partir
de su asociación con firmas de otros países.
Esas asociaciones determinaron que aumentara
el número de familias que cocinan con gas en vez de queroseno
en la capital y en Santiago de Cuba, unos 900 kilómetros
al este de La Habana, y también la cantidad de teléfonos
en hogares.
La inversión extranjera en la isla no
conlleva transferencias de propiedad. La infraestructura de Aguas
de La Habana aún es pública y esa empresa fue autorizada
a usarla en aras de optimizar el abastecimiento.
La firma tiene a su cargo la gestión
de los servicios de acueductos, alcantarillado, saneamiento y drenaje
pluvial en una zona de la ciudad que abarca, además de La
Lisa, los municipios de Playa, Marianao, Habana Vieja, Centro Habana,
Cerro, 10 de Octubre y Plaza.
El estatal Instituto Cubano de Recursos Hidráulicos,
organismo encargado del sector, creó otras empresas para
atender al resto de la capital, al parecer con la idea de que en
el futuro su gestión también quede a cargo de Aguas
de La Habana.
Según especialistas, el problema fundamental
de la capital no radicaba en la falta de agua, sino en el pésimo
estado de la red de distribución, que causaba la pérdida
de la mitad del líquido bombeado cada día a la ciudad.
Muchas familias debían esperar la llegada de camiones cisternas,
llamados ”pipas”, para abastecerse de agua.
”Mi prima tenía que hacer tremendas
colas (filas), pero ya no, porque pusieron tuberías nuevitas
en su casa”, explicó Morales. Las obras realizadas
por la empresa mixta incluyeron la instalación de unos 400
kilómetros de tuberías de diverso diámetro
y la rehabilitación del Acueducto de Albear, que data de
mediados del siglo XIX.
Ese centenario canal de 9,6 kilómetros
de longitud aporta de 10 a 12 por ciento del agua consumida en la
capital, y su remozamiento hizo innecesario cerca de 40 por ciento
de los viajes de camiones cisterna que se realizaban para llevar
el líquido a la Habana Vieja, la zona más antigua
de la ciudad.
”El abastecimiento ha mejorado muchísimo.
A mi casa entraba el agua por cuentagotas, pero ahora tenemos suficiente
y prácticamente todo el día”, relató
María Josefina Recio, operadora de turismo residente en esa
zona.
En 2000, eran más de 90.000 los habaneros
que recibían el agua en ”pipas”, y a fines del
año pasado habían disminuido a poco más de
24.000, según fuentes gubernamentales.
Ese modo de distribución implicaba gastos
adicionales de combustible, que descendieron de 480.000 dólares
anuales en 2000 a 177.000 dólares en 2002.
A la vez, luego de más de tres décadas
de absoluta gratuidad en el suministro de agua potable, en 1997
los hogares comenzaron a pagar un peso por persona al mes, y esa
tarifa se mantiene seis años después para la gran
mayoría.
El salario medio llegó este año
a 262 pesos por mes, y un dólar equivale a un peso al cambio
oficial, pero vale 26 pesos en las casas de cambio estatales.
Está previsto que la paulatina instalación
de contadores permita rebajar el costo para quienes consuman menos
de 3.000 litros por persona al mes, y gravar el alto consumo con
una tarifa más alta.
Las autoridades prevén emplear este
año un préstamo de la Organización de Países
Exportadores de Petróleo para el saneamiento de la cuenca
Almendares-Vento, de la cual se extrae más de 40 por ciento
del agua que abastece a La Habana.
Esa obra de descontaminación beneficiaría
también a 260.000 personas que residen en sectores aledaños
a ese afluente capitalino.
Un programa estatal de inversiones para ampliar
el abastecimiento en el resto del país permitió hasta
el momento la construcción de 3.220 acueductos rurales, de
los cuales se benefician más de 1.800.000 personas.
Según la Organización de Naciones
Unidas, más de 1.200 millones de habitantes del planeta carecen
de acceso a agua potable y 2.400 millones no disponen de adecuados
servicios de saneamiento.
Expertos internacionales opinan que la
privatización de servicios de suministro de agua conlleva
varios riesgos, entre ellos la disminución del acceso para
los sectores con menores recursos, debido al aumento de tarifas.
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