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No poseen, no heredan, no ganan

Por Gro Harlem Brundtland*

A propósito del Día de la Mujer, la directora de OMS analiza el círculo vicioso de la pobreza femenina. En muchos países las mujeres no poseen nada, no heredan nada y no ganan nada...

GINEBRA.- No hay duda de que en nuestros tiempos se han hecho progresos en la lucha contra la discriminación contra las mujeres y por la plena participación femenina en el desarrollo de las comunidades y de las naciones en nuestro mundo globalizado. Desgraciadamente, este progreso ha sido muy desigual.

Los problemas de las mujeres están ligados de modo intrínseco con la pobreza. En el siglo XXI la pobreza todavía tiene cara de mujer. Tres cuartos de los mil millones de personas más pobres del mundo son mujeres.

En muchos países las mujeres no poseen nada, no heredan nada y no ganan nada. La discriminación combinada con la pobreza también impide a las mujeres salir de situaciones de abuso y explotación. La pobreza conduce a la enfermedad, que agrega más dificultades a la ya preocupante situación de las familias, y la enfermedad lleva a la pobreza. Cuando las mujeres están enfermas, la discriminación basada en el género limita su acceso al cuidado y al tratamiento de la enfermedad.

La salud de las mujeres es fundamental no sólo para ellas mismas sino también para sus familias, sus comunidades y sus sociedades.

Las sociedades serán capaces de prosperar y de salir de la pobreza sólo si sus mujeres gozan de mejor salud. Invertir en salud tiene muy buen sentido desde el punto de vista económico. Invertir en las mujeres tiene aún mejor sentido económico.

Mejorar la salud de las mujeres significa reducir el riesgo de muerte en el parto. Aunque su salud es gravemente afectada por su papel como madres, aún seguimos fracasando en proporcionar los medios para el logro de una maternidad segura para todas las mujeres. Cada año más de medio millón de mujeres muere y 20 millones quedan minusválidas al dar a luz. Gran parte de este sufrimiento puede ser evitado si todas las mujeres tienen la ayuda durante el parto al menos de un trabajador de la salud adecuadamente preparado.

Mejorar la salud de las mujeres significa asegurar el derecho de ellas a protegerse contra la infección del VIH. En 1980, 20 por ciento de los adultos infectados con VIH eran mujeres. Diez años después, esa cifra se había duplicado. Ahora, casi la mitad de los adultos que están infectados con el VIH son mujeres. En algunas partes de África los índices de infección de las adolescentes son ahora de tres a seis veces más altas que las de los muchachos de la misma edad. Esto es un ejemplo notorio de la desigualdad entre los géneros y de la explotación de las jóvenes. La concreción de cambios en las actitudes y en las prácticas sexuales es la respuesta; los jóvenes de uno y otro sexo necesitan la información y los medios para protegerse a sí mismos.

Mejorar la salud de las mujeres significa hablar claro contra todas las formas de la violencia: la mutilación genital femenina, el tráfico sexual, la violencia doméstica, la violación y el abuso sexual. Nuestro análisis muestra que la violencia es el resultado de una mezcla de influencias. Toda muerte o lesión vinculada a la violencia es el resultado de una combinación de factores. Entre ellos, los conflictos maritales, la disponibilidad de armas, la ausencia de redes de asistencia social, los tráficos ilícitos y las desigualdades de género y de ingresos. La prevención implica el fortalecimiento del tejido social de las sociedades y de las familias de modo que el conflicto pueda ser manejado y la violencia pueda ser controlada.

La experiencia de los últimos años indica que demasiados gobiernos no consideran el mejoramiento de la salud femenina como una prioridad, pese a las metas fijadas en las conferencias mundiales de El Cairo y Pekín. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha analizado los informes sobre actividades de 121 naciones en la Plataforma para la Acción de Pekín. Menos de la mitad de esos informes identificaba la salud de las mujeres en sus países como una prioridad nacional.

Para que las mujeres se beneficien completamente de los mejorados Servicios de salud debemos luchar contra la discriminación que les impide hacer uso de ellos. Debemos hacer que tengan la posibilidad de poder elegir en materia de salud para ellas y para sus hijos.

(Derechos reservados IPS)

* La autora es Directora General de la Organización Mundial de
la Salud (OMS) y ex primera ministra de Noruega.




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Crédito: Fabricio Van den Broeck