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Nicaragua remueve minas y alienta la paz |
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Por Nohelia González*
El país centroamericano
logró cumplir con la meta de destruir las minas terrestres
almacenadas por el ejército
MANAGUA.- Nicaragua logró eliminar hasta
ahora 63 por ciento de las minas terrestres sembradas en el país
durante la guerra civil de los años 80, en un notable esfuerzo
por convertirse en territorio libre de estas armas que no ganan
guerras, pero mutilan y matan a civiles inocentes.
En el actual ambiente prebélico mundial,
el saldo de los esfuerzos nicaragüenses constituye una señal
alentadora para la lucha en favor de la desmilitarización
del planeta, sostuvo el Comité Internacional de la Cruz Roja
Internacional (CICR).
Entre 1982 y 1999, durante el conflicto entre
el gobierno del Frente Sandinista de Liberación Nacional
y los rebeldes de la “contra”, financiados por Estados
Unidos, se colocaron en suelo nicaragüense 135 mil 643 minas,
de las cuales 85 mil 917 fueron destruidas hasta diciembre, según
la Comisión Nacional de Desminado.
Nicaragua también cumplió con
el objetivo de eliminar 133 mil 435 minas almacenadas por el ejército
antes del primero de marzo, como exige la Convención de Ottawa
(que prohíbe el uso, producción, transferencia y almacenamiento
de estos explosivos), ratificada por el país en 1998.
Pero aún falta remover 49 mil 726 explosivos
diseminados en 209 puntos a lo largo de 138 kilómetros.
El territorio minado llegó a abarcar
409 kilómetros en 70 de los 145 municipios del país.
Las bombas se colocaron en 39 puentes, 323
torres de alta tensión y tres plantas energéticas,
así como en centros militares y de comunicaciones, entre
otras instalaciones.
En 1998, el huracán Mitch cambió
la ubicación de muchas minas, que fueron arrastradas por
las corrientes, complicando las tareas de remoción.
Las minas antipersonales fueron una de las
peores secuelas de la guerra, pues afectaron vastas áreas
de la producción nacional y la infraestructura, y segaron
muchas vidas humanas.
La presencia de esas minas “constituye
un problema social que incide en el desarrollo y lacera la dignidad
humana”, dijo a Tierramérica el ministro de Defensa,
José Adán Guerra.
El desminado humanitario forma parte de una
política de Estado en la medida en que se frena el progreso
económico en las comunidades infestadas de minas, añadió.
“El arduo trabajo conjunto de autoridades
e instituciones nacionales e internacionales por evitar los accidentes
que ocasionan esos artefactos entre la población permite
ser optimista sobre los resultados de esos esfuerzos”, dijo
a Tierramérica el portavoz del CICR para América Central,
México y el Caribe, Jaime Saúl Arroyo.
El éxito de las advertencias sobre los
peligros de vivir en terrenos minados “debe medirse en la
disminución del número de incidentes”, destacó
Arroyo.
Entre 1984 y 1999, 600 explosiones accidentales
mataron a 575 personas, la mayoría civiles, y causaron una
cantidad no precisada de heridos.
En cambio, el año pasado sólo
ocurrieron seis accidentes, todos durante las tareas de retiro de
minas efectuadas por zapadores, precisó Arroyo.
Convertir a Nicaragua en modelo de desmilitarización
en este capítulo es posible por el financiamiento internacional
y por la colaboración del ejército del país,
afirmó. Según la Comisión Nacional de Desminado,
desactivar un solo explosivo tiene un costo de 460 dólares.
Las desgracias humanas por el estallido de
minas son ahora esporádicas, pero requirió enorme
esfuerzo sensibilizar a la población a través de pláticas,
distribución de materiales gráficos y campañas
informativas, añadió Arroyo.
La campaña ha beneficiado a un millón
de nicaragüenses, y participan de ella 650 personas, entre
voluntarios y funcionarios civiles y militares.
El CICR cuenta con 80 voluntarios, la mitad
de ellos maestros de educación primaria, y el resto niños
y adolescentes que brindan pláticas a otros menores sobre
“los peligros ocultos en el suelo”.
En el marco de un programa de reinserción
social, en una iniciativa tripartita integrada por México,
Canadá y la Organización Panamericana de la Salud,
92 sobrevivientes de explosiones con minas serán atendidos
este año.
La Comisión y el Programa de Asistencia
al Desminado en Centroamérica de la Organización de
Estados Americanos brindan atención médica inmediata
a víctimas de accidentes por minas. El programa del CICR
cuenta para este año con un presupuesto de 55 mil dólares.
Unos 30 millones de esos artefactos almacenados
fueron destruidos en el mundo antes del 1 de marzo, plazo establecido
por la Convención de Ottawa sobre prohibición del
empleo, almacenamiento, producción y transferencia de minas
antipersonales y sobre su destrucción, que obliga a los Estados
partes.
*La autora es colaboradora de Tierramérica.
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