Reportajes
PNUMAPNUD
Edición Impresa
MEDIOAMBIENTE Y DESARROLLO
 
Inter Press Service
Buscar Archivo de ejemplares Audio
 
  Home Page
  Ejemplar actual
  Reportajes
  Análisis
  Acentos
  Ecobreves
  Libros
  Galería
  Ediciones especiales
  Gente de Tierramérica
                Grandes
              Plumas
   Diálogos
 
Protocolo de Kyoto
 
Especial de Mesoamérica
 
Especial de Agua de Tierramérica
  ¿Quiénes somos?
 
Galería de fotos
  Inter Press Service
Principal fuente de información
sobre temas globales de seguridad humana
  PNUD
Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo
  PNUMA
Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente
 
Reportajes


México y Brasil no quieren perder el tren genómico

Por Pilar Franco y Mario Osava*

Científicos de ambos países consideran que están listos para insertarse en la medicina del futuro, impulsada por la secuenciación del genoma humano

MEXICO.- Brasil y México intentan subir al tren de la medicina genómica, impulsando investigaciones para revelar los misterios de la existencia, codificados en la estructura molecular.

El anuncio en abril de que fue concluido el mapa o secuenciación del genoma humano desató un febril activismo en los sectores científicos de ambos países, ansiosos por no quedar al margen de un acontecimiento comparado con el primer viaje humano a la Luna.

México fue invitado a participar en la siguiente fase del proyecto mundial del genoma, denominada HapMap y que concluirá en 2005, junto con otros países de Europa, Asia y Africa.

En una década podríamos disponer de un mapa genético del mexicano, dijo a Tierramérica Gerardo Jiménez Sánchez, quien participó en el Proyecto Genoma Humano, donde científicos de 18 países encabezados por Estados Unidos y Gran Bretaña, descifraron 99,99 por ciento del mapa.

El genoma es el conjunto de genes que especifican todos los caracteres que pueden ser expresados en un organismo. Es, a la vez, todo el material genético y las instrucciones hereditarias para la formación y mantenimiento de un ser vivo.

En las próximas dos o tres décadas se buscará determinar la función de entre 35 mil y 40 mil genes formados por más de tres millones de pares de las cuatro bases que se acomodan en la molécula del ácido desoxirribonucleico (ADN).

Jiménez Sánchez dirige el Consorcio Promotor del aún no creado Instituto Nacional de Medicina Genómica (INMG), puntal de la plataforma mexicana de desarrollo de nuevas aplicaciones médicas a través de la exploración de las bases moleculares.

La creación del INMG, con una inversión inicial de casi 200 millones de dólares, deberá ser aprobada por el Congreso legislativo, que tiene desde hace un año una iniciativa de ley al respecto.

“Si empezamos a trabajar ya podremos ver resultados concretos en la prevención de enfermedades”, dijo Jiménez. Por ejemplo, en unos 30 años, México podría estar en condiciones de reducir hasta 30 por ciento del gasto en la atención de la diabetes, que absorbe seis por ciento del presupuesto anual de salud de 600 millones de dólares.

Entretanto, en Brasil se echó a andar desde 1998 el proyecto Genoma Humano del Cáncer, impulsado por la Fundación de Amparo a la Investigación del Estado de Sao Paulo (FAPESP), en asociación con el estadounidense Instituto Ludwig.

La Iniciativa de Validación de Transcripción y el Genoma Clínico del Cáncer cuenta con una inversión de 3,3 millones de dólares.

“Las expectativas de Brasil sobre el estudio del genoma humano son buenas, entre otras razones porque la investigación nacional comprobó su eficacia y posee un nivel semejante al de países avanzados”, dijo a Tierramérica José Fernando Pérez, director científico de FAPESP.

Están en marcha asimismo investigaciones asociadas a otras enfermedades, como la que efectúa una escuela de medicina de la meridional ciudad de Sao Paulo sobre padecimientos psiquiátricos.

Anamaria Camargo, del Instituto Ludwig en Sao Paulo, señaló a Tierramérica que unos 150 investigadores brasileños han estado involucrados en proyectos sobre el genoma humano.

Brasil se apuntó ya varios triunfos aislados, como una vacuna genética desarrollada por el bioquímico Celio Lopes Silva, de la Facultad de Medicina de Ribeirao Preto, de momento en etapa de prueba en seres humanos.

Un logro más fue la identificación de un gen que aumenta en 2,5 veces el riesgo de contraer cáncer de próstata, tarea de especialistas del Instituto de Biociencias de la Universidad de Sao Paulo.

Otro científico brasileño logró corregir una falla genética que provoca un raro tipo de cáncer de piel.

El conocimiento de las instrucciones genéticas que poseen los seres humanos en sus células para realizar funciones vitales, y el uso de esa información para prevenir y tratar enfermedades es una labor para la que “no hay plazos, se trata de una investigación para toda la vida”, señaló Camargo.

Jiménez Sánchez, de México, coincide. “Deberá pasar algún tiempo antes de que el conocimiento del genoma se traduzca en medidas preventivas y terapéuticas eficaces”, dijo.

Tanto en México como en Brasil se desarrolla un intenso debate sobre las implicaciones éticas de la investigación genética. Para Camargo, el eje de la discusión es la confidencialidad de las informaciones genéticas: ¿debe o no divulgarse si una persona es propensa a alguna enfermedad?

A juicio de la investigadora Marlene Braz, del Instituto Fernandes Figueira, de Río de Janeiro, preocupan los efectos aún desconocidos sobre el ambiente.

Aunque Brasil carece de legislación sobre genoma humano, tiene varias leyes relacionadas. A los científicos les preocupa que exista un marco jurídico que “restrinja el avance del conocimiento”, señaló Pérez, de FAPESP.

En el caso de México, el proyecto que aguarda en el Congreso sostiene que el genoma humano será materia de seguridad nacional y permanecerá bajo una serie de salvaguardas que garanticen la confidencialidad de la información.

* Los autores son colaboradores de Tierramérica.


Copyright © 2001 Tierramérica. Todos los Derechos Reservados
 

 

Enlaces Externos

Información del Proyecto del Genoma Humano

Sobre el HapMap

FAPESP

Instituto Ludwig

Tierramérica no se responsabiliza por el contenido de los enlaces externos