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Se acaban los peces

Por Patricia Grogg*

Varias especies marinas escasean en Cuba, donde antaño era posible pescar pargos y meros de hasta 15 kilogramos. Hay problemas de sobreexplotación del recurso y también de disminución de los corales, dijo un especialista a Tierramérica.

LA HABANA.- La pesca descontrolada, asociada a factores climáticos y al manejo irracional del turismo, está provocando la escasez de los maravillosos peces marinos del Caribe, dijo a Tierramérica el biólogo Rodolfo Claro Madruga, del Instituto de Oceanología del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente de Cuba.

Claro Madruga encabezó el grupo de expertos de esa institución que durante más de 20 años estudió las condiciones ambientales marinas de Cuba y su potencial pesquero.

En la isla preocupa sobre todo la situación del archipiélago Sabana-Camagüey, donde importantes especies han sido afectadas, según el especialista.

-- ¿Cuáles son las causas del descenso de los recursos marinos en el Caribe?

-- Hay un conjunto de causas. En Cuba hay sobreexplotación, aunque también
existen regulaciones que impiden un acceso ilimitado a la pesquería. No
voy a decirle que las medidas son óptimas, hay realmente una “guerra” entre
los productores y los científicos, pero la situación es mejor que en otros
países del Caribe, donde no hay límites a la pesquería.


-- Hay sectores del archipiélago Sabana-Camagüey, una franja de 465 kilómetros en el norte central de Cuba, que han sufrido grandes transformaciones ambientales, debido a factores naturales y a la acción humana. ¿Cuál fue el impacto para la fauna marina?

-- En 1988 y 1989 hicimos una investigación en arrecifes, manglares y lagunas en esa área, y la repetimos en 2000 para comparar los datos. Iniciamos ese estudio cuando comenzaron a construirse los pedraplenes (caminos de piedra en el mar para unir cayos con tierra firme) y comprobamos que la densidad promedio de peces descendió de tres mil 400 a mil 900 gramos. En tanto, la biomasa (masa total de los componentes biológicos de un ecosistema) pasó de 17 kilogramos por 100 metros cuadrados a 9.

-- ¿Qué especies sufrieron más?

-- Los grupos de los jureles, las macarelas, meros y pargos. Todos muy importantes en la pesca comercial. En el caso de los pargos, el grupo más relevante en la pesquería cubana, la disminución de la densidad fue de diez kilogramos (por cien metros cuadrados) como promedio, a 2,92. La biomasa decreció de 10.347 a 854 gramos.

-- ¿A qué se debió esa disminución?

-- Por una parte a la sobreexplotación, pero también pudimos comprobar en los arrecifes exteriores, a lo largo del archipiélago, una fuerte reducción de la cobertura de corales y una gran proliferación de algas que cubrían alrededor de 70 u 80 por ciento del fondo. Las algas, al cubrir los corales, impiden que otros corales se fijen y crezcan, disminuyendo la cantidad de refugios para los invertebrados que consumen los peces y para los propios peces. Todo esto hace declinar la biomasa.

-- ¿Qué influyó en la mortandad de corales?

-- La mortandad de corales sucedió a los tres eventos ENOS (la corriente marina de El Niño-Oscilación del Sur) de 1995, 1997 y 1998. El calentamiento del agua produjo una disminución de la masa coralina, el incremento de las algas en los arrecifes, la disminución de la cantidad de invertebrados para alimento de los peces y, por tanto, la reducción aproximadamente en dos tercios de la densidad y biomasa de peces.

-- Los pedraplenes o viaductos que unen los cayos con tierra firme, ¿son también causantes de alteraciones ambientales?


-- Generalmente los canales más anchos están hacia el este, y al impedir los pedraplenes la circulación en esa dirección, el agua se estanca, disminuye la afluencia de agua dulce, la evaporación es mayor y aumenta la salinidad, reduciendo las posibilidades de vida marina. En la zona hay tres pedraplenes, pero dos, el de Cayo Coco y de Jiguey, ambos al noreste de Cuba, han hecho el mayor daño. Tras nuestras investigaciones se adoptaron decisiones para aumentar el flujo de agua dulce. Se liberó agua hacia la bahía, lo que ayudó a bajar el nivel de salinidad, se construyeron más puentes y se ampliaron entradas de agua.

* La autora es corresponsal de IPS




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