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Aves rapaces
Con sus poderosos picos ganchudos desgarran
la carne de su presa, que identifican gracias a ser dueños
de una vista superdotada. Y esos atributos les han valido a buitres,
águilas y halcones, entre otras especies, la denominación
de aves rapaces.
También conocidos como aves de presa,
estos animales suelen capturar a los especimenes que forman su dieta
utilizando sus las largas patas, provistas de poderosas garras y
afiladas uñas.
El sitio español InterNatura
hace una descripción de estas aves. Por ejemplo, los buitres
son de gran tamaño y poseen cola corta y alas enormes, rectas
y muy anchas.
Las águilas pueden ser de medianas a
grandes, con alas largas y anchas, pero
no tanto como las de los buitres ni tan rectas.
La misma fuente precisa que “hasta los
años sesenta el hombre libró una guerra implacable
contra ellas. Se destruían sus nidos y polladas, se mataba
a los adultos y por todos los medios se procuraba su exterminio.
El argumento utilizado para justificar la masacre era que resultaban
perjudiciales para los intereses humanos y, en particular, para
la caza”.
Según los horarios en que se mantienen
activas, las rapaces han sido clasificadas en diurnas y nocturnas.
El portal Aves
Red exhibe fotografías de estas hermosas aves y apunta
que las llamadas rapaces nocturnas han sido víctimas de matanzas,
insultadas y difamadas por su hábito de cobijarse bajo el
manto de la noche y tener un ulular algo macabro. Sobre el canto
de la lechuza se ha dicho que es igual a la voz del diablo.
Por medio de un programa de apoyo a las culturas
municipales y comunitarias, el Consejo Nacional para la Cultura
y las Artes (CONACULTA)
de México respalda las actividades del Centro de Rehabilitación
y Manejo de Aves rapaces en el sureño estado mexicano de
Oaxaca.
En este sitio es posible conocer el caso de
“Valentín”, un desventurado zopilote rey, parecido
a un cóndor de los Andes, que sobrevivió a un incendio
y luego recibió atención en el Centro de Rehabilitación
y Manejo e Aves Rapaces, único en Oaxaca y de los pocos que
existen en México con el objetivo de proteger a esas especies.
Por su parte, el Centro Mundial para Aves
Rapaces narra la historia y el regreso triunfal a Panamá
de “Ancón”, un águila arpía prestada
por el gobierno de ese país centroamericano al estadounidense
Fondo Peregrino.
“Ancón” sirvió durante
10 años a un equipo de científicos para desarrollar
técnicas de cría de aves en peligro de extinción
en cautiverio.
Especialistas sostienen que el águila
arpía es una especie indicador, pues su suerte refleja el
estado de salud del ecosistema donde vive. Por tratarse de una rapaz
que está a la cabeza de la cadena alimenticia, la desaparición
de esa ave significa que no existen ni las presas ni el área
de bosque suficiente que le permitan sobrevivir.
Un programa de conservación implementado
en España por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF-Adena)
alerta sobre las consecuencias negativas para las poblaciones de
buitres y grandes águilas en la península Ibérica,
debido al uso de cebos envenenados en cotos de caza.
Sitio
InterNatura
Aves
Red
Conaculta
Centro
Mundial para Aves Rapaces
WWF-Adena
Enlaces
a sitios sobre aves rapaces
The
Raptor Center (en ingles)
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