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Desaparecen glaciares de montaña

Por Gustavo González*

Los “hielos eternos” ya no existen más en América Latina. El glaciar del nevado peruano Huascarán, uno de los más famosos en Los Andes, se redujo 40 por ciento en los últimos treinta años.

SANTIAGO.- Los glaciares están desapareciendo más rápido que lo previsto, debido al recalentamiento del clima. El fenómeno, si bien intenso en la Antártida, afecta a los hielos de montañas en América Latina, advierten científicos.

Lo de “hielos eternos” ya no es correcto para hablar de glaciares. Lo prueban las reducciones continuas de las superficies heladas de Campos de Hielo Sur en territorio chileno-argentino, del volcán Popocatépetl en México, o del Callejón de Huaylas, llamado “la Suiza peruana”.

Los glaciares de montaña de la región sufren la ofensiva devastadora del recalentamiento del planeta y de fenómenos climáticos como las lluvias y sequías de El Niño y La Niña, y las erupciones volcánicas.

Los glaciares almacenan 70 por ciento del agua potable del planeta, equivalente a 70 metros de profundidad del nivel global del mar. La Antártida posee 91 por ciento de los hielos de la Tierra, pero el nueve por ciento restante no es un volumen despreciable.

Como fuentes de agua, los glaciares conviven en armonía con comunidades de pastores y agricultores, pero son devastados por compañías mineras que se abastecen en ellos del líquido vital, según denuncias ambientalistas.

El interés por los glaciares mexicanos llegó al buscar indicadores sobre el recalentamiento del planeta, dijo a Tierramérica la investigadora Patricia Julio, del Instituto de Geología de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Popocatépetl, “cerro que humea” en lengua náhuatl, tiene cinco mil 465 metros de altura y está ubicado en una zona donde se unen los estados de Morelos, Puebla y México, 60 kilómetros al norte de la capital.

El proceso de extinción de sus glaciares comenzó en 2000, debido principalmente a la actividad volcánica, aunque también influyeron el cambio climático y los asentamientos humanos.

“Lo que suceda en el invierno próximo (diciembre a febrero) puede ser definitivo” para su supervivencia, dijo Julio.

Los glaciares mexicanos tienen particular importancia por ser los únicos situados en la latitud 19º norte. En 1997 comenzó la observación sistemática del Popocatépetl, cuya área glaciada se estimó en 0,53 kilómetros cuadrados en 2000.

El glaciar perdió mil 500 metros cuadrados por año entre 1982 y 1996 y su superficie actual equivale a 30 por ciento de la inventariada en los años 50 por el arqueólogo José Luis Lorenzo.

Perú, con 470 mil hectáreas cubiertas de “hielos perpetuos”, posee 70 por ciento de las áreas glaciales de montañas tropicales del planeta.

En los últimos 20 años, el territorio de hielo de los Andes peruanos disminuyó 20 por ciento, dijo a Tierramérica el activista Jorge Alvarez, del no gubernamental Patronato de Defensa del Patrimonio Natural y Cultural. “Y el proceso tiende a acelerarse”, afirmó.

“En el nevado de Huascarán, la montaña más conocida de Perú, se ha producido una pérdida de 12,8 kilómetros cuadrados de hielo, alrededor de 40 por ciento del que tenía hace 30 años”, ilustró Alvarez.

“La aceleración del proceso de desglaciación es una amenaza catastrófica a corto y mediano plazo”, indicó Carmen Felipe, presidenta del gubernamental Instituto para la Gestión del Agua.

A corto plazo, los deshielos pueden provocar desembalses de lagunas y aludes, y a mediano plazo, reducciones de la provisión de agua, explicó la experta.

En los Andes chilenos, los estudios más pormenorizados se centran en Campos de Hielo Sur (o Hielos Continentales para los argentinos), en la cordillera de los Andes de la austral Patagonia.

Es el mayor conjunto del hemisferio Sur después de la Antártida, con una superficie de 13 mil kilómetros cuadrados y una extensión de 350 kilómetros.

Un informe del Laboratorio de Glaciología de la Universidad de Chile señaló que la mayoría de sus 48 cuencas presentan una fuerte recesión en los últimos años.

El gigantesco glaciar perdió 500 kilómetros cuadrados entre 1945 y 1986 en superficie, mientras su espesor llegó a disminuir hasta en 14 metros, entre 1991 y 1993.

Los mismos efectos de deterioro de la Antártida occidental “ocurren a menor escala en los glaciares andinos”, señaló el premiado investigador Claudio Teitelboim, del Laboratorio de Glaciología y Cambio Climático del Centro de Estudios Científicos de Valdivia (CECS).

El director del laboratorio, Gino Casassa, advirtió sobre la gravedad del deterioro de los hielos de montañas, tanto por la interacción con el clima y la orografía, como por el hecho de que “en épocas de sequía nos alimentamos de las reservas de agua proporcionadas por esos glaciares”.

El CECS convocó en marzo de este año a un simposio sobre el problema en la austral ciudad de Valdivia, y sus conclusiones fueron entregadas al presidente chileno Ricardo Lagos.

* El autor es corresponsal de IPS. Con aportes de Abraham Lama (Perú) y Pilar Franco (México).


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Paisaje de la cordillera Raura, en Perú. Crédito: Foto Stock.
 
Paisaje de la cordillera Raura, en Perú. Crédito: Foto Stock.

Enlaces Externos

Instituto de Geología de la UNAM

Instituto para la Gestión del Agua

Laboratorio de Glaciología de la Universidad de Chile

CECS

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