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La cucaracha
La persistencia evolutiva de la cucaracha a
lo largo de algunos cientos de millones de años, en los que
además no cambió sustancialmente de apariencia, mientras
el planeta era escenario de severas transformaciones, no ha bastado
para que ese insecto se gane la buena voluntad de la gente.
En cambio, el desprecio hacia las cucarachas
es casi universal. Y a ello contribuye el hecho de que transporten
en su cuerpo organismos causantes de diversas formas de gastroenteritis
y en su interior viva gran cantidad de microorganismos asociados
a brotes de enfermedades que afectan a las personas.
Geólogos de la Universidad de Ohio,
Estados Unidos, notificaron en 2001 el hallazgo en una mina de ese
estado del mayor fósil completo de una cucaracha que habitó
la Tierra hace 300 millones de años, 55 millones de años
antes que los primeros dinosaurios.
Según informó el sitio español
Paleontología
Hispana, los restos de un ejemplar de la especie Artopleura
apustulatus se encontraban en notable buen estado. El insecto medía
unos ocho centímetros de largo.
Desde que aparecieron en el planeta, las cucarachas
no requirieron cambiar de aspecto, convirtiéndose en auténticos
fósiles vivientes. Además, esos insectos son más
resistentes a la ballena o al tiburón, señala la página
web de La
verdad.es, de España.
Según esa fuente, las cucarachas son
casi inofensivas para el hombre y cumplen un destacado papel ecológico
al incorporar nutrientes en el medio ambiente. Cuando consumen materia
orgánica, sus desechos sirven como fuente de alimentación
a organismos microscópicos que la transforman en humus o
tierra vegetal.
Otras voces también defienden la existencia
de las cucarachas. La
Agencia Universitaria de Periodismo Científico (AUPEC),
de Colombia, sostiene que una gran polémica se desató
hace unos años debido a que el Servicio de Pesca y Vida Silvestre
de Estados Unidos pretendía invertir casi tres millones de
dólares para salvar a la Aspiduchus cavernicola, incluida
desde 1991 en la lista de especies en peligro del Servicio de Pesca
y Vida Silvestre.
Pero investigadores en muchos países
estudian la resistencia a los insecticidas en las poblaciones de
cucarachas con el objetivo de encontrar el método más
eficaz de control de esos insectos.
El Servicio
de Investigación Agrícola (ARS, por sus siglas en
inglés), la agencia principal del Departamento de Agricultura
de Estados Unidos, identificó mecanismos clave en la resistencia
a insecticidas desarrollada por la cucaracha alemana, Blatella germanica,
una de las especies de cucaracha más comunes en el mundo.
La cucaracha alemana está catalogada
como la especie mas ampliamente distribuida en la Tierra y llega
a medir entre 12 y 16 milímetros de longitud en estado adulto.
Posee antenas largas y una vida promedio de un año.
La hembra produce entre 18 y 48 huevos cada
20 o 25 días y, como todas las especies de cucarachas, puede
ser portadora de enfermedades bacterianas y vírales como
diarrea, lepra, colitis, hepatitis infecciosa, salmonela y tuberculosis.
Además, el excremento, la piel y el vómito de esos
insectos son responsables de alergias.
El entomólogo Steven M. Valles, del
ARS, descubrió una sustancia llamada “esterarse”
en varias especies de la cucaracha que desintoxica ciertos insecticidas.
Esa capacidad obliga a aumentar la cantidad
de insecticida necesaria para matar a las cucarachas que poseen
dicha enzima.
Los estudios de M. Vallees revelaron que las
mutaciones de proteínas del sistema nervioso en algunos insectos
están asociadas con la capacidad de resistencia a insecticidas.
Este fenómeno fue corroborado en 83 por ciento de las poblaciones
de cucaracha alemana donde se realizaron pruebas.
Entre más de cuatro mil especies de
cucarachas que habitan en el mundo, sólo una cuantas viven
en hogares.
El sitio español e-animales.com
muestra una ficha sobre la cucaracha gigante de Madagascar o Gromphadorrhina
portentosa, que habita exclusivamente la isla africana que le da
nombre, la más grande del océano Índico.
“La cucaracha gigante de Madagascar es
una de las más grandes que se conocen. Con una longitud de
entre ocho y nueve centímetros y un peso de 15 gramos, lleva
una existencia discreta ya que se trata de un animal nocturno y
lucífugo, que huye de la luz”.
De cuerpo alargado y protegido por un
fuerte caparazón, carece de alas y sus patas robustas están
provistas de pequeñas espinas. Habita los bosques y nunca
se instala en los hogares.
Paleontología
Hispana
La verdad.es
Agencia
Universitaria de Periodismo Científico
Servicio
de Investigación Agrícola
e-animales.com
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