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Alcohol revive en Brasil con autos bicombustibles

Por Mario Osava*

Los nuevos vehículos podrían ampliar el uso del combustible renovable, venido a menos a fines de los años 90. Esta innovación tecnológica es característica de la industria brasileña, pese a su carácter transnacional.

RIO DE JANEIRO.- La industria automovilística de Brasil, que avanzó en el empleo del alcohol como combustible para enfrentar las crisis petroleras de los años 70, da otro paso creando vehículos impulsados por gasolina, alcohol o una mezcla de ambos en cualquier proporción, manteniendo el mismo desempeño.

Las compañías Volkswagen, de origen alemán, y General Motors, estadounidense, pusieron en el mercado los primeros automóviles bicombustibles en abril y junio, respectivamente, una innovación tecnológica que es característica de la industria brasileña, pese a su carácter transnacional.

El resultado es positivo para el ambiente, pues se reduce el consumo de gasolina y se amplía el de alcohol, con lo que cae emisión del dióxido de carbono, gas que contribuye al recalentamiento del planeta, dijo a Tierramérica el gerente de ingeniería e inspección de vehículos de la Compañía Estatal de Tecnología de Saneamiento Ambiental de Sao Paulo (CETESB), Manoel Paulo de Toledo.

La sustitución de un combustible fósil por uno renovable “es el camino correcto”, sobre todo para mitigar el cambio climático, coincidió Eduardo Quartim, coordinador de proyectos del Instituto Ecoar, organización ambientalista de Sao Paulo.

Además, la producción de alcohol entraña beneficios económicos y sociales para Brasil, al “generar empleos y fijar población al campo”, señaló Toledo.

El cultivo de caña de azúcar, materia prima del alcohol, absorbe tanto o más dióxido de carbono que el emitido en la combustión del alcohol. Y se aprovechan sus subproductos, como el bagazopara generar energía eléctrica y la vinasa para fertilizar la tierra.

El automóvil bicombustible amplía las posibilidades brasileñas de exportación de vehículos, alcohol y tecnología automotriz. Varios países, entre otros Estados Unidos, Canadá y China, ya consumen gasolina con adición de alcohol.

Estados Unidos tiene inclusive casi dos millones de automóviles “flex fuel” (flexibles en combustible). Pero el proceso “es distinto, allá se usa una mezcla con un máximo de 85 por ciento de alcohol”, lo que obliga a adicionar 15 por ciento de gasolina, observó Joao Alvarez Filho, gerente de ingeniería de motores y transmisión de la Volkswagen, en entrevista con Tierramérica.

Los nuevos modelos brasileños pueden rodar sólo con gasolina o con cien por ciento de alcohol, además de cualquier mezcla que uno quiera, aclaró el técnico. Por eso su empresa prefiere llamar “total flex” a su innovación, indicando que la flexibilidad es completa.

La ventaja brasileña fue el desarrollo del bicombustible a partir de vehículos movidos exclusivamente a alcohol, que el país produce hace más de 25 años con una tecnología pionera.

Hasta julio salieron al mercado seis mil 100 nuevos vehículos, con buena acogida de los compradores, pero es muy pronto para prever su futuro. Algunos creen que a largo plazo todos los automóviles brasileños serán bicombustibles. Una posibilidad más cercana es que el bicombustible “mate” el motor exclusivamente a alcohol.

Volkswagen empezó a desarrollar cuatro años atrás los nuevos automóviles, con el único objetivo de “permitir a sus usuarios total libertad de elección del combustible”, afirmó Alvarez.

Pero la novedad responde también a la desconfianza de los automovilistas ante el abastecimiento de alcohol. Los automóviles movidos a ese combustible conquistaron el mercado en la década de 1980, y su producción alcanzó más de 90 por ciento del total en algunos años. El alcohol barato y la gasolina cara impulsaron esa tendencia.

Pero la escasez de alcohol en 1989 y 1990 afectó la credibilidad del nuevo combustible y la venta de estos vehículos cayó a menos de uno por ciento del total.

Contribuyó también el abaratamiento del petróleo y el interés de la compañía estatal Petrobrás, entonces monopólica, de vender en el país excedentes de gasolina que exportaba a precios de pérdida, explicó a Tierramérica Alfred Szwarc, consultor técnico de la Unión de la Agroindustria Cañera, que reúne a los mayores productores de caña, azúcar y alcohol del país.

Ahora surge el automóvil bicombustible, porque el petróleo ha vuelto a encarecerse, y se mantiene en un precio internacional de entre 25 y 30 dólares por barril, más del doble que 13 o 14 años atrás, observó Szwarc.

El hecho de que estén en el mercado vehículos bicombustibles permite superar la desconfianza ante el alcohol. El consumidor no estará sujeto a la escasez o alza de precios de uno u otro combustible, y podrá escoger el más barato.

Respecto de los beneficios ambientales, de momento, no hay en Brasil grandes diferencias entre las emisiones contaminantes –como dióxido de carbono, hidrocarburos u óxido de nitrógeno- de automóviles a alcohol y a gasolina, según Toledo.

El alcohol genera más aldeídos, sustancias cancerígenas, pero la gasolina produce “incontables compuestos tanto o más tóxicos” que los aldeídos, acotó.

* El autor es corresponsal de IPS


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Un viaducto en Sao Paulo, el estado más industrializado de Brasil. Crédito: Photo Stock:.
 
Un viaducto en Sao Paulo, el estado más industrializado de Brasil. Crédito: Photo Stock:.

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