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OMC/CANCUN: Banco Mundial pide que los ricos lideren apertura
por Emad Mekay

WASHINGTON, 3 sep (IPS) - El éxito de la V Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC) dependerá de la actitud que adopten los países ricos en materia de liberalización comercial, advirtieron grandes empresarios y expertos, entre éstos los del Banco Mundial.

Las naciones industrializadas son señaladas por muchos como principales responsables del crónico estancamiento de las negociaciones de la OMC, que realizará su conferencia del 10 al 14 de este mes en el sudoriental balneario mexicano de Cancún.

Esos países "son los actores dominantes, responsables de dos tercios del mercado mundial", destacó este miércoles el jefe de los economistas del Banco Mundial, Nicholas Stern.

"Podrían ejercer el liderazgo al reducir el proteccionismo agrícola, rebajar aranceles altos y garantizar el acceso a medicamentos en los países más pobres", apuntó.

El Comité para el Desarrollo Económico (CED, por sus siglas en inglés), un grupo de grandes empresarios con sede en Washington, instó este miércoles al gobierno estadounidense a mostrar el camino con grandes reformas, si quiere avances en las negociaciones de la OMC.

Algunas de esas reformas deberían ser la total apertura de mercados agrícolas, la eliminación de aranceles y barreras no arancelarias al comercio para la industria y los servicios, y la desvinculación de los subsidios, la producción y los precios en el terreno de la agricultura, afirmó.

Este miércoles también fue lanzado el informe anual del Banco Mundial sobre Perspectivas de la Economía Mundial, cuyos autores exhortaron a los países ricos a trabajar por un acuerdo comercial internacional que impulse el crecimiento económico y ayude a reducir la pobreza.

La reunión en México de la OMC, que tiene 146 Estados miembros, es considerada crucial para el futuro de las negociaciones comerciales internacionales lanzadas en 2001, en la IV Conferencia de Doha, y deberían concluir el 1 de enero de 2005.

Esas negociaciones están estancadas, y en ellas se han expresado grandes contradicciones entre los países ricos y los pobres, que antes determinaron el fracaso de la III Conferencia, realizada en diciembre de 1999 en la noroccidental ciudad estadounidense de Seattle, que terminó sin acuerdos para lanzar una ronda de negociaciones.

Algunas de las principales controversias se relacionan con el comercio de bienes agrícolas, la reducción de aranceles para productos industriales, y las patentes de medicamentos en países pobres.

"Es hora de que Estados Unidos rompa el círculo de las bajas expectativas y asuma un verdadero liderazgo en materia comercial", para "guiar a la OMC hacia mercados plenamente abiertos", aseveró el presidente de la subcomisión de expansión del comercio mundial del CED, James D. Robinson III.

Las bajas expectativas han determinado a menudo que avances muy pequeños sean vistos como grandes victorias, arguyó.

Según el Banco Mundial, las desigualdades en el sistema de comercio internacional han frenado el crecimiento de las exportaciones en los países en desarrollo, y los llevaron a frenar sus procesos de liberalización comercial y a mirar con desconfianza las negociaciones en la materia, especialmente en el caso de naciones con ingresos medios.

Estados Unidos gasta unos 50.000 millones de dólares anuales sólo en apoyo directo a su sector agrícola, con más de 3.000 millones de dólares anuales en subsidios para sus productores de algodón, que equivalen al triple de la asistencia estadounidense a Africa.

Eso contribuye a deprimir los precios internacionales del algodón, en perjuicio de agricultores "pobres pero eficientes de Africa Occidental", apuntó el Banco Mundial.

Según la organización no gubernamental de asistencia al desarrollo Oxfam, un fenómeno similar perjudica a los cultivadores en México, de maíz, un grano que está en el centro de la dieta y la cultura de ese país.

El gobierno estadounidense destina 10.000 millones de dólares anuales a subsidios para sus productores de maíz, y así causa aumento de la producción, exportación del grano excedente a precios menores que el costo de producción, y caída del precio del maíz en los mercados mexicanos, indicó.

"En última instancia, los 2,5 millones de cultivadores de maíz de México sufren mucho: de hecho, los precios del maíz en México cayeron 70 por ciento desde 1994", subrayó este miércoles Oxfam en una declaración.

Lo mismo ocurre en muchos otros lugares del mundo.

El apoyo de Japón a sus cultivadores de arroz, por ejemplo, equivale a 700 por ciento del costo de producción, y según el Banco Mundial, eso significa "bloquear las exportaciones (de ese grano) de Tailandia y otros países productores".

El presupuesto anual de la Unión Europea para subsidios directos a campesinos es unos 100.000 millones de dólares, y deprime los precios internacionales del azúcar, los lácteos y el trigo.

Según un informe de Oxfam divulgado el lunes, los países ricos también son culpables de aplicar aranceles más altos a las exportaciones de países pobres que a los de otras naciones ricas, según señaló también el Banco Mundial en su informe anual sobre perspectivas económicas.

En promedio, los países industrializados se aplican entre sí aranceles de uno por ciento para productos industriales, mientras los promedios son cinco por ciento para los productos de Asia oriental, seis por ciento para los de Medio Oriente, y ocho por ciento para los de Asia meridional.

Mongolia, por ejemplo, paga por aranceles al gobierno estadounidense casi lo mismo que Noruega, pese a que el valor de sus exportaciones al mercado estadounidense es tres por ciento del de las exportaciones noruegas a Estados Unidos.

"¿Alguien puede sostener que este sistema (comercial) está a la altura de su potencial en materia de desarrollo para los pobres?", preguntó Richard Newfarmer, asesor económico del Banco Mundial.

Según el Banco, si los países ricos toman la delantera en materia de apertura comercial en Cancún, eso puede conducir a acuerdos internacionales que determinen un aumento de 520.000 millones de dólares en los ingresos anuales por comercio de países, lo cual ayudaría a que haya 144 millones menos de pobres en 2015.


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