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Cuatro razones para desear el éxito de la ronda

Por Supachai Panitchpakdi*

La eliminación de las barreras al comercio mundial puede aportar ganancias desde 250 mil a 620 mil millones de dólares al año, sostiene en esta columna exclusiva para Tierramérica el director general de la Organización Mundial de Comercio, OMC.

GINEBRA.- Una clara sensación de urgencia acompañará la apertura de la quinta conferencia ministerial de la Organización Mundial de Comercio, OMC, en Cancún: una conclusión exitosa de las negociaciones es esencial para reavivar a la débil economía mundial y un fracaso no es una opción a tener en cuenta.

Así lo han comprendido tanto los empresarios como los dirigentes políticos de todo el mundo.

Aunque la conferencia valorará el progreso logrado en torno a la Agenda de Desarrollo de Doha, su propósito va mucho más allá de cumplir metas y completar una agenda.

Se trata de crear condiciones para el progreso en todas las naciones y ampliar las oportunidades para los países en desarrollo por medio de su más efectiva inclusión en el sistema comercial.

Hay cuatro razones apremiantes para desear que Cancún alcance sus objetivos.

La primera se refiere a las advertencias del Fondo Monetario Internacional (FMI) acerca de la lenta recuperación de la economía mundial y de la incertidumbre en las condiciones económicas a lo largo y ancho del planeta.

Desafortunadamente, en todo descenso de la economía, el impacto suele ser más severo en las regiones más pobres de nuestro mundo.

La segunda razón es el hecho de que en 2001, por primera vez en dos décadas, el volumen del comercio se contrajo en uno por ciento, mientras que en 2002 creció sólo un 2,5 por ciento.

La tercera se refiere a la creciente difusión de los acuerdos comerciales bilaterales y regionales en todo el mundo, lo que provoca dificultades no sólo sobre su conformidad con las reglas de la OMC sino también con respecto a la desviación de recursos de las negociaciones comerciales multilaterales.

Finalmente, existe la necesidad de garantizar un mayor acceso al mercado, sobre todo para los países en desarrollo, de modo que ellos puedan obtener el crecimiento requerido para alcanzar las Metas de Desarrollo del Milenio: reducir por lo menos a la mitad el número de personas con hambre en el mundo para el 2015.

De acuerdo con estimaciones del FMI y del Banco Mundial, la eliminación de las barreras al comercio mundial puede aportar ganancias desde 250 mil a 620 mil millones de dólares al año, de los cuales correspondería a los países en desarrollo entre un tercio y la mitad.

Compárese esa cifra con los 50 mil millones de dólares proporcionados a los países pobres cada año por concepto de ayuda o con los 50 mil millones adicionales que se requieren anualmente para alcanzar las Metas de Desarrollo del Milenio.

Los países en desarrollo necesitan buenos resultados de la Agenda de Doha.

La investigación demuestra claramente que ninguna otra área de la cooperación internacional -ya sea alivio de la deuda o ayuda exterior puede ofrecer a estos países las ganancias que puede generar una ambiciosa liberalización del comercio.

Dado que más de 50 países en desarrollo dependen de la agricultura en más de la mitad de sus ingresos por exportaciones y en un sustancial porcentaje de los puestos de trabajo, es necesario actuar para disminuir los masivos subsidios agrícolas que continúan otorgándose en las economías avanzadas.

Pero mientras las barreras para el acceso al mercado puestas por los países ricos son problemáticas para muchos exportadores de algunos países en desarrollo, también existen barreras a menudo más altas en otras naciones en desarrollo.

Una intensificación del comercio Sur-Sur ofrece una fuente potencialmente grande de oportunidades comerciales ampliadas para la próxima década.

Entre 1990 y 2001, el comercio Sur-Sur creció más rápidamente que el comercio mundial en su conjunto, mientras que la porción del comercio entre países en desarrollo en las exportaciones totales de mercancías a escala mundial aumentó del 6,5 por ciento al 10,6 por ciento.

La instrumentación del tratamiento especial y diferencial para los países en desarrollo es otra área donde podemos esperar un mayor progreso.

Esas disposiciones son clave para la búsqueda de equilibrio, cuando los miembros de la OMC busquen definir la contribución de la Agenda de Doha para el Desarrollo.

Un fuerte y renovado compromiso político será necesario si queremos hacer efectivas las promesas de Doha. El éxito generará nuevas oportunidades económicas, estimulará la confianza comercial y enviará un importante mensaje político de apoyo a la cooperación internacional destinada a restaurar la salud y la estabilidad de la economía mundial. El fracaso nos negará todas esas cosas.

* El autor es Director General de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Derechos reservados IPS.




Copyright © 2007 Tierramérica. Todos los Derechos Reservados
 

Crédito: Fabricio Van Den Broeck.
 
Crédito: Fabricio Van Den Broeck.