Reportajes
PNUMAPNUD
Edición Impresa
MEDIOAMBIENTE Y DESARROLLO
 
Inter Press Service
Buscar Archivo de ejemplares Audio
 
  Home Page
  Ejemplar actual
  Reportajes
  Análisis
  Acentos
  Ecobreves
  Libros
  Galería
  Ediciones especiales
  Gente de Tierramérica
                Grandes
              Plumas
   Diálogos
 
Protocolo de Kyoto
 
Especial de Mesoamérica
 
Especial de Agua de Tierramérica
  ¿Quiénes somos?
 
Galería de fotos
  Inter Press Service
Principal fuente de información
sobre temas globales de seguridad humana
  PNUD
Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo
  PNUMA
Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente
 
Reportajes


Viaje a la Luna con energía solar

Por Julio Godoy*

El director de la primera misión europea a la Luna explica a Tierramérica cómo una ligera nave del tamaño de un refrigerador podría transformar para siempre los viajes espaciales. La SMART-1 fue lanzada la noche del 27 de septiembre.

PARIS.- La primera misión espacial europea a la Luna, SMART 1, que comenzó el 27 de septiembre, analizará la composición química de regiones inexploradas del satélite terrestre, y ensayará nuevas técnicas de miniatura, como la propulsión solar iónica, que podría constituir la tecnología de la futura exploración espacial.

A las 20.02 de hoy, la nave SMART 1 (por su nombre en inglés Small Missions for Advanced Research and Technology o Pequeñas misiones para investigación y tecnología avanzadas), será lanzada al espacio en una raqueta de tipo Ariane 5, desde la base que la Agencia Espacial Europea mantiene en Kourou, en la Guyana francesa, fronteriza con Brasil.

Durante los próximos meses, SMART 1, piloteada desde la Tierra, deberá aproximarse gradualmente a la Luna, entrar en órbita con ella en diciembre de 2004 y, con la ayuda de nueva tecnología de miniatura, observar su superficie, sobre todo en el polo sur.

En entrevista con Tierramérica, el director del proyecto, Guiseppe Racca, explicó que “al principio, nuestro plan estaba determinado por una restricción y una libertad.

Por un lado, disponíamos de poco tiempo para diseñar un proyecto nuevo de investigación espacial, lo que también significaba poco dinero. Por otro lado, puesto que el proyecto europeo no tenía antecedentes, no debíamos integrar a nuestros planes una herencia engorrosa”.

Con menos de cuatro años de desarrollo, la nave espacial SMART 1 es el resultado de esos dos factores.

Costó apenas 125 millones de dólares, tiene un diseño elegante, el tamaño de un refrigerador, menos de un metro cúbico de volumen y sólo 367 kilogramos de peso.

Gracias a la mini tecnología, en ese espacio reducido hay instrumentos de gran precisión que permitirán la exploración del suelo lunar.

SMART 1 es tan pequeña y ligera que compartirá un cohete de tipo Ariane 5 con otras dos misiones.

Según Racca, una de las grandes innovaciones de la nave es la utilización de la propulsión solar iónica, o dual, pues utiliza la energía solar para alimentar motores iónicos, el combustible principal de la SMART 1.

“Los motores iónicos expelen partículas cargadas eléctricamente -los iones- produciendo un impulso en la dirección opuesta, que mueve la nave espacial”, explicó el científico.

“La electricidad necesaria para alimentar los motores viene de la luz solar, que SMART 1 captura y transforma en energía a través de las células adosadas a sus alas”.

Los motores iónicos son extremadamente eficientes. Producen diez veces más potencia por kilogramo de combustible que los comúnmente usados en viajes espaciales.

La tecnología dual iónica es aplicable en viajes a zonas del espacio interior del sistema solar, donde la luz del sol pueda alimentar las células y los motores iónicos.

En un futuro cercano, y para viajes al exterior de nuestro sistema, donde la luz del sol es muy débil o inexistente, la propulsión dual podría incluir motores nucleares, en sustitución de la energía solar, según Racca.

Pero en esta primera misión europea a la Luna, esta técnica será sometida a una prueba muy difícil, advierte.

“SMART 1 va a acercarse lentamente a la Luna, para lo que deberá contrarrestar la fuerza de gravitación lunar, hasta alcanzar en diciembre de 2004 una órbita determinada muy cerca del satélite.
La trayectoria es muy compleja, de modo que la propulsión solar iónica va a ser probada en condiciones de extrema dificultad, comparables a un viaje al espacio sideral profundo”, aseveró.

Otra innovación es el uso de cámaras infrarrojas de gran definición. Son “cámaras del tipo AMIE, que miden la luz visible con una definición de un millón de puntos en un campo de visión de cinco grados, y cuyos filtros son capaces de seleccionar luz amarilla, roja o infrarroja de muy corta ondulación”, explicó Racca.

“Las cámaras AMIE van a observar regiones seleccionadas de la Luna desde distintos ángulos y bajo condiciones de luminosidad diferentes, que nos darán nuevas pistas sobre la forma en que el satélite de la Tierra ha evolucionado o no con el paso del tiempo”.

Otra tecnología de SMART 1 es el espectómetro infrarrojo (SIR), capaz de detectar minerales extremadamente raros, y revelar particularidades de cráteres formados por el choque de meteoritos sobre la Luna.

A partir de diciembre 2004, cuando la sonda comenzará a orbitar la Luna, enviará material fotográfico al centro espacial de Kourou, sobre todo de la cuenca de Aitken, un enorme cráter en el polo sur del satélite, producido por el choque de un meteorito gigante. Aitken es el cráter más grande de los conocidos en el sistema solar.

“La superficie lunar llena de cráteres da una imagen de la superficie de la Tierra hace unos cuatro mil millones de años, en una época en que cometas y asteroides llovían constantemente sobre el recién formado sistema solar”, explicó.

Los cráteres que estos asteroides dejaron en la corteza terrestre desaparecieron con la evolución de nuestro planeta, pero la Luna no ha cambiado casi en 3,5 mil millones de años, cuando la lava derretida creó esos rasgos típicos, oscuros y planos, que los científicos llaman “maria”.

Otro de los objetivos de SMART 1 es comparar la composición mineral de los dos cuerpos celestes para confirmar su origen común.

“Gracias a la fotografía infrarroja, SMART 1 nos permitirá trazar mapas minerales de la Luna de mayor precisión que los obtenidos durante los últimos 40 años”, afirmó Racca.

“Así podremos realizar el primer inventario mineral y químico verdaderamente exhaustivo de regiones inexploradas de la Luna, y compararlo con el de la Tierra”, estimó.

Una de las teorías preferidas por los científicos sobre el origen de la Luna afirma que cuando la Tierra era un planeta joven, un choque de un meteorito gigante provocó su escisión en dos. El pedazo más grande sería nuestro planeta, y el más pequeño la Luna.

“SMART 1 va a abrir nuevos horizontes. Y compartiremos esos descubrimientos con todo el mundo, con noticias y fotografías cada día”, prometió el jefe de la misión.

* El autor es corresponsal de IPS.




Copyright © 2007 Tierramérica. Todos los Derechos Reservados
 

La SMART-1 se creó en menos de cuatro años. Crédito: ESA.
 
La SMART-1 se creó en menos de cuatro años. Crédito: ESA.

Enlaces Externos

Agencia Espacial Europea

NASA

Real Observatorio de Greenwich

Tierramérica no se responsabiliza por el contenido de los enlaces externos