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Protocolo de Kyoto
El Protocolo de Kyoto recibió un revés
que le puede costar la vida: el presidente ruso Vladimir Putin expresó
el 29 de septiembre la indecisión de su país sobre
la ratificación de este acuerdo internacional que intenta
controlar las emisiones de gases de efecto invernadero.
La sola adhesión de Rusia, que fue sede de la más
reciente Conferencia
de Cambio Climático de las Naciones Unidas, sería
suficiente para que el protocolo entre en vigencia.
Establecido en 1997, el Protocolo
de Kyoto es un tratado internacional cuyo objetivo principal
es lograr que para 2008-2012 los países desarrollados disminuyan
sus emisiones de gases de efecto invernadero a un 5 por ciento menos
del nivel de emisiones de 1990. Si un país fallara en cumplir
este mandato podría ser forzado a reducir su producción
industrial.
Si bien en sus inicios el Protocolo carecía de especificidades,
a partir de las reuniones
negociadoras de Marruecos a fines de 2001, se definieron cinco
puntos principales: compromisos legalmente vinculantes para países
desarrollados; métodos de implementación del protocolo
diferentes de la reducción de emisiones (implementación
conjunta) ; minimización de impactos en países
en desarrollo (incluyendo asistencia en diversificar sus economías);
reportes y revisiones por un equipo de expertos y cumplimiento evaluado
por un comité.
Como complemento de la Convención
Marco de las Naciones Unidas, primera reunión para tratar
el cambio climático en 1992, el protocolo busca responder
a preocupaciones crecientes de que gases emitidos por actividades
humanas, particularmente dióxido de carbono, pueden ahondar
el efecto invernadero y contribuir a variaciones climáticas,
que ocasionarían el calentamiento en la temperatura global.
Se pronostican olas de calor, inundaciones y sequías en caso
de registrarse un aumento de entre 1 y 3.5 grados centígrados
de la temperatura global promedio de la superficie terrestre para
2100 como lo señala el Panel
Intergubernamental sobre Cambio Climático creado en 1988
y encargado de alimentar con información científica
al protocolo.
El Protocolo de Kyoto entraría en vigencia luego de ser ratificado
por 55 países, incluyendo aquellos responsables del 55 por
ciento de las emisiones globales de gases de efecto invernadero.
Si bien hasta el 29 de septiembre de 2003, 84
países han firmado y 119 han ratificado o accedido al protocolo,
la negativa de los Estados Unidos, responsable del 25 por ciento
de las emisiones de estos gases, hace que el poder de ratificación
recaiga en Rusia.
Los costos que implicarían lograr una disminución
en el nivel de emisiones y la incertidumbre sobre la precisión
de los argumentos científicos que las vinculan con el calentamiento
global son los pilares de la negativa de Washington para ratificar
el protocolo.
Estudios
científicos cuestionan los resultados presentados por
el IPCC al afirmar que el calentamiento global puede ser resultado
de una evolución natural del ambiente y desestiman la importancia
de las emisiones de gases, como el CO2.
La meta del gobierno de Putin de incrementar al doble la producción
bruta del país en un lapso de 10 años provocaría
un aumento de emisiones de gases tal, que requeriría una
costosa inversión en las industrias si se quiere cumplir
con las metas del protocolo. Sin Rusia, el futuro del protocolo
está en tela de duda.
Texto
del Protocolo de Kyoto (Español)
Convención
Marco de las Naciones Unidas (Español)
Acuerdos
de Marruecos (Inglés)
Panel Intergubernamental sobre Cambio
Climático IPCC (Inglés)
Resumen Ejecutivo
IPCC (Inglés)
Países signatarios
del Protocolo de Kyoto al 29-09-03
Para comprender
el Cambio Climático: Guía elemental de la Convención
Marco de las NU y el Protocolo de Kyoto (Español)
Agencia
de Protección Ambiental de los Estados Unidos EPA (Inglés)
Organización Meteorológica
Mundial WMO (Inglés)
One
thousand years climate history (Inglés)
Implementación
Conjunta (Español)
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