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Programa espacial chino intriga a Occidente

Por Redacción Tierramérica*

Tras el exitoso vuelo de Shenzhou V , observadores estadounidenses se preguntan qué viene después. “China es capaz de realizar una misión a la Luna en la próxima década, sin duda”, dijo a Tierramérica el especialista Dean Cheng.

BEIJING/SAN FRANCISCO.- El exitoso lanzamiento de una nave tripulada al espacio el miércoles es el primer paso del ambicioso programa galáctico de China, cuyos alcances científicos y militares son estudiados con lupa por observadores en Occidente.

Una explosión de emociones en el gigante asiático acompañó el regreso a la Tierra la mañana del jueves del primer astronauta chino, el teniente coronel Yang Liwei, luego de 21 horas en órbita.

Shenzhou V ("Nave divina") aterrizó suavemente en una meseta de Mongolia interior. Yang fue recibido como un héroe en casa, mientras en el exterior se multiplicaron las felicitaciones y las interrogantes sobre qué viene después.

El vuelo de Shenzhou V “es la cereza del pastel del programa espacial chino, es un fuerte mensaje para Estados Unidos y Rusia de que China está en su mismo nivel, que se posiciona delante de Europa y de Japón”, dijo a Tierramérica Dean Cheng, investigador del Proyecto Asia de la Corporación CNA, con sede en Washington.

“La excelencia espacial china ya se vio fortalecida desde el vuelo no tripulado del Shenzhou 3 (marzo, 2002 ) Por su infraestructura y sus avances tecnológicos, China está en condiciones de sostener un programa prometedor”, aseguró Cheng, estudioso de asuntos espaciales chinos durante la última década.

El vuelo del Shenzhou V tuvo lugar en momentos en que la flota de transbordadores espaciales de Estados Unidos está paralizada tras el accidente en febrero de la nave Columbia.

El vuelo “debe ser un alerta para todos los estadounidenses de que algo está mal con nuestro programa espacial”, declaró Rick Tumlinson, de la Fundación Space Frontier, un grupo no-gubernamental que fomenta la conquista humana del espacio.

Roger Handberg, especialista de la estadounidense Universidad de Florida Central, coincide. “Los estadounidenses se han tornado indiferentes sobre los vuelos tripulados y han asumido que pueden continuar indefinidamente sin apoyo”, dijo Handberg a Tierramérica.

“El éxito de China nos recuerda cuán frágil es el apoyo a la investigación espacial y que la única manera de garantizar la seguridad de enviar hombres al espacio es la participación de más naciones”, añadió.

Tras el exitoso vuelo del Shenzhou V, China se convirtió en el tercer país en el mundo en lanzar un hombre al espacio, 40 años después de Estados Unidos y Rusia.
Fue un acto simbólico de su afirmación como gigante de la tecnología y potencia mundial emergente.

El presidente Hu Jintao describió la misión como "un honor para nuestra gran madre patria". Además, llamó a Yang un "guerrero" que exploraría el espacio exterior para realizar el "sueño del milenio" de la nación.

China, que mantiene satélites en órbita desde los años 70, inició el actual programa espacial hace 11 años, impulsado por el ex presidente Jiang Zemin.

Aunque las autoridades mantienen hermetismo sobre los detalles de sus ambiciones galácticas, anunciaron que en los próximos tres años pondrán un satélite en órbita lunar para investigar la geografía y los recursos del astro.

El programa se llama "Chang'e", nombre tomado de una leyenda china sobre una mujer de inusual belleza que voló hacia la Luna y se quedó allí como su diosa.

Anunciaron además una misión tripulada a la Luna y, para 2020, la construcción de una estación espacial. China no participa en la Estación Espacial Internacional manejada por Estados Unidos y Rusia.

Dean Cheng es escéptico sobre los cronogramas anunciados por el gobierno chino, pero, dice, “si la pregunta es: ¿está China preparada para realizar una misión a la Luna en una década? La respuesta es sí, sin duda.”

“En este momento es sólo cuestión de ingeniería, digamos que los aspectos teóricos básicos están resueltos”, aseveró.

“Los planes futuros de China contenidos en varios documentos son por ahora meros trozos de papel hasta que los líderes chinos decidan apoyarlos”, opinó por su parte Handberg.

“Las misiones espaciales a la Luna son científicamente importantes, pero deben competir con otras necesidades sociales y económicas. Este será la prueba del compromiso chino”, aseguró.

“Recordemos que Estados Unidos pudo haber continuado sus viajes a la Luna después de 1972, pero decidió invertir su dinero en otras cosas. Ese es el dilema de todos los programas espaciales: el dinero”, añadió.

Se prevé que el complejo militar-industrial estadounidense mirará de cerca los futuros desarrollos de China.

En julio un reporte del Pentágono (Departamento de Defensa de Estados Unidos) señaló que es previsible que el programa chino contribuya al perfeccionamiento de sistemas espaciales militares en el período 2010-2020.

“Los vuelos tripulados contribuyen poco a cambiar la ecuación del comercio espacial o la seguridad nacional. La cuestión es si Beijing y Washington convertirán esto es una nueva fuente de competencia”, opinó James Lewis, del Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS por sus siglas en inglés).

A través de la hazaña galáctica del Shenzhou, los líderes comunistas procuraron recuperar el menguado apoyo popular y promover la unidad nacional.

Aparentemente, lo lograron. Los cuestionamientos sobre el costo y los méritos del programa espacial quedaron ahogados en medio de la euforia nacional.

Según los críticos, el envío de un ser humano al espacio es una empresa demasiado costosa para un país que tiene entre 42 y 106 millones de pobres, según distintas estimaciones.

Los detractores, que raramente se atreven a criticar en público al prestigioso programa espacial, señalan que está dominado por los militares y que los fondos que insume podrían utilizarse mejor en otras áreas científicas.

Para ellos, el vuelo espacial tripulado les recuerda la era de Mao Zedong (1949-1976), el fundador de la China comunista, cuyo gobierno intentaba competir con las potencias espaciales por razones militares.

Aunque no hay datos oficiales sobre el presupuesto espacial chino, diversos estudiosos estiman que la potencia asiática invierte alrededor de dos mil millones de dólares anuales, un monto comparable al de Japón y mayor que Rusia, pero aún modesto comparado con el estadounidense, de más de 15 mil millones de dólares al año.

En los meses previos al lanzamiento, la máquina propagandista del Estado se encargó de recabar apoyo para la misión, destacando sus aplicaciones científicas y restando importancia al presupuesto.

Además de mejorar las telecomunicaciones y los satélites meteorológicos, el programa espacial chino tendrá influencia directa en la agricultura, aseguran científicos chinos.

Las misiones no tripuladas llevaron al espacio semillas que, sometidas a la radiación, habrían mutado y producido especies gigantes de calabazas, berenjenas y otras hortalizas.

“Todo programa espacial en cualquier país enfrenta críticas sobre los elevados gastos que acarrea y, en el caso de vuelos tripulados, sobre si son actos políticos destinados a la audiencia doméstica”, consideró Cheng.

“Si eso invalida o no una misión espacial será cuestión de debate por mucho tiempo, pero al final del día, poner un hombre en órbita, no importa de qué nacionalidad sea, implica una gran dosis de valentía”, concluyó.

* * Con aportes de Antoaneta Bezlova (Beijing), Cristina Hernández-Espinoza (Estados Unidos) y Diego Cevallos (México)


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Crédito: Photo Stock
 
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Enlaces Externos

Corporación CNA

Fundación Space Frontier

Universidad de Florida Central

Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales - CSIS

CHINA: Orgullo nacional sube al espacio

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