Diálogos
PNUMAPNUD
Edición Impresa
MEDIOAMBIENTE Y DESARROLLO
 
Inter Press Service
Buscar Archivo de ejemplares Audio
 
  Home Page
  Ejemplar actual
  Reportajes
  Análisis
  Acentos
  Ecobreves
  Libros
  Galería
  Ediciones especiales
  Gente de Tierramérica
                Grandes
              Plumas
   Diálogos
 
Protocolo de Kyoto
 
Especial de Mesoamérica
 
Especial de Agua de Tierramérica
  ¿Quiénes somos?
 
Galería de fotos
  Inter Press Service
Principal fuente de información
sobre temas globales de seguridad humana
  PNUD
Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo
  PNUMA
Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente
 
Diálogos


Una tarea cuesta arriba

Por Katiana Murillo*

Por primera vez desde la Cumbre Río Más Diez, los ministros de Ambiente de América Latina y El Caribe se reunirán a partir del 20 de noviembre en Panamá para evaluar los avances en materia de desarrollo sostenible.

SAN JOSÉ.- “Sin mecanismos de cooperación técnica y financiera, el desarrollo sostenible en América Latina y El Caribe es una tarea cuesta arriba”, dijo a Tierramérica el ministro del Ambiente y Energía de Costa Rica, Carlos Manuel Rodríguez.

Rodríguez y sus pares de la región se reunirán en Panamá entre el 20 y el 25 de noviembre para evaluar las políticas ambientales, por primera vez desde la Cumbre de Desarrollo Sostenible de Johannesburgo, Sudáfrica (2002).

Los retos son inmensos en una región donde 40 por ciento de la población es pobre, más de 300 millones de hectáreas de tierras están degradadas y se invierte en desarrollo sostenible menos de uno por ciento del producto interno bruto (PIB).

Los ministros presentaron en la cumbre de Johannesburgo, también conocida como Río Más Diez, la Iniciativa Latinoamericana y Caribeña para el Desarrollo Sostenible (ILAC), que contempla, entre otras cosas, un aumento de 10 por ciento en el uso regional de energías renovables y el fomento de tecnologías para mejorar la calidad del agua.

-Tierramérica: ¿Ha avanzado la región en materia ambiental desde Johannesburgo?

-Rodríguez: Johannesburgo fue complicado. Los acuerdos fueron muy generales y las metas un poco idealistas, ya que no estuvieron sustentadas en compromisos claros de cooperación entre el Sur y el Norte. Sin mecanismos de financiamiento, implementación, monitoreo y verificación, la tarea es cuesta arriba. En el contexto regional, hay una situación similar. Ahora existe una mayor voluntad política, pero no es suficiente. Si esa voluntad no está apoyada por un proceso de cooperación técnica y financiera, va a decaer y el tema ambiental no será una prioridad.


-¿Cuáles son los principales retos para los ministros de Ambiente en la región?

-El principal reto es ver cómo en el ámbito regional implementamos los compromisos de Johannesburgo, damos seguimiento y continuidad a los acuerdos de Río (Cumbre de la Tierra de 1992) y creamos nuevos mecanismos de cooperación técnica y financiera. Otro reto es cómo abordar temas clave como el agua, el cambio climático, la biodiversidad, la institucionalidad y la gobernabilidad, como los ejes fundamentales de ese esfuerzo.


-Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, PNUMA, el grado de desigualdad social en la región es el más grande del mundo. ¿Cómo lograr un uso sostenible de los recursos naturales cuando el acceso a éstos es tan desigual?

-En muchos países el mejoramiento de la economía no está vinculado al mejoramiento del desarrollo humano. La inversión social es a largo plazo y, para que sea productiva, deben existir políticas congruentes y no las hay. Por ejemplo, la deforestación en la región no es generada por ganaderos, madereros o campesinos, sino por los gobiernos a través de sus políticas de desarrollo. Hay decisiones de corto plazo como la de dar tierras a los campesinos a fin de satisfacer un compromiso político, sin saber que los están condenando a la pobreza, porque muchas de esas tierras no tienen vocación agrícola.

-¿Qué se debe hacer?

-Hay que hacer un esfuerzo para que los países identifiquen políticas que promuevan actividades sostenibles, con objetivos claros y verificables en el tiempo. Falta mucha madurez política en todo este proceso. La estabilidad social y política tiene que conjugarse para que funcione lo ambiental.

-¿Hay suficiente liderazgo regional para influir en decisiones globales difíciles como la entrada en vigor del Protocolo de Kyoto (1997) que pretende controlar el cambio climático y el incremento global en el uso de energías limpias?

-En temas clave como cambio climático y biodiversidad la región ha tenido una posición muy uniforme y positiva. Habrá diferencias entre nosotros que deben resolverse a lo interno, pero la región ha madurado mucho desde el punto de vista político-ambiental.

* La autora es colaboradora de Tierramérica.

 

“La lucha contra la pobreza es nuestra prioridad”

Por Humberto Márquez*

CARACAS.- La riqueza ambiental y paisajística de América Latina y el Caribe no está ahí sólo para contemplarse, sino para aprovecharse de modo respetuoso y sustentable en el camino hacia la superación de la pobreza, afirmó la ministra venezolana del Ambiente y los Recursos Naturales, Ana Elisa Osorio.
Venezuela coordina las propuestas en el campo de la educación ambiental, de cara a la XIV Reunión del Foro Regional de Ministros del Ambiente de América Latina, el 24 y 25 de noviembre en Panamá.
Osorio dialogó con Tierramérica en Caracas.

-¿En qué consiste la propuesta venezolana de educación ambiental?
-Queremos que la educación ambiental pase del sistema de escolaridad formal al aprendizaje informal, ciudadano, que se democratice en las comunidades. Con intercambio de experiencias. Cómo es que hacen, por ejemplo, los campesinos de Mucuchíes (páramo andino venezolano) para “sembrar el agua”, conservarla. Y queremos también avanzar en la educación ambiental en la etapa preescolar.

-¿En dónde debe enfocarse el foro? Su temario parece un índice del enorme inventario ambiental de América Latina.
-En el foro hay consenso en que la prioridad que resume a las demás es la lucha contra la pobreza. El tema ambiental recorre transversalmente la erradicación de ese problema, a través del equilibrio en los ecosistemas, la búsqueda de agua potable para todos, la mejoría en los indicadores de salud o el logro de la seguridad alimentaria. De lo que trata el foro es de armonizar las diversas propuestas.

-La región espera lograr que al menos 10 por ciento de la energía que usa sea de fuentes renovables. ¿Es esto pernicioso para un exportador petrolero como Venezuela?
- No. En primer lugar nosotros respaldamos el uso de las energías alternativas, como la solar o la eólica, porque pueden ser la única fuente de electricidad posible y barata para comunidades campesinas o indígenas aisladas. En segundo término, 70 por ciento de la energía que consumimos en Venezuela proviene de una fuente limpia, la hidroeléctrica. En tercer lugar, nosotros exportamos más petróleo del que consumimos. Si Estados Unidos es responsable de 50 por ciento de las emisiones contaminantes en el planeta, nosotros sólo de 0,48 por ciento.

-¿No es esa la eterna letanía del Sur: “los otros son los culpables”?
- En defensa del ambiente las responsabilidades son comunes, pero deben ser diferenciadas. No pueden ser las mismas para los países del Sur que para los mal llamados desarrollados, que arrasaron con sus recursos naturales y los de otros países a través del colonialismo y ahora aplican un torniquete a los recursos necesarios para la conservación y el desarrollo sostenible. Los países industrializados deben contribuir más a la lucha contra la pobreza. Una de nuestras exigencias es que cumplan el compromiso de destinar 0,7 por ciento de su producto bruto como ayuda oficial al desarrollo.

-¿La búsqueda casi frenética de nuevas inversiones contradice el fuerte discurso ambientalista de la región? ¿No es el caso de Venezuela abriendo a la minería su reserva forestal de Imataca (sureste)?
-No. En el caso de Imataca (42 mil kilómetros cuadrados), el proyecto de nuestro gobierno conserva 80 por ciento de la reserva como área forestal, sujeta a programas de manejo sustentable y de respeto a las comunidades indígenas que la habitan. Sólo 11 por ciento, que en la práctica se reducirá a 4, podrá abrirse a la minería. Entran en juego ética y principios. Nuestra riqueza ambiental y paisajística no puede ser sólo para contemplarla, también debemos aprovecharla para luchar contra la pobreza, con un criterio ético, de modo respetuoso y con modelos garantes de la sustentabilidad.

* El autor es corresponsal de IPS.


Copyright © 2007 Tierramérica. Todos los Derechos Reservados
 

 

Enlaces Externos

XIV Foro de Ministros de Medio Ambiente de América Latina y el Caribe

Tierramérica no se responsabiliza por el contenido de los enlaces externos