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Unir fuerzas para modelar un mundo más justo |
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Por James D. Wolfensohn *
El cuarto Foro Social Mundial, FSM, que inició este viernes en India puede ayudar a renovar una agenda global orientada hacia el desarrollo, describe en una columna exclusiva para Tierramérica el presidente del Banco Mundial, James D. Wolfensohn. El foro, que se prolongará hasta el 21 de enero, reúne a unas 70 mil personas de todo el planeta.
WASHINGTON.- El cuarto Foro Social Mundial (FSM) llega en un momento oportuno. Con 2004 recién comenzado, los conflictos y el terrorismo continúan acaparando los principales titulares de los medios de comunicación, mientras que a las urgentes cuestiones de la desigualdad y de la injusticia no se les da la importancia que merecen.
Esto es así pese a que sabemos que la pobreza y la exclusión social están en la raíz de tantos de los problemas que padecemos hoy en día.
El diálogo del FSM que se realizará entre el 16 y el 21 de enero en la ciudad india de Mumbai puede ayudar a renovar una agenda global orientada hacia el desarrollo.
Hacer frente con toda nuestra fuerza colectiva a la pandemia del VIH/SIDA, llegar a fondo en las cuestiones del cambio climático, de la contaminación de nuestros océanos y del suministro de agua potable, así como ocuparse de que todos los niños del mundo reciban instrucción primaria son asuntos fundamentales que requieren una atención
preferente.
Estas cuestiones deben estar al mismo nivel que las de las pensiones, la salud, el desempleo y otros asuntos que concentran la atención de los gobernantes, pues ellas pueden hacer mucho para moldear el mundo en el que viven nuestros niños.
Los líderes mundiales reconocieron esta verdad al aprobar las Metas para el Desarrollo del Milenio. Se comprometieron a reducir la pobreza a la mitad antes del 2015, a lograr que la instrucción primaria tenga un alcance universal, a asegurar la igualdad para niñas y mujeres, a reducir la mortalidad infantil y el número de mujeres que mueren al dar a luz, a
detener la difusión del VIH/SIDA, a proteger el ambiente y a fomentar una asociación global para el desarrollo.
Se han hecho progresos en esos frentes. Gracias en particular a los esfuerzos para la reducción de la pobreza en China y en India la proporción de personas que vivirá con menos de un dólar diario en el 2015 disminuirá, según las proyecciones, de más de 28 por ciento actual a cerca del 12 por ciento, librándose así a mil millones de personas de la miseria.
En el África Subsahariana, sin embargo, el número de personas que está viviendo en la pobreza absoluta se calcula que aumentará. Sólo la mitad de los niños africanos completará la escuela primaria y uno de cada seis morirá antes de cumplir 5 años, muchos de ellos de SIDA.
Ciudadanos de todo el mundo están buscando nuevos caminos para hacer que los gobiernos se responsabilicen de las promesas hechas. Estas incluyen inversiones en salud, educación e infraestructura; servicios centrados en las necesidades de los pobres y sistemas administrativos, financieros y judiciales eficientes y transparentes que sirvan a todos y no sólo para los privilegiados.
El Banco Mundial no sólo está alentando este desarrollo sino que también está apoyando su expansión.
Podemos comenzar a resolver los problemas del desequilibrio sólo si forjamos una nueva senda de desarrollo que vincule el crecimiento económico con la responsabilidad social y ambiental.
Esto significa dar a todos la posibilidad de una vida segura, con el derecho a la expresión, el derecho a aprender, el derecho a un ambiente limpio, con iguales derechos para las mujeres, los minusválidos y desaventajados y con el derecho al desarrollo.
Me siento alentado por el modo en que el presidente de Brasil Luis Inácio Lula Da Silva ha interpretado el espíritu del FSM de Porto Alegre y con el que está buscando una estrategia de desarrollo basada en la premisa de que el progreso económico y el social son inseparables. Hasta la fecha, su gobierno ha protegido la salud, la educación y otros programas vitales al mismo tiempo que mantiene una disciplina fiscal y atrae las inversiones extranjeras.
Otros países están llevando a buen término modelos similares. No es fácil, pero es imperativo que hallemos y apliquemos enfoques más responsables -fijados por un nuevo contrato social- en los cuales el progreso social se convierta en un requisito previo para el crecimiento económico sostenible.
* · El autor es presidente del Banco Mundial.
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