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Tardío y temido fin de obra

Por Marcela Valente*

ONG sostienen que subir el nivel del embalse de la represa Yacyretá, en la frontera de Argentina y Paraguay, tendrá graves impactos ambientales. Las autoridades aseguran que se reubicará a pobladores y a diversas especies de flora y fauna de la zona afectada.

BUENOS AIRES.- Los gobiernos de Argentina y Paraguay resolvieron terminar a fines de 2007 la represa binacional de Yacyretá, sobre el río Paraná, que iba a operar con 60 por ciento de la capacidad prevista originalmente. Los ambientalistas temen que eso aumente los daños que ya causó la obra.

Yacyretá nació de un tratado firmado en 1973, y el compromiso inicial fue ponerla en marcha en 1980, pero la obra se inauguró recién en 1994.

Según el proyecto original, las aguas del embalse de mil 600 kilómetros cuadrados de superficie se mantendrían a 83 metros sobre el nivel del mar, pero hace 10 años que están a unos 76 metros.

"Para que la represa pueda producir todo su potencial, la caída del agua debe ser más alta, tal como fue definido originalmente, por eso hay que elevar la cota a 83 metros" explicó a Tierramérica Alfredo Durán, coordinador de Políticas Comunicacionales del Ente Binacional de Yacyretá (EBY).

La decisión de elevar el nivel del embalse implica ejecutar una serie de nuevas obras a un costo calculado de 500 millones de dólares. El presidente argentino Néstor Kirchner y su par paraguayo Nicanor Duarte Frutos avalaron a fines de febrero la realización de obras pendientes.

Ambos expresaron su voluntad de terminar Yacyretá, pero destacaron que la central, llamada "monumento a la corrupción" por el ex presidente Carlos Menem (1989-1999), debe manejarse con criterios de "transparencia", y para ello anularon un millonario contrato de asesoría que se pagó durante años.

Un foro de más de 40 organizaciones no gubernamentales (ONG) de los dos países, que trabajan para que Yacyretá atienda los problemas ambientales que genera y no cree otros nuevos, celebró esa anulación pero alertó sobre otros costos en una carta abierta a los dos presidentes.

"Subir el nivel del embalse a cota 83 tendrá graves impactos sociales y ambientales adicionales a los ya producidos al nivel actual que hasta hoy no han sido reparados", señala la misiva.

"El costo de la energía hidroeléctrica es muy superior al calculado si se asumen los costos de reparación de los daños que provoca", afirma.

Un punto débil del plan de finalización de obras es la presunción de que existe trasvase subterráneo de agua desde el embalse a los esteros del Iberá, un sistema de humedales en la septentrional provincia argentina de Corrientes, a metros de la represa y que tiene una superficie de 24 mil 550 hectáreas de agua.

Silvia González, coordinadora del Programa Humedales de la Fundación Vida Silvestre Argentina, dijo a Tierramérica que hay "incertidumbre" respecto de las causas que provocan el aumento del nivel de Iberá. Los expertos de la Fundación opinan que ese fenómeno está asociado con "eventos" en la represa.

"No es cierto", afirmó Durán, con base en informes de la empresa Varsa, que realiza los estudios de impacto ambiental para la represa y asegura que no existe tal trasvase, sino que el nivel del agua en Iberá sube simplemente cuando aumentan las lluvias.

De hecho, actualmente falta agua en Iberá debido a la sequía, apuntó.

Las ONG piden que el plan de nuevas obras prevea relocalizar asentamientos humanos y reubicar flora y fauna de áreas a inundar, y sostienen que esos aspectos se han manejado mal hasta ahora, aunque según el EBY se han trasladado cerca de 11 mil ejemplares de 110 especies a áreas protegidas.

"La limpieza de biomasa que debió realizarse en el embalse antes de llenarlo fue totalmente insignificante", dijo a Tierramérica el periodista paraguayo Ramón Casco Carreras, columnista económico del diario ABC Color de su país y líder de opinión en la materia.

"El Banco Mundial permitió que eso sucediera y luego admitió su culpabilidad", por lo cual esa institución y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) "están mucho más exigentes" en materia de impacto ambiental y social, destacó.

Casco calcula que el total de desplazados por Yacyretá asciende a 40 mil, pero señaló que el atraso en las obras hizo que zonas despejadas volvieran a poblarse antes de ser inundadas.

Además, el EBY informó que hay que prever nuevos traslados por la elevación de la cota, y anunció que se construirán 11 mil nuevas viviendas para los desplazados.

La previsión inicial de costo de Yacyretá fue unos mil millones de dólares, pero Argentina contrajo para esa obra una deuda que ya suma, con sus intereses, 10 mil millones de dólares, informó Durán.

Las nuevas obras se financiarán con aportes del BID y con la venta de energía.

* La autora es corresponsal de IPS. Con aporte de Alejandro Sciscioli (Paraguay).




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