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Las golondrinas llegan en invierno

Por Julio Godoy*

Varias especies de aves migran antes a Europa desde África. Ornitólogos creen que el cambio climático es la causa de estos nuevos hábitos, que pueden amenazar los ciclos de reproducción de golondrinas, patos y cigüeñas, entre otros.

PARIS.- Los empleados del parque natural de Marquenterre, al norte de Francia, verificaban la tradicional llegada simultánea de las golondrinas y la primavera (boreal) hasta hace una década, cuando esas aves y otras migratorias empezaron a arribar varias semanas antes de lo habitual, una alteración que expertos atribuyen al recalentamiento del planeta.

Entre las aves migratorias que llegan a Marquenterre, en el delta del rio Somme (ver infografía), no sólo hay golondrinas (familia Hirundinidae), martinetes (Butorides virescens), ruiseñores (Luscinia megarhynchos) y alondras (familia Alaudidae), sino también otras excepcionales como la bella avoceta elegante (Recurvirostra avosetta), de sedoso plumaje negro y blanco, interminables patas azules y un largo y fino pico curvo, cuya graciosa marcha recuerda los movimientos de una bailarina.

Pero en los últimos diez años se ha adelantado a principios de febrero, en pleno invierno europeo, la aparición de ejemplares de esa especie y otras que solían permanecer para esas fechas en soleadas residencias africanas, como la espátula de Eurasia (Platalea leucorodia) o la garza real (Ardea cinerea).

Eso ha reforzado la preocupación de ornitólogos y otros investigadores europeos, temerosos de que la intensificación del efecto invernadero (retención de calor en la atmósfera) ya influya decisivamente en el comportamiento de los animales.

El efecto invernadero es un fenómeno atmosférico natural que permite mantener la temperatura del planeta, al retener parte de la energía proveniente del Sol. Pero, según la mayoría de científicos, el aumento de la concentración de dióxido de carbono (CO2) proveniente del uso de combustibles fósiles ha provocado la intensificación del fenómeno y el consecuente aumento de la temperatura global, el derretimiento de los hielos polares y el aumento del nivel de los océanos.

"Desde hace unos 10 años, hemos comprobado que la clemencia de los inviernos europeos ha modificado el comportamiento de muchas especies migratorias", dijo a Tierramérica el ornitólogo Philippe Carruete, del parque de Marquenterre.

"Muchas aves, incluyendo patos, cigueñas, y gansos, que normalmente migraban de Europa del Norte hacia África durante el otoño, ahora pasan la mitad del invierno en nuestro parque natural", destacó.

Estudios científicos realizados en otros países de Europa sugieren una concomitancia de circunstancias asociadas con el cambio climático, que determinan el nuevo comportamiento de las aves migratorias, indicó Carruete.

"En los países del norte de Europa, la tundra desaparece, amenazando la supervivencia de muchas especies que habitan esa región. En África, la desertificación reduce también el hábitat de las aves migratorias durante el invierno boreal", apuntó.

"Como las aves poseen memoria, tras años de sufrir las consecuencias de estos cambios en la vegetación del norte de Europa y de África, han aprendido a ahorrarse el viaje y a buscar nuevos hábitat clementes en Europa durante el invierno", explicó el especialista.

Cigueñas (Ciconia ciconia), patos (familia Anatidae), garzas reales y otras aves migratorias no huyen del frío, sino de la escasez de sus alimentos hacia el final del verano boreal. Para llegar a África las orientan el sol, las estrellas y el campo magnético terrestre.

Los hallazgos de los ornitólogos de Marquenterre coinciden con descubrimientos de científicos de la Max-Planck-Gesellschaft, un instituto de investigación alemán, y del Instituto Ornitológico de Sempach, en Suiza.

En un estudio realizado en el Paso de Bretolet en los Alpes suizos, Lukas Jenni, director del Instituto Ornitológico de Sempach, estableció que muchas aves han comenzado a trasladarse a África en pleno verano, y a retornar a Europa en pleno invierno, entre ellas el vencejo común (Apus apus), la curruca mosquitera (Sylvia borin) y el papamoscas cerrojillo (Ficedula hypoleuca).

Jenni, quien ha publicado sus hallazgos en la revista Proceedings of the Royal Society, basa sus conclusiones en la observación de unas 350 mil aves migratorias de 65 especies desde 1965 en el Paso de Bretolet.

Al influenciar los hábitos migratorios de varias especies, el cambio climático reduce, según el especialista, sus periodos de incubación y su reproducción, amenazando su supervivencia.

Ornitólogos de la Max-Planck-Gesellschaft también han establecido que muchas aves migratorias retornan a Europa, en promedio, cinco días antes que hace algunos años.

Especies como los camachuelos trompeteros (Rhodopechys githaginea), abejarucos comunes (Merops apiaster) e incluso papagayos dejan sus hábitat tradicionales en África y se asientan en el Mediterráneo e incluso en el centro y el norte de Europa.

A pesar de la evidencia que confirma las consecuencias de las emisiones de dióxido de carbono sobre el clima terrestre, como sequías, incendios forestales, olas de calor, lluvias torrenciales, inundaciones y tormentas, el cambio climático sigue siendo un tema de controversia.

Algunos científicos han puesto en duda la existencia misma del cambio climático, mientras Estados Unidos, el principal emisor de gases de invernadero del mundo, rechaza ratificar el Protocolo de Kyoto, establecido en 1997, que obliga a los países industrializados a reducir para 2012 sus emisiones 5,2 por ciento respecto de las de 1990.

* El autor es corresponsal de IPS.




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Ver la infografía
 

Enlaces Externos

Parque Nacional de Marquenterre

Instituto ornitológico de Sempach

Max-Planck-Gesellschaft

Avibase

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